El conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat, Òscar Ordeig, ha asegurado que hará llegar a Bruselas las principales reclamaciones de los campesinos que este jueves se están movilizando en distintos puntos de Catalunya, al tiempo que ha solicitado “comprensión y respeto” por parte de todos los implicados.
En una entrevista concedida este jueves a Catalunya Ràdio, tras el arranque de las protestas agrarias durante la madrugada, Ordeig ha enmarcado las movilizaciones en el malestar del sector por el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, la gestión de la fauna salvaje y los recortes en la Política Agraria Común (PAC).
“Estamos en contacto permanentemente para ver cómo podemos ayudar, la nuestra es una propuesta de escucha y acompañamiento y poder hacer llegar sus demandas a las instancias europeas”, ha subrayado el conseller de Agricultura, que ha calificado el acuerdo entre la UE y Mercosur como un asunto de gran complejidad.
El responsable de Agricultura ha puesto en valor el carácter estratégico de la producción agraria para el futuro de Europa y de Catalunya, y ha insistido en la importancia de “igualar las reglas del juego” en relación con el pacto comercial con Mercosur.
En este sentido, ha recordado que “sí que debe haber acuerdos comerciales (...), pero se les debe exigir, cómo mínimo, los mismos requisitos que a los productores europeos”, en referencia al acuerdo comunitario con Mercosur, que podría facilitar la llegada de alimentos al mercado europeo. Al mismo tiempo, ha rechazado cualquier recorte en la PAC que limite el acceso de los agricultores a las ayudas y a la financiación.
MOVILIZACIONES
Las protestas convocadas en Catalunya por Revolta Pagesa han comenzado la madrugada de este jueves y han provocado cortes de tráfico en la AP-7 y la N-II, además de afectar a algunos accesos al Port de Tarragona.
Entre las principales demandas del movimiento, una parte del sector agrario defiende la soberanía y la seguridad alimentaria, el impulso del producto de proximidad y la aplicación de protocolos sanitarios justos, junto con una administración que actúe de forma responsable y una gestión efectiva de la fauna salvaje.