Cuatro europarlamentarias y una diputada nacional coincidieron, con matices, en la necesidad de suavizar las exigencias marcadas por el Pacto Verde Europeo y el documento de "La granja a la mesa" que marcó la política agraria comunitaria durante la pasada legislatura de la Unión Europea. Estas afirmaciones tuvieron lugar en la mesa redonda sobre “La autonomía estratégica de la ganadería en la política europea” organizada por la Universidad CEU Cardenal Herrera el pasado 6 de febrero en Valencia.
Mientras la eurodiputada de VOX/Patriots, Mireia Borrás, aseguraba tajantemente que el Pacto Verde "ha sido el suicidio de Europa, sobre todo para el sector primario", la holandesa Jessica Van Leeuwen, eurodiputada del Movimiento Ciudadano Campesino de los Países Bajos integrado en el Grupo del Partido Popular en el Parlamento Europeo afirmaba que "no es difícil ver el efecto desastroso que ha tenido para la producción", vinculándolo al descenso del 25% de la cabaña de ovino y caprino que ha experimentado España durante la última década.
Por su parte, la diputada del Partido Popular en el Congreso de los Diputados, Milagros Marcos, apuntó que "el Pacto Verde ha sido una estrategia de crecimiento europeo bien intencionada pero mal desarrollada", concluyendo que "no hay sostenibilidad sin rentabilidad" lo que ha llevado a que "trabajar en la ganadería sea algo para héroes".
Nora Junco, eurodiputada independiente del Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) en el Parlamento Europeo indicó que al ser nueva en la cámara legislativa, se ha encontrado a un sector ganadero "dependiente y agotado, ya que estas normativas han supuesto una pérdida de competitividad brutal".
Por último, la eurodiputada socialista Sandra Gómez apuntó que el cambio climático es una cuestión objetiva que se manifiesta continuamente y que los objetivos marcados en el Pacto Verde se han rebajado y se están aplicando con retraso. Gómez insistió en poner el foco en los futuros presupuestos de la Unión Europea, en los que se pretende reducir la partida dirigida a la Política Agraria Común y difuminar la tradicional estructura de la PAC, sustentada en dos pilares de ayudas.
Exceso de burocracia
Otro de los asuntos manifestados en la jornada fue la tradicional queja del exceso de burocracia de agricultores y ganaderos. "Hemos convertido a nuestros ganadero en administrativos, rellenando documentación", apostilló Nora Junco del Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos.
Jessica Van Leeuwen aseguró que este ha sido otro efecto del Pacto Verde ya que "una granja puede verse afectada por 50 directivas y 30 normativas europeas que a veces, hasta se contradicen".
Algo positivo
A pesar de que la mayoría de las representantes políticas coincidieron en la necesidad de rebajar las exigencias del Pacto Verde Europeo, también pudieron encontrar algún punto positivo del mismo. De este modo, Van Leeuwen señaló que "no hay que tirar a la basura el Pacto Verde completamente porque hemos logrado cosas interesantes que son nuestra fortaleza, como ser los más eficientes y los que menos emisiones producimos por cada kilo de proteína animal producido".
Milagros Marcos, del Partido Popular, insistió en que "no podemos invertir en sostenibilidad si no se tienen granjas rentables y modernizadas".
Ante los comentarios sobre la lentitud de Bruselas para modificar esta política, la eurodiputada holandesa explicó que en Bruselas hay intereses muy diversos y que "nosotros despertamos tarde. La influencia de las ONGs que apoyan el Pacto Verde es muy fuerte e ir en contra conlleva mucho trabajo".
Posteriormente, las participantes de esta mesa redonda también debatieron sobre las aperturas comerciales a terceros países a través de acuerdos como el de Mercosur o el de India.
Esta mesa redonda fue moderada por el secretario general de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados, ASEDAS y miembro del Comité Económico y Social Europeo, (CESE), Felipe Medina. Puede seguirse en este enlace.