La Denominación de Origen Ribera del Duero ha concluido el ejercicio 2025 con un balance favorable en la entrega de precintas de garantía, al sumar 92.422.803 botellas, lo que representa un aumento del 1,6% frente al año precedente. Estas cifras refuerzan la solidez de la denominación en un año especialmente complejo para el sector vitivinícola a escala mundial.
En un escenario marcado por la caída del consumo de vino, el encarecimiento de los costes de producción y transporte, las tensiones geopolíticas y el retorno de políticas proteccionistas, Ribera del Duero, región eminentemente elaboradora de tintos de alta gama, se mantiene como una opción estable y de confianza para el consumidor.
El avance registrado en 2025 se apoya por completo en el buen comportamiento de las categorías de Crianza, Reserva y Gran Reserva, responsables del 100% del incremento de ventas del año. Mientras la categoría Cosecha conserva volúmenes similares a los de 2024, las referencias con más tiempo de crianza consolidan su crecimiento, evidenciando una preferencia clara del mercado por vinos con mayor complejidad, estructura y capacidad de guarda.
Del total de botellas comercializadas en 2025, el 71,94% corresponde a vinos con precinta de garantía Cosecha, el 21,35% a Crianza, el 6,30% a Reserva y el 0,41% a Gran Reserva. Sobresale el avance de las gamas Reserva y Gran Reserva, con incrementos del 6,5% y del 17,6%, respectivamente, reforzando el posicionamiento premium de la denominación.
Calidad y posicionamiento en un entorno adverso
Estos resultados confirman que la apuesta sostenida por la calidad, la diferenciación y la excelencia por parte de bodegas y viticultores de Ribera del Duero continúa siendo reconocida por el consumidor final. En un contexto de demanda contenida y mayor sensibilidad al precio, la denominación logra aumentar sus ventas gracias a una propuesta enológica basada en el rigor, la autenticidad y la identidad propia del territorio.
La buena evolución de las categorías con mayor crianza ratifica, además, la capacidad de Ribera del Duero para adaptarse a las nuevas dinámicas del mercado, ofreciendo vinos alineados con un consumidor cada vez más exigente, mejor informado y orientado hacia experiencias de mayor valor.
El año 2025 ha estado marcado por un entorno económico difícil, con pérdida de poder adquisitivo, subida de los costes de producción y distribución y un contexto internacional inestable. Pese a ello, Ribera del Duero ha conseguido sostener su competitividad y reforzar su prestigio, afianzándose como denominación de origen de referencia tanto en España como en los mercados exteriores.
Los datos de cierre de 2025 evidencian no solo un desempeño favorable en volumen, sino también la fortaleza de un modelo sustentado en el control, la diferenciación y el compromiso con la calidad, valores que siguen siendo el principal activo de la denominación, según informan de la DO a través de un comunicado recogido por Europa Press.
Enrique Pascual, presidente del Consejo Regulador de la D.O. Ribera del Duero, ha señalado que "cerrar 2025 con un crecimiento del 1,6% en un contexto tan complejo para el sector del vino es una noticia muy positiva".
"Estos datos confirman que el consumidor sigue confiando en Ribera del Duero y valora el esfuerzo de las bodegas y viticultores por ofrecer vinos de máxima calidad. El crecimiento de las categorías de Crianza, Reserva y Gran Reserva demuestra que la apuesta por la excelencia y la diferenciación es el camino adecuado para afrontar los retos actuales y futuros del mercado", ha indicado.