SEO/BirdLife ha interpuesto un recurso de alzada frente a la resolución de 3 de febrero de 2026 del servicio territorial de Medio Ambiente de León, por la que se deja sin efecto la suspensión de los aprovechamientos cinegéticos en los terrenos afectados por los grandes incendios forestales del verano de 2025 en la provincia y se permite de nuevo la caza y el acceso de ganado a los montes calcinados.
La ONG sostiene que esta decisión podría vulnerar el artículo 92,1 de la Ley 3/2009 de Montes, que fija la suspensión automática de los aprovechamientos cinegéticos durante cinco años tras un incendio. Al mismo tiempo, reclama que la Administración aporte la preceptiva acreditación técnica previa, único supuesto que permitiría levantar dicha suspensión, algo que, según denuncia, no se ha presentado.
La resolución, a juicio de la organización, “carece de justificación alguna”, no analiza la situación “real” de los montes afectados ni estudia la compatibilidad de reabrir la caza de forma individualizada en cada coto. El informe Incendios y Biodiversidad, difundido por SEO/BirdLife el pasado 1 de octubre con motivo del Día Mundial de las Aves y centrado en el impacto de los fuegos del último verano, detalla que 36 espacios protegidos de la Red Natura 2000 en Castilla y León han sufrido daños directos y que, en la provincia de León, algunos de ellos presentan entre un 15 y un 79 por ciento de su superficie arrasada.
La afección se extiende también a varias IBA, entre ellas la Sierra de La Cabrera, los Montes Aquilanos o Riaño, donde se han perdido amplias zonas de hábitat “esencial” para especies de fauna amenazada, según ha indicado SEO/BirdLife en un comunicado remitido a Europa Press.
Hábitats en situación “muy vulnerable” tras los incendios
La entidad subraya que permitir la actividad cinegética en áreas que han padecido incendios de esta magnitud implica “una presión adicional” en un momento en el que tanto la fauna como los hábitats más sensibles (matorrales de alta montaña, piornales, bosques con sotobosque y arandaneras) se encuentran en un estado “muy vulnerable”. Tras los fuegos, prácticamente ha desaparecido la cubierta vegetal, se aceleran los procesos de erosión y los animales se quedan sin alimento ni refugio, tanto de día como de noche.
En este contexto, recuerda que especies como el urogallo común, incluido en el Libro Rojo de Aves de España (2021) con la categoría de 'En Peligro Crítico' y catalogado como 'En Peligro de Extinción' en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, dependen de bosques maduros con sotobosque y arandaneras, formaciones vegetales “severamente dañadas” por los incendios.
También se ven comprometidas otras especies como la perdiz pardilla, clasificada como 'Vulnerable' en el Libro Rojo y cuya caza lleva años restringida para favorecer la recuperación de sus poblaciones. Esta ave está ligada a matorrales y pastizales de alta montaña y ha perdido más de la mitad de su área reproductora reciente, con la consiguiente desaparición de refugios clave.
En el caso del ruiseñor pechiazul, incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, los piornales de montaña que constituyen su hábitat fundamental han sufrido daños muy extensos y, de acuerdo con el informe Incendios y Biodiversidad, no recuperarán su estructura funcional antes de, al menos, nueve años, lo que pone en riesgo los núcleos poblacionales de esta especie en varias zonas de la provincia de León.
“Contradicción administrativa” y petición de suspensión cautelar
A ello se suma, según la ONG, una “contradicción administrativa difícil de justificar”: el mismo día en que se reabre la caza, la Junta de Castilla y León aprobó la resolución de 3 de febrero de 2026 del servicio territorial de Medio Ambiente de León sobre el levantamiento de la suspensión del aprovechamiento ganadero en los terrenos forestales afectados por los grandes incendios de 2025 en la provincia, lo que permite el pastoreo en montes incendiados en los que se reconocen riesgos de pisoteo, erosión y fragilidad del rebrote.
“Por una parte justifica que es necesario reabrir la actividad cinegética argumentando que los ungulados silvestres perjudican a la regeneración de la vegetación tras los incendios, y por otra parte, está autorizando que simultáneamente entren ungulados domésticos a pastorear en esas mismas áreas”, ha apostillado la organización.
Dar una oportunidad “real” a especies en declive
Ante este escenario, SEO/BirdLife ha pedido la suspensión cautelar de la resolución y advierte de que los primeros años posteriores a un incendio son “determinantes”, por lo que reducir al máximo la perturbación resulta “imprescindible” para que los ecosistemas de montaña puedan regenerarse y para ofrecer una oportunidad “real” a las especies en regresión.
La ONG recuerda, además, que las poblaciones de especies cinegéticas sobre las que se pretende ejercer la caza no podrán recuperarse de forma adecuada si no se aplican medidas de mejora de su estado, entre ellas el cese temporal de su aprovechamiento. Igualmente, señala que abatir animales en terrenos incendiados equivaldría en la práctica a hacerlo en “días de fortuna”, es decir, en circunstancias en las que los animales carecen de capacidad para esconderse o huir, una práctica que la legislación cinegética prohíbe expresamente.