UPA-A reclama medidas excepcionales ante el impacto devastador de los temporales en los cultivos andaluces

UPA-A exige ayudas urgentes y flexibilidad en la PAC ante los temporales que han anegado miles de hectáreas y arrasado cultivos en toda Andalucía.

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UPA-A reclama medidas excepcionales ante el impacto devastador de los temporales en los cultivos andaluces

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El secretario general de UPA Andalucía, Jesús Cózar, ha reclamado la puesta en marcha de medidas “excepcionales” para hacer frente a los efectos de los últimos temporales, que están teniendo un impacto devastador sobre la práctica totalidad de los cultivos de la comunidad. Ha subrayado que el cambio climático vuelve a golpear al campo andaluz, “con borrascas que han arrasado explotaciones, con pérdidas generalizadas, cosechas perdidas y miles de hectáreas anegadas en todas las provincias”. Por ello, ha instado a las distintas administraciones a habilitar ayudas directas y a introducir con urgencia una mayor flexibilidad en la PAC.

Según ha explicado UPA Andalucía en un comunicado, “la sucesión de borrascas atlánticas registradas en los últimos meses en Andalucía está provocando graves daños en el campo andaluz, con pérdidas de producción irreversibles en numerosos cultivos, miles de hectáreas anegadas, infraestructuras dañadas y una actividad agraria prácticamente paralizada en amplias zonas de la comunidad”.

Desde el arranque del año hidrológico, el 1 de octubre, en numerosas comarcas se han acumulado alrededor de 450 litros por metro cuadrado, lo que equivale a casi el 75% de la media anual, concentrados en un periodo muy corto de tiempo.

Esta coyuntura “excepcional”, unida a episodios de fuertes rachas de viento y escasez de horas de sol, ha provocado un impacto “homogéneo” en todas las provincias andaluzas, “afectando por igual a tierras de cultivo, caminos rurales, sistemas de riego, maquinaria e infraestructuras agrícolas”.

Las primeras valoraciones apuntan a que entre 10.000 y 12.000 hectáreas siguen totalmente inundadas en diferentes zonas de Andalucía. “El campo andaluz siempre está necesitado de agua pero es demasiada en tan poco tiempo”. En consecuencia, “esta meteorología está provocando muchas pérdidas económicas al campo y la ganadería andaluza, una vez más como consecuencia del cambio climático”, ha señalado UPA-A.

En esta línea, la organización agraria insiste en que “lo que estamos viviendo en estos meses es una situación excepcional que nunca antes habíamos sufrido”. Por ello, el secretario general ha exigido respuestas “excepcionales y diferentes”. Además, ha alertado de que “no solo ha sido la lluvia, sino que el viento también ha tirado mucho fruto al suelo”. A ello se suman “daños muy importantes en infraestructuras, caminos y sistemas de riego”.

Ante este escenario, UPA-A ha reclamado a las administraciones “medidas urgentes y adaptadas a la gravedad de la situación”, entre ellas ayudas directas para los agricultores y ganaderos que han perdido sus cosechas, rebajas fiscales como la reducción de módulos del IRPF y apoyos específicos para la reparación de infraestructuras afectadas.

Asimismo, Cózar ha considerado “muy necesaria” una flexibilización de las obligaciones ligadas a la PAC: “Hay cultivos que no han podido sembrarse y otros que no van a poder cumplir las exigencias habituales por causas totalmente ajenas al agricultor”. Por tanto, “es imprescindible que se flexibilicen los requisitos para que nadie pierda las ayudas en una situación como esta”, ha insistido.

UPA-A ha explicado que está manteniendo encuentros con las distintas administraciones para trasladarles, con datos precisos y visitas sobre el terreno, la verdadera magnitud de los daños.

En este sentido, la organización confía en que “las medidas se activen cuanto antes, porque el campo andaluz no puede asumir en solitario las consecuencias de este encadenamiento de temporales”.

Cultivos afectados por provincias

En Sevilla, Córdoba y Cádiz, el cereal de invierno se sitúa entre “uno de los cultivos más perjudicados”. En grandes áreas, hasta el 50% del trigo no ha podido sembrarse y ya no se sembrará al haberse superado las fechas recomendadas. Además, una parte importante del cereal ya implantado permanece bajo el agua desde hace semanas, lo que “compromete seriamente su viabilidad”.

La patata mantiene la siembra totalmente detenida desde diciembre y el girasol acumula importantes retrasos por el encharcamiento de los suelos. En cítricos, la recolección avanza con lentitud y se está perdiendo parte de la producción por caída de fruta y deterioro.

En el olivar se calcula una merma de entre el 20% y el 30% de la cosecha. “Mucha aceituna está en el suelo, y un gran porcentaje no llegará a las cooperativas y almazaras”.

En Huelva, la campaña de frutos rojos sufre retrasos en la recolección, con caída de buena parte del fruto antes de poder ser recogido. En cereal, las fincas continúan encharcadas, lo que impide realizar tratamientos y abonados, y genera dudas sobre si habrá que resembrar o dejar parcelas en barbecho.

En Granada y Málaga, en plena campaña de aguacate, los productores atraviesan jornadas críticas. Las fuertes rachas de viento han provocado una caída masiva de frutos, muchos de ellos inservibles para su comercialización por golpes y daños.

En otras comarcas, los perjuicios se concentran en olivar, cítricos y hortalizas, además de en infraestructuras y caminos rurales.

En Almería, a los daños estructurales causados por viento y lluvia se añade un grave problema de humedad persistente y falta de sol, que favorece la aparición de enfermedades fúngicas y pudriciones en cultivos hortícolas y bajo plástico, poniendo en riesgo rendimientos y calidad.

En numerosas zonas de Cádiz todavía no se ha podido acceder a las explotaciones para evaluar con precisión el alcance de los desperfectos, aunque se anticipan pérdidas millonarias.

Otro efecto colateral es la marcha de los temporeros hacia otras áreas para poder seguir trabajando, “debido a los numerosos días que llevan sin poder ganarse el jornal en nuestras explotaciones”.

Desde UPA-A han subrayado que “menos mal que esta situación excepcional climática nos ha pillado con la campaña avanzada y no ha sido al inicio, ya que, de haber sucedido en los primeros meses, el problema hubiera sido más gordo”.

Los caminos rurales también presentan graves deterioros, lo que complica todavía más el acceso a las fincas. El encharcamiento de las tierras, los daños en la red de caminos y la imposibilidad de llevar a cabo las labores agrícolas “están lastrando toda la campaña”.

Por último, la organización ha remarcado que “es el momento de valorar los seguros agrarios que tan baja contratación tiene en el sector y que, ante situaciones como ésta --cada vez mucho más recurrentes-- ayudan a paliar las pérdidas, aun sabiendo que hay que mejorar las condiciones de los seguros para hacerlos más atractivos para los agricultores”.