La flota pesquera del Principado de Asturias ha decidido detener toda su actividad y clausurar las lonjas autonómicas este lunes 19 de enero, al considerar que resulta imposible adaptarse a varias de las nuevas exigencias incluidas en el Reglamento de Control, en vigor desde el pasado 10 de enero, según han indicado fuentes del sector.
En una nota pública, la Federación de Cofradías de Pescadores del Principado explica que dos de las obligaciones contempladas en la normativa son impracticables para la flota artesanal asturiana, que opera muy próxima a la costa y realiza salidas de corta duración. La primera es la exigencia de realizar una notificación previa con cuatro horas de antelación indicando el puerto donde se efectuará la descarga y el volumen de pescado capturado, un requisito que, a juicio del sector, compromete la seguridad de las tripulaciones, ya que las embarcaciones se verían obligadas a permanecer esperando en alta mar para poder cumplirlo.
La segunda obligación cuestionada se refiere al registro de las capturas desde el kilogramo cero, algo especialmente problemático para los barcos que capturan múltiples especies en cantidades reducidas. Los representantes del sector sostienen que a bordo es inviable conocer con precisión el peso de cada especie y que cualquier pequeña desviación podría acarrear sanciones graves, pese a que ni siquiera las básculas de alta precisión permiten una medición completamente exacta en estas circunstancias.
En el mismo comunicado, la federación recuerda que la flota asturiana, al igual que la española en su conjunto, ya se somete a los controles más estrictos, pero considera que determinadas disposiciones del reglamento son ineficaces y entrañan riesgos, motivo por el cual han optado por suspender la actividad y mantener cerradas las lonjas hasta conocer el resultado de la reunión que se celebrará ese mismo lunes en Madrid con la Secretaría General de Pesca.