La Universidad de Almería (UAL) ha formado parte de una investigación internacional que plantea el empleo de túneles de viento portátiles como herramienta para frenar la erosión eólica del suelo y salvaguardar la productividad de las explotaciones agrícolas.
Tal y como ha explicado la institución académica en una nota informativa, esta tecnología hace posible medir y comprender este proceso de degradación, además de establecer las bases científicas necesarias para diseñar medidas correctoras en la gestión de los suelos.
En este trabajo ha intervenido el grupo de investigación RNM378-Propiedades y Funciones de Suelos en Ambientes Semiáridos de la UAL, dirigido por el investigador Carlos M. Asensio Grima. El estudio se ha publicado recientemente en la revista “Earth-Science Reviews”, con la participación de especialistas de una docena de países y el apoyo de proyectos europeos como el programa Horizon.
El artículo, titulado “Switch on tunnel vision: application of portable wind tunnels to understand and quantify aeolian processes”, se sitúa en el primer cuartil de su área científica, ocupando la posición 6/258 y alcanzando un percentil 97,9.
La investigación parte de la premisa de que el transporte de suelo por el viento está condicionado por una interacción compleja entre las partículas, la superficie expuesta y la dinámica del flujo de aire.
Para estudiar estos elementos, el equipo ha utilizado dispositivos capaces de analizar ‘in situ’ los distintos modos de transporte y las emisiones de polvo, tanto en ambientes naturales como en superficies modificadas por la actividad humana. Estos equipos permiten además recolectar partículas minerales y orgánicas, incluidos nutrientes clave y contaminantes, con el fin de esclarecer cómo se degrada la fertilidad del terreno.
Uno de los logros más relevantes del proyecto ha sido el diseño y patentado en la UAL de un prototipo de túnel de viento que combina “ligereza y tecnología de vanguardia”.
El equipo es plegable para “facilitar su transporte” y dispone de sistemas de telemetría láser, visión artificial y análisis automático de datos, lo que ha hecho posible evaluar “con rapidez” la vulnerabilidad de diferentes tipos de suelo y repetir ensayos con gran precisión para comparar resultados a escala internacional.
Durante el desarrollo del estudio, los investigadores han analizado de forma específica cómo influye el manejo agrícola en la erosión. Entre otras cuestiones, han valorado la utilidad de un escáner láser para registrar cambios en la microtopografía del terreno, han estudiado el efecto del encostramiento en cultivos hortícolas y han contrastado el impacto de la labranza reducida frente a prácticas de laboreo intensivo.
Asimismo, se han tenido en cuenta elementos protectores de origen natural, como la pedregosidad superficial, el contenido de materia orgánica y la vegetación remanente, que funcionan como barreras frente al impacto directo del viento.
A corto y medio plazo, se prevé que las conclusiones obtenidas tengan un “impacto directo” en la sociedad y en la planificación del territorio.
La tecnología desarrollada en la UAL hace posible realizar simulaciones que reproducen con fidelidad las condiciones reales, “sirviendo como base para el diseño de medidas correctoras en el manejo de los suelos”.
El propósito último es “minimizar las consecuencias negativas de la erosión eólica, reduciendo la pérdida de productividad y garantizando una gestión agrícola más sostenible ante un escenario de cambio climático y usos del suelo cada vez más intensivos”.