Europa se juega su competitividad y, con ella, el futuro de millones de empleos. Tras media década de aumento de exigencias y estándares, en Europa hay muchas empresas que han llegado al límite de su capacidad operativa. La transición energética es un hecho, pero también lo es que la UE no puede ocupar el lugar de liderazgo global que le corresponde si se desconecta de su economía real. Menos burocracia y más simplificación han dejado de ser deseos para convertirse en una necesidad imperiosa.
Esta es la legislatura que puede cambiarlo todo. El voto del paquete Ómnibus I sobre simplificación normativa en materia de sostenibilidad no ha sido un trámite más: ha supuesto un terremoto político de largo alcance. Más allá del alivio para pymes y otras empresas que supone, y de inaugurar un nuevo ciclo regulatorio basado en volver a poner el crecimiento y la fortaleza empresarial europea en el centro, su aprobación abre un camino de nuevas mayorías parlamentarias. Pues lo verdaderamente revelador de este voto no es solo su contenido —el famoso “qué”—, sino el “quién” ha refrendado este paso adelante para recuperar la competitividad europea y “quién” se ha puesto en contra.
El Partido Popular Europeo, con el esfuerzo titánico de mi compañero sueco Jörgen Warborn, ha conseguido imponer el criterio de la competitividad sostenible frente al dogma regulatorio de la izquierda inmovilista y la brocha gorda de la derecha populista. Los socialistas, atrapados entre tensiones internas y una visión maximalista que ya no conecta con la industria, con las pymes ni tan siquiera con los ciudadanos, votaron en contra o se abstuvieron en el mejor de los casos. El voto de Ómnibus I certifica que la antigua mayoría clásica (PPE–liberales– socialdemócratas) ya no es automática y que la nueva mayoría de simplificación se construye expediente a expediente.
Con este voto, la UE abre un nuevo tiempo que certifica el fin de la era en la que se asumía que más regulación y más compliance equivalían a más progreso. Queremos ser el continente más verde del mundo, pero con las fábricas abiertas, las empresas creciendo y generando empleos. Cero emisiones netas en 2050, pero con empresas europeas vivas en 2035. Europa primera en tecnología e industria, no solo en normas y declaraciones grandilocuentes.
La conclusión es tan sencilla como decisiva: la Europa de los próximos años dependerá de si elegimos entre ideología o prosperidad, entre bloqueo o responsabilidad. El PPE seguirá apostando por mayorías europeístas y sensatas. Pero cuando fallan los socios tradicionales, cuando la opción clásica desaparece por inacción, la aritmética obliga al centroderecha a explorar nuevas posiciones.
Este nuevo equilibrio parlamentario consolida certezas importantes: la competitividad, la soberanía industrial y la reducción de cargas administrativas ya no son opcionales; son condiciones indispensables para mantener empleo, inversión y peso global. Y el Ómnibus I es solo el primer examen.
Los demás paquetes de simplificación y la agenda de la Comisión que viene dibujarán la Europa de la próxima década: reforma del mercado eléctrico, energía nuclear, criterios claros y simples para las empresas que crecen, futuro para el sector agrícola, desafío digital en el centro, revisión del Green Deal… Los socialistas, o recuperan la responsabilidad y la fiabilidad, o sus votos se los quedarán lospopulistas, y no precisamente los que resisten diezmados a su izquierda. No creo que con el harakiri de socialdemócratas y liberales gane nadie.
Esta legislatura ofrece una oportunidad histórica para reconducir la UE hacia la promesa de prosperidad que un día representó. El camino es equilibrar realismo climático y ambición económica, y estabilizar alianzas en torno a la moderación y el sentido común. Sepamos aprovechar la oportunidad. Sepamos cómo, y después decidamos con quién hacerlo. Pero que la irresponsabilidad de los otros no nos separe del camino de la Europa que todos queremos.
SOBRE LA FIRMA: Adrián Vázquez Lázara es eurodiputado del PP y vicepresidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo.