El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha expuesto este jueves en el Pleno del Parlamento un auténtico manual de convivencia política y social para una comunidad que ha arrancado el año marcada por el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) y por la cadena de borrascas, con las elecciones al Parlamento de Andalucía en el horizonte del primer semestre.
Moreno ha articulado su intervención en torno a “siete principios”, situando en primer lugar “la defensa y respeto de las instituciones” y, a continuación, “el respeto al adversario político, que no es un enemigo al que haya que destruir y con el que podemos construir”.
Partiendo de la premisa de que “es evidente” que este nuevo periodo de sesiones en la Cámara autonómica “viene precedido de situaciones complejas continuadas que han puesto al límite la capacidad de nuestros servicios”, el presidente andaluz ha insistido en la necesidad de reforzar la estabilidad institucional.
El jefe del Ejecutivo andaluz ha alertado de que “una sociedad no debe ser mejor que sus representados” y ha remarcado que existe “una obligación moral estar a la altura”, unas palabras que ha pronunciado durante la pregunta formulada por el portavoz de su grupo, Toni Martín.
Como balance de la tragedia de Adamuz, con sus 46 fallecidos, y de la sucesión de temporales, ha destacado la respuesta de una ciudadanía “seria, madura, comprometida, solidaria” y ha animado a que en este nuevo periodo parlamentario que arranca en febrero se fijen “objetivos más grandes” y que “nos fijemos en ellos y nos dejemos de tanta bronca”.
En ese catálogo de principios que ha presentado ante el Pleno, Moreno ha incorporado “el diálogo permanente con todos”, incluyendo a quienes “respeten nuestro marco constitucional y estatutario”, convencido de que, bajo esas condiciones, “todos tienen cabida”.
A renglón seguido, ha reclamado “seguridad jurídica”, a la que ha definido como “la base de cualquier proyecto”, subrayando que “no podemos cuestionar al poder judicial”. A ello ha sumado “la escucha permanente de la sociedad andaluza”, y ha cerrado su propuesta de convivencia con una apuesta por “una gestión basada en la transformación”.
Moreno ha reflexionado sobre este inicio de año asegurando que “no hay nada seguro ante las incertidumbres sobrevenidas”, por lo que ha defendido la necesidad de “estar preparados” para “buscar los recursos suficientes”, aunque ha admitido que “nunca lo estamos para una catástrofe”.
Ha puesto en valor “la actitud” mostrada por los andaluces ante dos desastres consecutivos, a los que ha calificado de “cercanos, sensatos, sensibles, empáticos”, y ha considerado que esa respuesta constituye “un elemento motivador, un acicate para todos los que nos dedicamos a la gestión pública”.
Según ha señalado, la ciudadanía “quiere otros estilos políticos, otras formas de entender la política”, que ha concretado en “más acuerdo, encuentro, sentido común, más unión, menos crispación”.
Por último, ha trasladado al Parlamento andaluz que tiene ante sí “la oportunidad de demostrar que esta Cámara no es igual que otras Cámaras, que no somos iguales”, defendiendo que “el ambiente que vivimos en Andalucía está por encima de los intereses partidarios”.