UPA-UCE Extremadura ha solicitado formalmente al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que la próxima PAC incluya una ayuda acoplada específica destinada a la apicultura en España, con el objetivo de asegurar la viabilidad económica y reforzar la resiliencia de este sector.
“La actividad apícola necesita y merece una ayuda específica que apoye su papel imprescindible en la producción de alimentos y en el mantenimiento de los ecosistemas”, ha destacado el secretario de Ganadería de UPA, José Ramón González.
La organización ha presentado al ministerio una propuesta en la que plantea que la ayuda asociada sea exclusiva para la apicultura en España, adaptada a su realidad productiva, a sus costes y a los desafíos concretos a los que se enfrenta.
“Debe estar dirigida a la apicultura familiar, estableciendo un mínimo de colmenas para acceder y un importe máximo por beneficiario, garantizando así un reparto justo y eficiente de los fondos”, ha apuntado González.
En este sentido, la organización agraria subraya que el campo extremeño y el conjunto del campo español dependen en gran medida de la labor de las abejas, ya que la apicultura contribuye de forma decisiva al equilibrio de los ecosistemas.
La apicultura se considera un sector “estratégico” en Extremadura, donde se concentra el mayor número de apicultores profesionales, muchos de ellos asentados en áreas rurales sin alternativas económicas viables.
“La actividad apícola es motor de empleo y riqueza y es esencial para el desarrollo de la actividad agrícola y ganadera, pero está sufriendo una crisis importante de precios derivada de las importaciones masivas de mieles de terceros países”, ha señalado el secretario general de UPA-UCE Extremadura, Óscar Llanos.
Como consecuencia, UPA-UCE Extremadura alerta de que los apicultores de la comunidad afrontan “una situación límite”, condicionada por “importaciones descontroladas” de miel, en muchos casos “fraudulentas”, con precios “hundidos por debajo de los costes de producción”, mayores problemas sanitarios en las colmenas y los efectos del cambio climático, elementos que están “erosionando de forma continuada la rentabilidad de las explotaciones apícolas familiares extremeñas”.
“Somos esenciales para la agricultura y la ganadería, pero estamos atravesando una grave crisis que amenaza nuestra supervivencia. No podemos seguir compitiendo con las mieles que llegan a unos precios bajísimos, a veces con una diferencia de más de 1,5 euros por kilo que las que producimos aquí”, ha denunciado la apicultora y secretaria de ganadería de UPA-UCE Extremadura, Jamaica Risco.
UPA recuerda que ha sido la única organización agraria que ha registrado esta petición de ayuda asociada para la apicultura y sostiene que los profesionales del sector precisan un apoyo directo a la renta para poder resistir frente a las mieles importadas, producidas además bajo “unas reglas de juego distintas” a las vigentes en España.
“Es fundamental que se establezca esta ayuda porque, de lo contrario, el sector está destinado a desaparecer en pocos años”, han lamentado. Extremadura es actualmente la comunidad que agrupa el mayor parque de colmenas del país, con 660.000 colmenas y 1.200 apicultores y apicultoras que desarrollan su actividad de forma profesional.