Deepfakes sexuales: Nueva forma de violencia contra la mujer

Rosa Estaràs, eurodiputada del PPE y miembro la Comisión de Derechos de la Mujer del Parlamento Europeo, analiza en Demócrata el rol de las plataformas tecnológicas en lo relativo a esta nueva vía de violencia contra las mujeres

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Rosa Estaràs es eurodiputada del PPE y miembro la Comisión de Derechos de la Mujer del Parlamento Europeo

Rosa Estaràs es eurodiputada del PPE y miembro la Comisión de Derechos de la Mujer del Parlamento Europeo

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La inteligencia artificial ha abierto una nueva vía de violencia contra las mujeres: la creación y difusión de imágenes sexuales falsas y que afectan directamente a la reputación de millones de mujeres en todo el mundo.

La operación es enormemente sencilla: se descarga una fotografía y un generador de IA se encarga de hacer el resto. En cuestión de segundos, el sistema elimina la ropa, sexualiza el cuerpo y distribuye el resultado a gran escala. En solo nueve días, el chatbot Grok generó y publicó dos millones de imágenes sexualizadas de mujeres, un dato que deja ver la magnitud del fenómeno.

Cualquier mujer puede convertirse en objetivo de esta forma de explotación sexual. Aunque la imagen sea falsa, la violencia es real y las víctimas sufren las consecuencias, en muchos casos irreparables. Muchas mujeres prefieren limitar su presencia en redes, abandonar la esfera pública y renunciar a alzar la voz. Nos enfrentamos a un escenario preocupante y crítico y que afecta también a los colectivos vulnerables como los menores y las personas con discapacidad, quienes necesitan una protección especial.

Cualquier mujer puede convertirse en objetivo de esta forma de explotación sexual

No se puede permitir que las plataformas tecnológicas obtengan beneficios económicos gracias a estas prácticas que menoscaban los derechos y la dignidad de millones de mujeres. Europa dispone de una legislación digital ambiciosa, por eso, tenemos que hacer posible que se aplique con firmeza. Además, tenemos que intensificar los esfuerzos porque la tecnología avanza demasiado rápido y nuestra obligación es adelantarlos para proteger a las mujeres, a nuestros hijos y a todos los colectivos vulnerables como las personas con discapacidad.

No se puede permitir que las plataformas tecnológicas obtengan beneficios económicos gracias a estas prácticas

Sabemos que los deepfakes sexuales crecen a gran velocidad. Las plataformas no son meros intermediarios: configuran el entorno digital y se benefician de él. Ante estos contenidos ilegales, la actuación inmediata no es opcional, es obligatoria.

La creación y difusión de imágenes íntimas sin consentimiento, incluidos los deepfakes sexuales generados por IA, ya constituyen un delito. La cuestión no es si existe la ley, sino si se aplica con determinación. Con demasiada frecuencia, la retirada de contenidos llega cuando el daño es irreparable. Desgraciadamente eliminar una imagen no borra la humillación ni el miedo generado a la víctima.

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, ha de servir para recordar que los derechos fundamentales deben garantizarse también en el entorno digital. La protección de la dignidad, la integridad y la igualdad no puede depender del medio en el que se ejerzan. Corresponde a las instituciones y a las plataformas asegurar el cumplimiento efectivo de la ley y reforzar los mecanismos de prevención y respuesta.

SOBRE LA FIRMA:

Rosa Estaràs es eurodiputada del PPE y miembro la Comisión de Derechos de la Mujer del Parlamento Europeo