El pleno del Parlamento Europeo ha dado luz verde para que se activen las salvaguardias automáticas cuando las importaciones de arroz de países en desarrollo a la Unión Europea superen en un 45% a la media de la última década. La votación ha contado con 459 votos a favor, 127 en contra y 70 abstenciones.
De esta forma, se acota la entrada de arroz de terceros países, aunque en la campaña 2024/2025 se importó 1.727 millones de toneladas, una cifra que es superior a la propia producción de los 27, que la pasada campaña fue de 1.613 millones de toneladas.
De esta manera, el Parlamento Europeo pretende proteger a los arroceros europeos y siguen la estela marcada en otras zonas del mundo como Estados Unidos, Marruecos y Filipinas. No obstante, desde el sector arrocdera se considera que el umbral de activación previsto es demasiado elevado, lo que impedirá una respuesta eficaz ante situaciones de desequilibrio del mercado.
“La situación del arroz europeo es insostenible. Sin herramientas eficaces que permitan actuar a tiempo frente al incremento de importaciones, se pone en riesgo no solo la rentabilidad de los productores, sino también el equilibrio de los territorios rurales y ecosistemas asociados a este cultivo”, señala Félix Liviano, presidente del sector arrocero en Cooperativas Agroalimentarias de España.
¿Qué es el SPG?
Con estas siglas se conoce al “Sistema de Preferencia Generalizadas”, unas normas creadas en 1971 y que se revisan cada diez años cuyo objetivo es beneficiar económicamente y erradicar la pobreza de países menos favorecidos y por ello se reducen o incluso eliminan los aranceles cuando exportan a la Unión Europea.
El presidente de la Comisión de Comercio Internacional y ponente del Reglamento, el socialista Bernd Lange declaró: “Esta es una gran noticia para más de 2.000 millones de personas en más de 60 países. Al proporcionar acceso casi libre de aranceles y cuotas al mercado de la UE durante otros diez años, la UE redobla sus esfuerzos por ser un socio fiable, previsible y duradero para el mundo en desarrollo”.
Los productores de arroz europeos afirman que, décadas después de que se iniciaran estas medidas el escenario ha cambiado y lo que se está consiguiendo actualmente es que el sector arrocero comunitario sufra una presión muy fuerte por la importación de grano muy barato procedente de Camboya, Myanmar, India y Tailandia donde los costes de producción son inferiores a los europeos, y lasa condiciones y las normativas de manejo del cultivo diferentes.
El objetivo no es restringir el comercio, sino garantizar que el sector arrocero europeo pueda seguir desempeñando su papel fundamental en el medio rural, señalan desde la organización europea que representa a los agricultores comunitarios.
Por su parte, Liviano, añade "estamos ante un cambio de escenario a nivel mundial: incluso los países más competitivos están reaccionando para proteger a sus productores. Europa no puede permitirse esperar".
El arroz, un cultivo a la baja
España es el segundo productor europeo de arroz con zonas tan tradicionales como el Delta del Ebro, la Albufera de Valencia, las Marismas del Guadalquivir o el arroz de Calasparra. Sin embargo, las cifras de siembra y producción demuestran que en las dos últimas décadas es un cultivo que tienen una clara tendencia a la baja.
Según datos facilitados por Cooperativas Agroalimentarias de España, en los últimos años se ha pasado de las más de 120.000 hectáreas sembradas en 2011 que generaron 910.000 Toneladas de arroz, a las menos de 100.000 hectáreas de superficie de 2025 que produjeron 747.500 toneladas de dicho cereal.
En las gráficas, facilitadas por Cooperativas Agroalimentarias, se puede ver la evolución tanto de las extensiones sembradas como de las cosechas, con una clara tendencia descendente que fue muy acusada en el año 2023, año de una importante sequía en el campo.
Según Cooperativas Agroalimentarias, la autosuficiencia europea en el sector del arroz ha pasado del 75% en 2011 al 40% en la actualidad.