La nuclear en España tiene un único aliado político

José María Figaredo es diputado nacional de Vox por Asturias y secretario general del Grupo Parlamentario Vox en el Congreso

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Hablemos de energía nuclear… que es tanto como decir ‘hablemos de independencia energética’. En España, vamos regular.

El PSOE ataca ​d​e manera explícita esta​ fuente de energía. L​os de Ferraz apoyan sin fisuras el cierre de las centrales nucleares: desde González ​que clausuró el plan nuclear español​ -t​anto es así que nunca llegó a inaugurar las centrales de Lemoniz y Valdecaballeros​, casi listas para entrar en ​acción-,​ hasta el ecofanatista Sánchez, que insiste en convertir a los españoles en rehenes energéticos de terceros países.

​Por cierto, y hablando de rehenes… ya lo fuimos los españoles en el 1​984 de González, cuando tuvimos que indemnizar a los constructores ​de las centrales por una obra que ​n​o pudieron rentabilizar​.

S​i, como se dice, fueron las presiones de los sindicatos de la minería​ -que veían peligrar su influencia​- y ​del socialismo internacional ​-que veía en España un competidor​- los motivos de esa paralización, es otra historia.

Las inversiones que ​s​e quedaron por el camino han impactado directamente en la factura de la luz de los españoles

El PP​, mientras, ataca a medias la nuclear. Tenemos a Valencia y Extremadura ​-con ​l​os de Génova al frente​- ​​que mantienen impuestos especiales a las nucleares. ​Pero este ataque viene de lejos.

El cierre de Zorita lo decidió Aznar en 2002​ y el de Garoña lo confirmó Rajoy en 2013​ -y lo celebró Maroto-.​ Ahora, a golpe de sondeo y encuesta, esconden algunos tuits y desean hipócritamente ‘larga vida a las centrales’.

​¿Y los separatistas? D​e la oposición a cara descubierta a la más sibilina… pero ni una acción a favor.

​Así las cosas, no mentimos al afirmar que el único partido que defiende​ con contundencia la generación eléctrica nuclear es Vox.​ En efecto, los de Abascal hemos presentado varias iniciativas parlamentarias en el Congreso en las que reclamamos: prorrogar la vida útil de las centrales nucleares actualmente operativas en España; que se estudie y se instalen ​nuevas centrales​, ya sean reactores SMR​ o de tecnologías ya utilizadas en los emplazamientos autorizados adyacentes a las nucleares en operación; reducir los impuestos estatales que asfixian esta tecnología y que ninguna otra tiene que soportar; rebajar la tasa Enresa -para el pago de la empresa que gestiona los residuos nucleares-, que en la última legislatura se ha casi duplicado.

VOX exige también la eliminación de los impuestos autonómicos a la energía nuclear aplicados en Extremadura, Valencia y Cataluña. Y de hecho, Vox recurrió ante el constitucional el segundo gravamen específico que se introdujo en Cataluña a la nuclear en 2022. 

Es, en definitiva, el único partido que defiende sin complejos la generación energética nuclear.

​La pregunta es: ¿por qué esta defensa? ​Porque España puede recuperar una posición nuclear industrial relevante en el mundo. ​Porque de aquel Plan ​Nuclear ​Nacional​ que barajó ​l​a instalación de hasta 25 reactores nucleares​ -l​legó a iniciarse el diseño o construcción de 18, que habrían supuesto 15.496 MW​- hoy ​s​ólo operan 7.117 MW.

El lucro cesante es inmenso: hemos dejado de ganar ​l​o que habría representado un 20% de la electricidad consumida en España al año. ​Y​ las inversiones que ​s​e quedaron por el camino han impactado directamente en la factura de la luz de los españoles.

​E​l escenario con el plan terminado sería de unos 15.000 MW de potencia nuclear​ instalada o​,​ lo que es lo mismo: casi un 40% de nuestra electricidad vendría de la nuclear frente al 20% ​d​e hoy. ​Dependeríamos menos del gas​ (del​ actual 24% a un​ más manejable 4%​), del petróleo o ​de las importaciones de carbón que durante décadas​ han impactado negativamente en las cuentas nacionales.​ ‘Otro gallo cantaría​’.

Esta defensa es para que España pueda recuperar una posición nuclear relevante en el mundo

​Y​ en términos tecnológicos… más de lo mismo: la tecnología nuclear es una de las más complejas que un país puede desarrollar. Estas centrales arrastran a un grandísimo número de ingenieros, físicos o químicos, que aportan un enorme valor añadido a la nación.  ​

Además, las centrales impulsa​n la industria complementaria​ -diseño e ingeniería de las propias centrales, producción de materiales, fabricación del combustible nuclear, soldadura avanzada, etc.​- y, en fin, aportan gran valor añadido al país. ​Además, es ​una energía exportable​: servicios o productos ​hacia terceros países para orgullo y enriquecimiento de España.

​Así que, con el PSOE ​e​n guerra​ contra la nuclear​ -q​ue tomen nota en Cáceres (Almaraz), Guadalajara (Trillo) o Tarragona (Vandellós y Ascó)​-, y con el PP con la muerte de Zorita y Garoña a su espalda y los impuestos especiales donde gobiernan -que tomen nota en Extremadura o Valencia​-, hay un Vox c​laro, que pide la eliminación de impuestos a lo nuclear ​y​ que está convencido de que la energía nuclear española ​merece -y puede​- ser salvada.

​Los españoles tienen en su mano la posibilidad de elegir representantes políticos ​decididos a hacerlo.

SOBRE LA FIRMA: 

José María Figaredo es diputado nacional de Vox por Asturias y secretario general del Grupo Parlamentario Vox en el Congreso