Absentismo laboral: un reto estructural que exige medidas urgentes y coordinadas

José María Roncero, presidente de la Comisión de Asuntos Laborales de CEIM, expone en Demócrata la necesidad de abordar con datos y rigor un fenómeno que amenaza la competitividad empresarial

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JJosé María Roncero es presidente de la Comisión de Asuntos Laborales de CEIM

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El absentismo laboral es ya uno de los principales problemas estructurales que afrontan las empresas y la sociedad en general. Cada vez que se publican nuevos datos al respecto desde distintos ámbitos institucionales y técnicos, se refuerza esta preocupación que las empresas vienen trasladando desde hace tiempo. No se trata de una cuestión puntual ni de una coyuntura concreta, sino de una tendencia sostenida que exige medidas urgentes y coordinadas.

Pero, a la vista de los datos, ¿estamos realmente ante una población trabajadora más enferma que hace diez años? Afortunadamente, el análisis riguroso de las cifras y los indicadores generales de salud permiten descartar esta idea recurrente. Sin embargo, la realidad es que sí existe un aumento muy significativo de los procesos de baja laboral, y especialmente, de su duración, en los últimos años, lo que evidencia disfunciones en el sistema de gestión que deben abordarse con urgencia.

No hablamos de percepciones, sino de datos objetivos y contrastados

Desde la Confederación Empresarial de Madrid venimos advirtiendo de este problema desde hace tiempo, sin que se haya puesto como prioridad en la agenda política del Gobierno, y hemos creado un Barómetro de Absentismo, en colaboración con la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), para pulsar el impacto del absentismo en el tejido empresarial madrileño. No hablamos de percepciones, sino de datos objetivos y contrastados.

Solo en 2025 en la Comunidad de Madrid las bajas por contingencias comunes crecieron un 7,8%, hasta superar los 1,6 millones de procesos, con una incidencia mensual de 39,29 procesos por cada 1.000 trabajadores, un 75% más que hace diez años. Este aumento no se explica únicamente por el crecimiento del empleo, sino por una tendencia estructural que exige un análisis profundo y soluciones valientes.

Se trata de constatar que el sistema actual de gestión de las bajas laborales no está funcionando

Asimismo, el absentismo laboral supone hoy un coste directo de 6.000 millones de euros anuales para las empresas madrileñas, un 250% más que en la última década, y un coste de más de 33.000 millones de euros a nivel nacional.  

No se trata de cuestionar el derecho de los trabajadores a proteger su salud, sino de constatar que el sistema actual de gestión de las bajas laborales no está funcionando con la eficacia necesaria y está generando efectos negativos para todos los agentes implicados: trabajadores, empresas y administraciones públicas.

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) propone crear una unidad específica de control y seguimiento temprano de los procesos de incapacidad temporal para evitar abusos y procesos que se cronifican. Precisamente, esta institución ha puesto el foco en dos elementos clave para la competitividad empresarial: la concentración y reiteración de los procesos de incapacidad temporal, ya que el 7 % de las personas en baja acumula el 55 % de los procesos, y casi un tercio de los trabajadores encadena más de un episodio en el mismo año.

Defender un mejor control del absentismo no es cuestionar el derecho de los trabajadores a recuperarse, sino garantizar que ese derecho se ejerce con rigor, equidad y eficiencia. Combatir los abusos y la cronificación de las bajas es también proteger a quienes realmente lo necesitan y asegurar la viabilidad del sistema.

El absentismo laboral no puede seguir creciendo sin consecuencias ni soluciones

El Barómetro de Absentismo de CEIM revela, además, patrones que invitan a la reflexión, como la concentración de más del 26% de las bajas en los lunes, o el fuerte incremento de los procesos entre los trabajadores más jóvenes. Estos datos refuerzan la necesidad de políticas diferenciadas, prevención efectiva y una gestión más proactiva.

El absentismo laboral no puede seguir creciendo sin consecuencias ni soluciones. Afecta a la competitividad de nuestras empresas, tensiona el sistema público y acaba repercutiendo en el conjunto de la sociedad. Reconocer que estamos ante un problema estructural es el primer paso. El siguiente, ineludible, avanzar en reformas y mejoras que permitan compatibilizar la protección de la salud con la sostenibilidad económica y organizativa.

SOBRE LA FIRMA:

José María Roncero es presidente de la Comisión de Asuntos Laborales de CEIM