Las cofradías de pescadores aguardarán a la reunión fijada para el próximo lunes, 19 de enero, con el Ministerio de Pesca antes de tomar una decisión definitiva sobre un posible amarre general en protesta por las nuevas normas de control pesquero aprobadas por la Unión Europea.
En declaraciones a Europa Press, el presidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, Basilio Otero, ha señalado que, en el encuentro celebrado este miércoles por la tarde, las cofradías han optado por “esperar” a la cita del lunes en Madrid (16,00 horas) con la secretaria general de Pesca, Isabel Artime, y que, “en función” de lo que se les comunique en esa reunión, resolverán si la flota se queda en puerto.
Desde el 10 de enero están en vigor nuevas obligaciones derivadas de la aplicación del Reglamento Europeo de Control de la Pesca, que el sector considera “imposible” de asumir. Entre ellas figuran la implantación del diario de pesca electrónico, el pesaje a bordo de las capturas con un margen de error del 20% o la obligación de avisar de la llegada a puerto con cuatro horas de antelación.
En este contexto, Otero destaca y agradece “la unión de la flota”. “Si no conseguimos cambiar estas normas, acaban con la flota y la hacen inviable”, alerta, insistiendo en el impacto económico que tendrían las sanciones.
Como ejemplo práctico, explica que esta misma semana intentaron cumplir exactamente lo que se exige: con unas 21 especies a bordo, “14 estaban mal pesadas”, lo que, “a 3.000 euros de multa por 14 son 42.000 euros”, una cuantía que, recalca, “es más que inviable” para cualquier embarcación.
El presidente de las cofradías españolas, también patrón mayor de Burela y responsable provincial de Lugo, subraya que “es imposible cumplir esta norma estúpida”. Asegura “no saber a qué obedecen” estas nuevas obligaciones cuando, con el sistema vigente hasta ahora, “las poblaciones de pescado se demostró que se recuperaron”, “salvo que busquen sancionar y acabar con la flota”.
El pasado lunes, cientos de armadores, patrones mayores y marineros de las Rías Baixas ya se habían concentrado en el puerto de Tragove, en Cambados (Pontevedra), para mostrar su rechazo a las nuevas exigencias de control pesquero de la Unión Europea, entre ellas el “inasumible” diario de pesca electrónico.