El precio que pagan los consumidores por los alimentos viene explicado por los costes, los riesgos asumidos y las inversiones necesarias a lo largo de la cadena, de acuerdo con el estudio “Análisis de la cadena de valor agroalimentaria: metodología para la comparación precisa de precios origen- destino”, que concluye que no responde a prácticas especulativas.
El documento, elaborado por Manuel Hidalgo, profesor de Economía en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, sostiene que, en términos generales, no se detectan márgenes abusivos en ninguno de los eslabones del proceso y que el importe final está respaldado por costes efectivos, por los riesgos que se asumen y por las inversiones que se realizan.
“Esta valoración empírica contradice frontalmente las percepciones generadas por enfoques simplistas sobre intermediaros especulativos o márgenes excesivos, que pueden generar confusión y alarma social en el consumidor, y resultan perjudiciales para toda la cadena de valor”, ha explicado Hidalgo.
Durante su intervención en un acto organizado por la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercado (Asedas) y la Confederación Andaluza de Empresarios de Alimentación y Perfumería (CAEA), el profesor ha defendido que la formación de precios pone de manifiesto “la alta eficiencia conseguida por las cadenas agroalimentarias españolas tras décadas de mejora continua, innovación tecnológica y optimización de procesos”.
Asimismo, ha incidido en que las oscilaciones de precios entre campañas “responden a factores económicos legítimos y no a prácticas especulativas” vinculadas a la disponibilidad de las distintas variedades de frutas y hortalizas o a las condiciones climáticas que afectan a la producción y a la recolección.