El colectivo de pescadores de anguila de Asturias, ante la intención del Ministerio para la Transición Ecológica de incorporar a la anguila al Catálogo de Especies Amenazadas, ha querido subrayar que “la pesca no es el problema, es el síntoma” y que “criminalizar al pescador es la vía fácil para no admitir el fracaso de las administraciones”.
Al mismo tiempo, los profesionales del sector avisan de que, si se ordena el cierre total de la pesquería sin haber aplicado antes las medidas de conectividad fluvial, repoblación y migración asistida comprometidas por la administración, iniciarán acciones legales por Responsabilidad Patrimonial. Recalcan que no aceptarán que la administración traslade el coste económico de la degradación de los ecosistemas a los trabajadores del mar.
“Los pescadores Españoles somos los primeros interesados en la supervivencia de la especie y los únicos que aportamos datos reales a pie de río. Exigimos que el debate vuelva a la ciencia y a la gestión del hábitat, y se aleje del populismo mediático”.
En un comunicado, el colectivo remarca que entre el 85 y el 90% del hábitat de la anguila en España ha sido destruido o bloqueado por presas e infraestructuras que el propio Ministerio no ha corregido, incumpliendo así sus Planes de Gestión en vigor desde 2007.
“Recordar al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que el stock de anguila europea es único. Asimismo, señalar que el pasado mes de diciembre de 2025, el Parlamento Europeo rechazó la implementación de medidas adicionales de protección para esta especie, con un contundente resultado de 100 votos a favor de la no implementación frente a 30 votos en contra”, destacan los pescadores.
Para el sector, supone un agravio comparativo que, perteneciendo a un único stock europeo, se plantee el cierre absoluto en las costas españolas mientras países vecinos como Francia conservan cuotas de captura de varias decenas de toneladas.
En esta línea, sostienen que la conservación de la anguila requiere una gestión internacional coordinada y coherente, y no el sacrificio unilateral de las familias que viven de esta pesquería.
Los pescadores ironizan además al recordar que ni los “cocineros son científicos ni el Ministerio es juez”, y rechazan las campañas de imagen impulsadas desde determinados ámbitos de la gastronomía que, a su juicio, abordan de forma simplista y sin base técnica un problema ecológico complejo.
“La anguila no desaparece por las redes, sino por la toxicidad de las aguas, los vertidos químicos y las turbinas de las centrales hidroeléctricas que actúan como trituradoras impunes ante la mirada del Gobierno”, lamentan, insistiendo en que el foco debe ponerse en la calidad de las aguas y en las infraestructuras que bloquean los ríos.