UAGR-COAG advierte de que el ataque de Trump a Irán golpeará aún más la economía agraria

UAGR-COAG alerta de que el ataque de Trump a Irán dispara costes como el gasóleo agrícola y agrava la frágil rentabilidad del campo riojano.

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La UAGR-COAG ha advertido de que “el ataque de Trump a Irán tendrá repercusión en la maltrecha economía del sector agrario”, remarcando en una nota que “esta agresión ilegal ya está provocando el aumento de los insumos que se utilizan en el sector primario para cultivar o criar ganado”.

La organización agraria recalca que “el aumento de costes agravará los problemas de rentabilidad de los agricultores y los ganaderos riojanos”, y añade que “a los pocos días del inicio de los bombardeos a Irán, y mientras el conflicto se extiende por Oriente Próximo, el miedo y la especulación de los oligopolios que dominan el sector agrario ya está en marcha”.

Según denuncia la UAGR-COAG, “mientras se espera el incremento a corto plazo de insumos indispensables para el trabajo agrario, como los fertilizantes o los fitosanitarios, ya se está incrementando exponencialmente el precio del gasóleo agrícola, muy por encima ya del euro el litro, cuando hace unos días apenas alcanzaba los 90 céntimos de euro”.

La central agraria subraya que esta dinámica “no es nueva, ya que desde hace años se observa cómo ante cualquier incidencia internacional (pandemia, guerra en Ucrania...), los especuladores inflan los precios de los productos derivados del petróleo (gasóleo, fertilizantes...), sin desabastecimiento todavía de los mercados y sin esperar a ver la evolución de los acontecimientos”.

Posteriormente, denuncia que “el descenso de los precios alzados no es tan rápido, sino que bajan muy despacio o permanecen estancados”. Para el presidente de la UAGR-COAG, Óscar Salazar, “es inaceptable que la politización de todos los acontecimientos la termine pagando el sector agrario”.

En un artículo de opinión reciente, el secretario general de COAG, Miguel Padilla, recuerda que “el campo español no puede seguir siendo el colchón que amortigua la especulación ajena”, y precisa: “los contratos de suministro de gasóleo agrícola, gas industrial y fertilizantes no funcionan en tiempo real”.

Padilla explica que “las grandes distribuidoras y fabricantes trabajan con coberturas, contratos a plazo y stocks comprados semanas o meses antes de la entrega. El gas que se usa hoy para fabricar urea en una planta europea ya estaba contratado antes de que nadie oyera hablar del último episodio bélico en Oriente Próximo”.

El dirigente agrario concluye señalando que “el gasóleo que llegará esta semana a las cooperativas fue comprado cuando el barril estaba en otro precio. España, además, mantiene reservas estratégicas de petróleo equivalentes a más de noventa días de consumo, tal y como exige la normativa europea”.