La Unió denuncia que el Gobierno deja sin apoyo a los apicultores valencianos ante el encarecimiento del gasóleo

La Unió denuncia que las ayudas al gasóleo dejan fuera a los apicultores valencianos pese al fuerte impacto del encarecimiento del combustible en el sector.

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La Unió Llauradora i Ramadera ha denunciado que, en el paquete de medidas anticrisis por la guerra en Oriente Medio hecho público el pasado viernes, el Ejecutivo central “se deje fuera a los apicultores de la Comunitat Valenciana” pese a que el consumo de gasóleo es básico para el desarrollo de su trabajo.

La organización ha solicitado la presentación de una enmienda que permita incorporar al colectivo apícola mediante una disposición adicional específica, con el fin de compensar el impacto negativo que la crisis en Oriente Medio va a provocar sobre el campo, después del fuerte encarecimiento de los insumos agrícolas, según ha señalado en un comunicado.

La Unió Llauradora ha precisado que, en la actualidad, únicamente pueden beneficiarse de la ayuda de 20 céntimos por litro a través de la devolución del Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH) quienes emplean gasóleo B en tractores y maquinaria agrícola. En cambio, los apicultores utilizan gasóleo A de automoción en furgonetas y camiones para el traslado de las colmenas y, por ello, no generan derecho a devolución del IEH, ha remarcado.

La entidad agraria ha recordado que esta misma situación ya se dio en 2022 con el plan de choque frente a la guerra de Ucrania y que, cuatro años después, se “reproduce exactamente el mismo mecanismo sin corrección”.

La Unió ha subrayado que la apicultura depende de manera directa del uso de gasóleo, sobre todo por la trashumancia, práctica imprescindible que consiste en mover las colmenas a distintas zonas a lo largo del año para asegurar alimento suficiente, mantener la producción de miel y preservar la salud de las abejas. Este desplazamiento continuo supone un elevado gasto en combustible sin el cual la actividad no podría sostenerse.

Coste añadido del combustible para la apicultura trashumante

En este contexto, la organización ha calculado que el sobrecoste anual de gasóleo para la apicultura trashumante se sitúa, como mínimo, en 800 euros para una explotación con el número mínimo de colmenas (150), pudiendo alcanzar los 3.700 euros en explotaciones con unas 700 colmenas.

Además, ha incidido en que los apicultores se ven obligados a realizar continuos desplazamientos para el manejo de las colmenas, en tareas de alimentación, control sanitario y seguimiento de la producción. A estos viajes se añaden los gastos extra vinculados a actuaciones como el control de plagas o la vigilancia de los asentamientos, que elevan todavía más el consumo de gasóleo.

La Unió ha advertido de que este escenario genera un evidente agravio comparativo frente a otros sectores agrícolas y ganaderos que sí se benefician del gasóleo bonificado.

Por ello, ha pedido a la Administración que reconozca la singularidad de la apicultura y garantice su acceso a este tipo de ayudas. El sector recuerda que las abejas cumplen una función esencial en la polinización de cultivos y ecosistemas, resultando determinantes para la producción de alimentos y la conservación de la biodiversidad. De este modo, asegurar la viabilidad económica de la apicultura se considera una cuestión estratégica para el conjunto del sistema agrario.

La Unió Llauradora ha añadido que otras ganaderías extensivas también están sufriendo, al igual que la apicultura, el incremento del precio del gasóleo, especialmente aquellas que dependen de desplazamientos continuos o del uso intensivo de vehículos y maquinaria. En esta línea, ha reclamado que la bonificación se amplíe a los vehículos que resultan esenciales para el funcionamiento de las explotaciones.

“Puede ser que un tractor sea muy gráfico y claro, pero la ganadería, por su parte, también cuenta con vehículos que se necesitan para el suministro del alimento, la gestión diaria de las explotaciones o el transporte de animales y que deberían tener también acceso a estas ayudas”, ha explicado.

En la Comunitat Valenciana existen actualmente 2.525 explotaciones apícolas registradas, con un total de 280.109 colmenas. En los últimos veinte años el sector ha sufrido una reducción del 40%. La merma productiva ligada a factores climáticos y sanitarios se ve acompañada por un descenso de los precios. “En contraposición, el mercado se ve distorsionado por mieles importadas de terceros países de ínfima calidad que empujan a la baja a los precios de nuestra miel y provocan el creciente abandono de explotaciones”, ha denunciado la organización agraria.