El 8 de marzo es un buen momento para reconocer la aportación de tantas mujeres que, desde la empresa, contribuyen cada día al desarrollo económico y social de nuestro país.
Miles de profesionales, pequeñas empresarias y autónomas sostienen el pulso de nuestros barrios, pueblos y ciudades. Están al frente de comercios, empresas familiares, compañías de servicios, iniciativas innovadoras y proyectos industriales. Su trabajo no solo genera empleo y actividad económica; también crea comunidad, fija población y da estabilidad a nuestro tejido social.
Miles de profesionales, pequeñas empresarias y autónomas sostienen el pulso de nuestros barrios, pueblos y ciudades
España es un país de pymes. Y en ese universo empresarial, la presencia femenina es especialmente relevante en sectores como el comercio y los servicios. Sin embargo, sigue siendo menor en ámbitos como la industria, la tecnología o determinados sectores estratégicos. También es todavía limitada su presencia en órganos de dirección y espacios de toma de decisiones.
La cuestión no es solo cuántas mujeres emprenden o dirigen empresas, sino en qué entorno desarrollan su actividad.
Las mujeres empresarias afrontan desafíos concretos: mayores dificultades para consolidar y escalar sus proyectos, una carga significativa de responsabilidades familiares y un marco regulatorio complejo que afecta especialmente a las estructuras empresariales más pequeñas. Pero, frente a los desafíos, conviene poner en valor su capacidad de liderazgo.
Las mujeres empresarias están demostrando una notable resiliencia en contextos de incertidumbre económica, transformación digital y transición sostenible. Impulsan modelos de negocio flexibles, arraigados en el territorio y comprometidos con el empleo y la sostenibilidad.
En un momento en el que España necesita reforzar su base empresarial y ganar tamaño medio en sus compañías, no podemos permitirnos desaprovechar talento.
Impulsar el liderazgo femenino en la empresa no es solo una cuestión de equilibrio, sino de visión de país. Significa favorecer entornos estables que permitan planificar a medio y largo plazo, promover la capacitación directiva y fomentar vocaciones en sectores donde la presencia femenina aún es reducida.
Desde CEPYME defendemos un marco que facilite a más mujeres crear, consolidar y hacer crecer sus empresas.
Porque cuando una mujer lidera una empresa, impulsa empleo, genera oportunidades y fortalece el tejido productivo y social. Y cuando más mujeres están al frente de proyectos empresariales, nuestra sociedad es más dinámica, más diversa y sólida.
España necesita más empresas. Y necesita más mujeres al frente de ellas.
SOBRE LA FIRMA:
Ángela de Miguel es presidenta de CEPYME