Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha hecho un llamamiento a todo el sector agrario para que se movilice frente a las políticas y acuerdos comerciales que consideran perjudiciales, mediante una “gran tractorada” convocada para el próximo 11 de febrero en todo el territorio nacional. Esta acción pretende poner el broche a las protestas que ya se vienen desarrollando en comunidades como Extremadura, Asturias, Castilla y León o Cataluña, según ha detallado la organización en un comunicado.
En concreto, la entidad ha programado para este viernes diferentes concentraciones en Extremadura, Asturias y en la provincia de Burgos (Castilla y León), mientras que en Cataluña (Tierras del Ebro) la cita será el 22 de enero y en Castilla-La Mancha (Cuenca) se ha fijado para el 27 de enero.
La organización agraria subraya que las explotaciones llevan tiempo soportando una combinación “muy difícil de sostener”, con costes de producción al alza desde el inicio de la guerra en Ucrania, que no se compensan con los precios que reciben por sus productos.
A este escenario se añaden los acuerdos comerciales internacionales, como los de Mercosur, “que aún no está todo dicho”, o el de Marruecos, que, según denuncian, introducen una competencia sin reciprocidad en materia de normas sanitarias, ambientales y laborales. Paralelamente, se intensifica la presión regulatoria y se plantean cambios en la Política Agrícola Común (PAC) y en el Marco Financiero Plurianual que, de salir adelante, implicarían un recorte del 22%.
El sector ganadero tampoco queda al margen: donde tradicionalmente la diferencia entre costes y precios era menor, la situación se ha vuelto también “insostenible” por la sucesión de enfermedades como la peste porcina africana (PPA), la influenza aviar o la Dermatosis Nodular Contagiosa (DNC), que están causando un fuerte daño económico a las explotaciones.
Ante este panorama, Unión de Uniones exige revisar los protocolos y planes sanitarios y de gestión, que considera “actualmente obsoletos” y alejados de la realidad diaria del campo, tanto en lo que respecta a la prevención como a los mecanismos de compensación.
“Sin rentabilidad, sin estabilidad y sin perspectivas de futuro, los jóvenes no se incorporan, las explotaciones cierran y los pueblos se vacían. Cuando esto ocurre, no solo pierde el agricultor o el ganadero: pierde el consumidor, pierde la economía local y pierde el país en términos de autonomía alimentaria y seguridad alimentaria. No se puede cerrar los ojos a esta realidad”, ha señalado el coordinador estatal, Luis Cortés.