La Junta espera que la amenaza de Trump no se cumpla y que EEUU siga como socio clave de Andalucía

La Junta de Andalucía confía en que la amenaza comercial de Trump no prospere y que EEUU siga siendo cliente estratégico del campo andaluz.

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El consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, Ramón Fernández-Pacheco, ha expresado este miércoles su confianza en que la “amenaza” de Donald Trump de romper las relaciones comerciales con España “no se materialice”, al considerar que “Estados Unidos ha sido y tiene que seguir siendo un aliado preferente de Andalucía en material comercial”.

Fernández-Pacheco se ha pronunciado de este modo ante los medios de comunicación antes de abrir un simposio sobre sanidad vegetal en Sevilla. Ha precisado que no es de su competencia pronunciarse sobre la “posición militar o internacional del Gobierno de España”, pero sí, en calidad de responsable de la política agraria andaluza, remarcar que “sí que manifiesto que Estados Unidos, como socio preferente de Andalucía, es uno de nuestros grandes clientes”, citando específicamente el aceite de oliva, la aceituna de mesa y el vino.

“Los consumidores estadounidenses eligen siempre que pueden la posibilidad de consumir productos andaluces porque son de calidad, seguros y con trazabilidad alimentaria”, ha señalado el consejero, que ha reiterado su deseo de que “las circunstancias internacionales no las acaben pagando los agricultores de Andalucía”. “No podemos ser la moneda de cambio de intereses que nada tienen que ver con la agricultura”, ha añadido.

En este contexto, ha subrayado que Andalucía arrastra “una temporada” marcada por circunstancias geopolíticas que “vienen siendo determinantes a la hora de sacar adelante las producciones”, aludiendo al encarecimiento de los insumos, al precio del combustible y al cierre de fronteras. “Como Gobierno regional y teniendo en cuenta nuestras competencias, lo único que podemos pedir y desear es que la agricultura no sea la moneda de cambio y que acabe pagando los platos rotos de la política internacional”.