La flota pesquera gallega tiene previsto parar de forma coordinada este lunes para mostrar su rechazo a las recientes exigencias de control impuestas por la Unión Europea. Durante toda la jornada se cerrarán las lonjas, se celebrarán concentraciones y los barcos harán sonar sus bocinas en distintos puertos.
En declaraciones a Europa Press, el presidente de las cofradías gallegas, José Antonio Sieira, detalla que se han organizado varios autobuses con destino a Madrid para participar en una protesta coincidiendo con la reunión que mantendrá el lunes el Ministerio de Pesca con la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores (16,00 horas) para tratar este asunto. “Va gente de Ribeira, O Grove, Cambados, Bueu... además de en coches y en tren, que ya no hay billetes”, relata.
Al mismo tiempo, en Galicia se espera una de las principales protestas en la ciudad de A Coruña, a partir de las 11,00 horas, en el paseo de O Parrote, junto a la estatua de la virxe do Carme, muy cerca de la sede de la Delegación del Gobierno.
De forma paralela, en los puertos gallegos sonarán bocinazos a la misma hora en la que comience la reunión en Madrid (16,00 horas) “en señal de apoyo” a quienes acudan al encuentro. Para ese momento también hay convocadas concentraciones, como la prevista en el muelle de Arcade, en Soutomaior, frente a la sede de la federación provincial de cofradías.
Estas movilizaciones se producen después de que el pasado 10 de enero entrasen en vigor nuevas obligaciones derivadas de la aplicación del Reglamento Europeo de Control de la Pesca, que el sector considera “imposible” de asumir. Entre ellas figuran el diario de pesca electrónico, el pesaje a bordo de las capturas con un margen de error del 20% o la obligación de comunicar la llegada a puerto con cuatro horas de antelación.
En función del resultado de la reunión del lunes y de lo que el Ministerio traslade al sector, la flota no descarta mantener los barcos amarrados. Tal y como resume el presidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, Basilio Otero, hacerse de nuevo a la mar solo implicaría ir “a pescar multas”.