Las mujeres sostienen el campo madrileño pese a su escasa presencia en el sector agrario

Las mujeres son minoría en el campo madrileño, pero sostienen explotaciones clave y reclaman visibilidad, titularidad y un relevo generacional equilibrado.

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Las mujeres sostienen el campo madrileño pese a su escasa presencia en el sector agrario

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Las mujeres van ganando visibilidad en el campo madrileño, aunque siguen siendo minoría en un ámbito tradicionalmente dominado por hombres, donde hoy apenas el 26,3% de la población activa agraria son mujeres, una cifra que refleja la persistente brecha de género en el sector primario.

En la Comunidad de Madrid, el sector agrario tiene además un peso muy reducido en comparación con el conjunto de España, ya que solo supone alrededor del 0,2% de la población activa regional, frente a una media nacional del 4,1%, de acuerdo con el “Diagnóstico de la mano de obra agraria con perspectiva de género” elaborado por el Ministerio de Agricultura.

Este escenario hace que la presencia femenina en el campo madrileño sea aún más limitada, aunque su aportación resulta determinante en ciertas explotaciones y en actividades relacionadas con la horticultura, los cultivos leñosos o las explotaciones de menor tamaño, ámbitos en los que su participación es más habitual.

De todas las explotaciones agrarias registradas en la Comunidad de Madrid, unas 1.750 están en manos de mujeres, lo que supone en torno al 22,6% del total. Predominan las titulares de más de 65 años (47,8%), seguidas de las que tienen entre 40 y 65 años (44,8%) y, en último lugar, las de entre 16 y 40 años (7,4%).

Desde la sección de mujeres de La Unión de Mujeres Agricultoras y Ganaderas, su presidenta, Rosa Arranz, ha explicado en declaraciones a Europa Press la situación de la titularidad compartida de las explotaciones. Esta fórmula continúa siendo complicada de aplicar hoy en día, aunque las generaciones más jóvenes muestran mayor predisposición.

Según ha señalado Arranz, la titularidad compartida “no siempre sale a cuenta”, porque hay varios ministerios implicados y la burocracia no es sencilla. No obstante, las nuevas generaciones “parten de una concepción de conciliación” y “equiparación” que no tienen las personas con más experiencia, que están más “anclados en clichés y tabúes que arrastran del pasado”.

Actividad invisible y barreras de reconocimiento

Más allá del tipo de cultivo, la presencia de la mujer en el campo sigue vinculada en gran medida a tareas poco visibles, como la ayuda familiar, lo que dificulta su reconocimiento profesional y el acceso pleno a derechos laborales.

En esta línea, Arranz admite que en el medio rural persiste la idea de que las mujeres deben centrarse en los cuidados y la educación. Incluso muchas jóvenes continúan asumiendo ese papel más “invisible”.

Sin embargo, cuando logran consolidarse como titulares o empresarias agrarias, su peso es relevante y llegan a constituir más de un tercio del empresariado agrario. Esto pone de manifiesto el creciente protagonismo femenino en la gestión de explotaciones y en el relevo generacional.

Precisamente, el relevo generacional es uno de los ejes clave de futuro señalados desde el sector primario. Desde La Unión de Mujeres Agricultoras y Ganaderas subrayan la necesidad de que las nuevas generaciones incorporen una mayor conciencia de “equilibrio” para corregir la brecha de género en el campo.

Diferencias estructurales en todo el país

A nivel estatal, los datos del Ministerio evidencian también desigualdades estructurales entre hombres y mujeres en el sector agrario. Las explotaciones dirigidas por mujeres suelen ser de menor tamaño —con una media de 17,9 hectáreas frente a las 29,5 de los hombres— y presentan una rentabilidad económica inferior.

Además, se mantiene una brecha salarial que sitúa la remuneración femenina en unos seis euros diarios menos que la de los trabajadores varones, según el estudio ministerial. Estas cifras se pueden extrapolar a la realidad del sector primario madrileño, tal y como apunta Arranz.

En vísperas del Día Internacional de la Mujer, que se celebra este domingo, los datos del Ministerio y de las organizaciones agrarias ponen de relieve que el futuro del medio rural pasa, en buena medida, por reforzar la presencia femenina en el sector agrario y asegurar un relevo generacional “equilibrado”.

Las administraciones y las organizaciones rurales coinciden en que facilitar el acceso a la titularidad de las explotaciones, reducir la brecha salarial y dar visibilidad al trabajo de agricultoras y ganaderas son algunos de los desafíos pendientes para avanzar hacia un campo más justo e igualitario.