La flota vasca de altura ve la veda en el Golfo de Vizcaya como un golpe que vuelve a hostigarles

La veda en el Golfo de Vizcaya deja en puerto a 300 barcos y supone un duro golpe económico y social para la flota vasca de altura, según OPPAU.

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El gerente de la Organización de Productores de Pesca de Altura de Ondarroa (OPPAU), Mikel Ortiz Abalia, ha calificado la veda de pesca en el Golfo de Vizcaya como “un golpe” que vuelve a “hostigar” a los pescadores que trabajan en esa zona. Asimismo, ha acusado a la Comisión Europea de estar “obsesionada” con preservar el objetivo medioambiental y “olvidarse del económico y social”.

Ortiz se ha pronunciado en estos términos sobre la veda temporal en el Golfo de Vizcaya, destinada a reducir la mortalidad de delfines, que comienza este jueves y se extenderá hasta el 20 de febrero. La prohibición afectará a unos 300 buques de más de ocho metros de eslora, que deberán permanecer amarrados en puerto durante todo ese periodo.

En declaraciones a Europa Press, ha subrayado que estas restricciones tienen “sin duda alguna”, un impacto económico “pero también social”. “Vamos a dejar de aportar pescado a las familias, que van a poder consumir menos pescado, porque habrá menos pescado en pescadería y seguramente más caro”, ha señalado.

El responsable de OPPAU ha pedido “un balance equilibrado de las medidas” de la Comisión y ha defendido que “el impacto social a nivel de soberanía alimentaria lo que preserva es garantizar un suministro de alimentos para todos los europeos”.

En su opinión, con este tipo de decisiones “lo que se hace es dificultar ese objetivo de seguridad y soberanía alimentaria” al tratar de “no depender tanto del extranjero y poder alimentar de una manera saludable a las familias europeas”.

Tras precisar que las limitaciones alcanzan directamente a 29 marineros en el mar, ha recalcado que también hay “otros tantos trabajadores en tierra que siguen la cadena alimentaria de distribución y comercialización de la merluza”. “Para nosotros esta medida es una vez más un golpe, porque ya venimos de iniciativas que nos restringen y nos hostigan constantemente”, ha lamentado.

Mikel Ortiz ha insistido en que la decisión de la Comisión “dificulta la actividad” y supone “otra piedra en el camino para poder aportar todo el pescado que necesitan nuestros los clientes y los hogares en este país”, además de representar “un duro golpe económico y social para los trabajadores”.

Impacto en las capturas y crítica a Bruselas

Según ha detallado, la veda “viene a suponer unos 125.000 kilos de merluza que se dejarán de capturar” y, por consiguiente, “de vender y comercializar a todas las pescaderías y tiendas de este país”. A esta pérdida de producto se suman los perjuicios económicos para las empresas y para el empleo. “A largo plazo, lo que vemos es que la Comisión de Bruselas sigue ‘erre que erre’ con su obsesión medioambiental”, ha apuntado.

En este contexto, ha recalcado que los profesionales del sector están “de acuerdo en proteger el medioambiente” y son “los primeros interesados en que siga habiendo ecosistema y pesca para que generaciones futuras puedan seguir pescando”.

“Pero lo que reclamamos es que se establezca el reglamento pesquero de una vez por todas, porque establece tres objetivos, que son la sostenibilidad económica, la sostenibilidad social y la sostenibilidad medioambiental”, ha explicado.

A su entender, la Comisión Europea “se está centrando únicamente en preservar el objetivo medioambiental y se está olvidando del objetivo económico y objetivo social”.

“No olvidemos que Europa ya depende en un 70% del pescado de importación, y con estas medidas lo único que se consigue es castigar a la flota de aquí, castigar el pescado capturado por nuestros pescadores y beneficiar a las flotas de terceros países que no cumplen con ninguno de los controles e inspecciones a los cuales nosotros estamos sometidos a diario”, ha denunciado.

Tras reiterar que “no es normal que sigan beneficiando a las flotas del extranjero y castigando a la flota de aquí”, ha exigido que “no se centren únicamente en los objetivos medioambientales” y que “de nuevo establezcan cuáles son los impactos económicos y sociales, que son los dos objetivos que tiene la política pesquera económica”.

Ha vuelto a pedir a Bruselas “no se olvide que hay trabajadores por detrás, que hay pescadores, que hay una cadena de comercialización” que constituyen “fuente primaria productora de alimentos saludables”. “El pescado es una fuente de proteínas saludables llena de vitaminas, minerales y que es fuente de alimentación y de salud para el consumidor de aquí”, ha concluido.