Von der Leyen ofrece más liquidez en las ayudas agrarias a cambio de ratificar el Acuerdo de Mercosur

Cada estado miembro será quien tenga que solicitar esta liquidez destinada a Agricultura en el Plan Nacional o Regional de Asociación que diseñe para 2028

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Von der Leyen quiere rubricar el Acuerdo de Mercosur la semana que viene.

Von der Leyen quiere rubricar el Acuerdo de Mercosur la semana que viene.

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Estamos para tranquilizar a los agricultores y para que Mercosur salga adelante”. Así terminó el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, su intervención ante los medios de comunicación tras la reunión del Consejo de Ministros de Agricultura celebrada en Bruselas el 7 de enero.

Una frase que sintetiza el objetivo de un encuentro extraordinario convocado por los comisarios de Agricultura y Desarrollo Rural, Comercio y Salud y Política de Consumidores con el objetivo de explicar una nueva vía de ayudas agrarias presentada por su presidenta Von der Leyen a la que podrán acudir los estados miembro que quieran beneficiar más a sus agricultores.

Como decía Planas, el fin de estas nuevas medidas es “tranquilizar a los agricultores” europeos (que el pasado 18 de diciembre mostraron su enérgico rechazo a los presupuestos 2028-2034 previstos para la Política Agraria Común (PAC) y a la ratificación del Acuerdo del Mercosur) y también a algún estado miembro que con su cambio de opinión ayude a inclinar la balanza y apoye la ratificación de dicho Acuerdo comercial.

La jugada parece que ha tenido su efecto, ya que Italia puede dar un paso adelante para que la semana que viene Von der Leyen ratifique el Acuerdo de Mercosur en Uruguay.

La propuesta

El presupuesto de la Unión Europea (también conocido como Marco Financiero Plurianual) para 2028-2034 propone una reducción de entre un 15% y un 22% de las ayudas de la Política Agraria Común y una desmatelamiento de la estructura de dicha política.

Así, el punto de partida fijado por la Comisión Europea fue garantizar 293.700 millones de euros destinado a las ayudas directas de los agricultores, conocidas hasta ahora como las del primer pilar de la PAC.

En noviembre, los principales grupos políticos del Parlamento Europeo ya mostraron su descontento a Von der Leyen y entonces la presidenta de la Comisión añadió una segunda vía para aumentar los fondos agrarios: Bruselas obligará a los estados miembro a invertir en las zonas rurales al menos el 10% de los recursos totales que reciban. De esta forma, se añaden al sector agrario europeo entre 48.700 a 63.700 millones de euros.

Pero muchos siguieron insatisfechos, por eso, tras las manifestaciones agrarias del pasado 18 de diciembre y el bloqueo a la ratifiación de Mercosur por varios estados miembro, Von der Leyen ha ofrecido una tercera vía: adelantar la posibilidad de solicitar 45.000 millones de euros más de liquidez al inicio de 2028 y no en la revisión intermedia.

Asimismo, Bruselas también añade que hay una partida de 40.000 millones del Fondo Europeo de Competitividad y del programa de investigación que también se abre a proyectos de biotecnología, bioeconomía, salud y agricultura y del que se podrá beneficiar el sector agroalimentario.

La condición

El gran cambio de los presupuestos 2028-2034 no es tanto en las cifras o cantidades como en su futura estructura, por lo que parte de estas ofertas de ayudas de la Comisión Europea al sector primario se pueden quedar en papel mojado si cada estado miembro no le da prioridad en su propio plan.

A partir de 2028, cada país de la Unión Europea deberá presentar un Plan Nacional y Regional en el que explique cómo va a invertir los fondos que reciba de la Unión. Y en ese documenton incluirá las ayudas directas de la PAC a los agricultores, definirá las medidas dirigidas al medio rural donde invertirá el 10% del presupuesto recibido, y especificará a qué va dirigir la parte correspondiente a esa partida de 45.000 millones de euros de liquidez.

Con lo cual, Bruselas demuestra que ha hecho sus deberes, pasándole la pelota a los estados miembro.

Claúsulas espejo y más controles en frontera

Una de las reivindicaciones tradicionales de los agricultores y ganaderos europeos es que los alimentos importados cumplan las mismas estrictas reglas que se establecen a los productores de la Unión. En este sentido, el ministro de Agricultura, Luis Planas, explicó que “la Comisión ha asumido el reto y está dispuesta a llevarlo a cabo en varias fases: revisando los LMR (Límites Máximos de Residuos en los alimentos) de los elementos químicos más peligrosos y avanzando en el control en frontera”.

Según el ministro, estos puntos han sido decisivo para allanar el camino hacia la futur rúbrica con Mercosur.

Precio de los fertilizantes

Otra medida presentada por la Comisión ha sido su propuesta para reducir el precio de los fertilizantes, que desde 2020 han aumentado un 60%. Se trata de un insumo deficitario en la Unión Europeo pero imprescindible, por ello, el pasado mes de diciembre se propuso una excepción a los fertilizantes en las normas estándar de cálculo para reducir el impacto del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM). Ahora se propone, además, reducir los aranceles de los fertilizantes importados para que los precios sean más asequibles.