El conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat, Òscar Ordeig, ha dado a conocer este lunes el Pla de l'avellana 2026-2028, un conjunto de actuaciones diseñado para afrontar los principales retos del sector, asegurar su continuidad y poner en valor la producción, según detalla el Govern en una nota informativa.
Tras recorrer una finca de avellanos en la Masó (Tarragona), Ordeig ha concretado que este plan será determinante para “garantizar el relevo generacional, no perder ninguna explotación por el camino y recuperar, mantener o aumentar la producción”.
El Pla de l'avellana fija unas líneas de actuación que deben facilitar la recuperación del sector y el impulso a la producción y la comercialización mediante políticas públicas de carácter estructural, con participación del sector y adaptadas a las nuevas necesidades, subraya el Ejecutivo catalán.
El documento se articula en siete ejes estratégicos: producción sostenible y sanidad vegetal, ayudas y financiación específicas, refuerzo de la calidad de la avellana catalana, comercialización y promoción, optimización de las técnicas de riego, creación de una oficina técnica y mejora de la gobernanza, que incluye la puesta en marcha de una Taula de Governança de l'Avellana.
Ordeig ha advertido de que “sin acciones coordinadas, el riesgo de perder explotaciones y conocimiento agrario es real e inmediato”, un escenario que ya se percibe en el territorio y que, ha añadido, responde a una problemática que se arrastra desde hace décadas.
De acuerdo con las cifras del Govern, en los últimos tres años la superficie productiva de avellano se ha contraído cerca de un 30%, al pasar de 11.050 hectáreas a las 7.851 hectáreas actuales.
Además del envejecimiento de los productores y de la presión de la competencia internacional, el sector afronta otras amenazas como el incremento de los costes de producción, el abandono de parcelas y una sequía persistente desde 2023 y 2024.