Los resultados de las elecciones generales en Alemania provocan simultáneamente tranquilidad y preocupación. Tranquilidad, porque la primera economía del euro estará gobernada muy probablemente por una gran coalición entre democristianos y socialdemócratas, ganadores y perdedores de los comicios, respectivamente.
Preocupación, por los excelentes resultados obtenidos por una extrema derecha que no gobernará nunca mientras los conservadores mantengan el cordón sanitario que la aísla, algo que con Merz no está en cuestión.
Afortunadamente, los malos resultados de Los Verdes y el fracaso de los liberales al quedar fuera del parlamento solo han dejado viva la opción de gobierno más estable.
Si Alemania puede respirar tranquila, la UE la acompaña en el alivio, porque con Trump en la Casa Blanca, un Ejecutivo alemán fuerte y europeísta es sencilla y llanamente una magnífica noticia.
