Una encuesta de La Unió Llauradora i Ramadera constata que, en la práctica, el regadío de la Comunitat Valenciana "sigue sin disponer de un sistema claro, estable y operativo que permita contratar dos potencias eléctricas en función de la temporada, pese a la existencia de normativa que contempla esta posibilidad".
El sondeo, elaborado dentro del proyecto ParticipAGRO con el apoyo de la Generalitat Valenciana, ha contado con la participación voluntaria de 54 comunidades de regantes y grandes explotaciones de regadío.
Según detalla la organización agraria en un comunicado, los datos revelan que la opción de contar con dos potencias eléctricas a lo largo del año "no se está aplicando de forma efectiva, lo que impide adaptar el suministro a las necesidades estacionales del regadío y genera sobrecostes, incertidumbre y una gestión energética poco eficiente".
Solo un 33% de los encuestados asegura disponer de algún mecanismo para modificar la potencia, aunque en numerosos casos se trata de fórmulas puntuales, poco estandarizadas o complejas de implementar.
Por el contrario, el 67% restante declara no tener acceso a esta modalidad. Además, la totalidad de los participantes coincide en que no hay un sistema definido, accesible y estable que permita este tipo de contratación.
“IMPORTANTES DIFICULTADES OPERATIVAS”
La Unió subraya que la encuesta evidencia "importantes dificultades operativas". Una parte relevante de los usuarios que ha intentado acogerse a esta opción no ha obtenido contestación de su comercializadora, mientras que otros han recibido respuestas confusas o propuestas alejadas de un modelo regulado y generalizable. De hecho, el 50% de los participantes indica que no se le ofreció ninguna alternativa.
Para la organización, esta realidad demuestra que "existe una clara diferencia entre el reconocimiento formal de esta posibilidad en la normativa, a través del Real Decreto 88/2026, y su aplicación real en el mercado eléctrico, lo que está impidiendo a agricultores y regantes ejercer de forma efectiva este derecho".
Los regantes critican igualmente que el sistema tarifario vigente no contempla la estacionalidad del riego y obliga a mantener potencias altas durante todo el año, incluso cuando no hay consumo, lo que dispara de forma injustificada los costes de producción.
A ello se añade la complejidad de los contratos eléctricos, que en muchos casos obliga a contratar asesoría externa, y las dificultades de planificación en un escenario de creciente incertidumbre climática.
La Unió entiende que esta situación demuestra que, aunque se han introducido cambios normativos destinados a favorecer una mayor flexibilidad en los contratos eléctricos, estos no se han materializado en un modelo plenamente funcional, accesible y de aplicación general para el campo.
La organización recalca que no basta con que la normativa prevea esta opción si luego no se puede contratar en la práctica dos potencias eléctricas de manera sencilla, transparente y sin depender de interpretaciones distintas por parte de las comercializadoras.
Ante este contexto, La Unió reitera la urgencia de poner en marcha una tarifa eléctrica específica para el regadío que posibilite ajustar la potencia a la demanda real y evitar penalizaciones en los meses de mayor consumo.
Los resultados del estudio se remitirán tanto a las administraciones públicas como a las empresas eléctricas, con la intención de avanzar hacia un modelo energético más eficiente, sostenible y adaptado a las necesidades del regadío valenciano.