El municipio de Pina de Ebro celebrará del 21 al 26 de abril las primeras Jornadas de Reconstrucción y Divulgación Histórica “Alfonso I el Batallador”, un proyecto con vocación de permanencia que aspira a acercar al gran público la figura de uno de los reyes más influyentes de la historia de Aragón.
El acto de presentación se ha desarrollado en el Patio de Santa Isabel del Palacio de la Aljafería, sede de las Cortes de Aragón. Allí, la presidenta de la institución, María Navarro, ha puesto en valor una iniciativa que “pretende cumplir dos objetivos fundamentales: divulgar nuestra historia y contribuir a la promoción de nuestros municipios”.
Navarro ha remarcado el carácter simbólico del lugar escogido para anunciar el programa: “Estamos en un lugar que representa historia viva de Aragón, y por eso somos más conscientes del potencial que tiene unir cultura, historia y divulgación”. Además, ha asegurado que estas jornadas “van a formar parte no solo de la programación cultural de Pina de Ebro, sino del conjunto de la comunidad autónoma”.
Un programa para acercar la historia a todos los públicos
Las jornadas combinarán el máximo rigor histórico con un enfoque divulgativo mediante un programa de actividades que reunirá conferencias, talleres, actos conmemorativos y recreaciones históricas. María Navarro ha insistido en esa mezcla como uno de los pilares del proyecto: “Se trata de unir cultura, historia y divulgación en una propuesta accesible y atractiva para todos los públicos”.
El alcalde de Pina de Ebro, Pablo Blanquet, ha recalcado que la meta esencial es “poner en valor la figura de Alfonso I el Batallador y acercar su historia a todos los vecinos, haciendo partícipe a todo el mundo de una historia viva que también forma parte de nuestra identidad”.
El programa arrancará el 21 de abril con una ponencia del historiador José Luis Corral y continuará el día 22 con una segunda conferencia a cargo de Juan Francisco Utrilla. El 23 de abril, coincidiendo con la festividad de San Jorge, se celebrará un acto conmemorativo en la localidad.
El momento álgido llegará el fin de semana del 25 y 26 de abril, cuando Pina de Ebro se convertirá en un auténtico escenario medieval con recreaciones en varios espacios emblemáticos del municipio, como el claustro del convento franciscano, la plaza de España o el entorno de la plaza de toros.
Historia viva: recreaciones y divulgación en la calle
Uno de los aspectos centrales del programa será la recreación histórica, en la que tomarán parte más de 40 personas que levantarán un campamento del siglo XII y representarán distintas escenas de la época. El historiador y divulgador Darío Español, impulsor de la iniciativa, ha explicado que “se trata de explicar la historia de forma rigurosa, pero también atractiva, combinando conocimiento y espectáculo”.
“El objetivo es que cualquier persona, desde un especialista hasta un niño, pueda disfrutar y comprender lo que ocurrió en este periodo clave”, ha añadido. En esta línea, ha señalado que las jornadas persiguen “conmemorar un pasado que explica el presente”, poniendo el foco en Alfonso I como monarca y como motor de procesos decisivos como la repoblación, la organización del territorio o el desarrollo económico.
Español ha recordado que la conquista de Zaragoza en 1118 y las posteriores cartas de población, entre ellas la concedida a Pina en 1129, fueron determinantes en la configuración actual del valle del Ebro. “La estructura demográfica, cultural y territorial que conocemos hoy nace en este momento histórico”, ha afirmado.
Cultura y turismo como motor de desarrollo
Además de su dimensión histórica, las jornadas aspiran a tener un efecto directo en el desarrollo del municipio. El alcalde, Pablo Blanquet, ha subrayado que esta propuesta “quiere ser también una herramienta para dar a conocer Pina de Ebro, sus atractivos turísticos, naturales e históricos, y dinamizar sectores como la hostelería”.
“Queremos que la gente venga, que conozca el municipio y que descubra todo lo que puede ofrecer. Es una forma de conjugar cultura y turismo como motor económico”, ha señalado. La organización ha puesto de relieve, asimismo, la implicación del tejido local y la participación de los vecinos como elementos clave. “La historia no se entiende sin las personas, y por eso queremos que los vecinos sean protagonistas”, ha indicado Blanquet.
Estas primeras jornadas nacen con la intención de asentarse en el calendario cultural aragonés. Aunque se apuesta por avanzar con cautela, la idea es dar continuidad al proyecto en próximas ediciones. “Queremos ver la respuesta del municipio y del público, pero creemos que puede convertirse en una cita importante”, ha apuntado el alcalde. “La idea es crecer poco a poco, sin perder la esencia, y crear un evento que combine calidad, participación y atractivo para todo tipo de público”.
La organización ha resaltado también el componente educativo de la propuesta, especialmente orientado a las generaciones más jóvenes. El objetivo es que la historia salga del aula para convertirse en una herramienta cercana y dinámica. “Queremos que los jóvenes entiendan que la historia no es algo lejano, sino que forma parte de su identidad y de su día a día”, ha insistido Español durante la presentación.
Por su parte, María Navarro ha puesto el acento en la necesidad de impulsar proyectos que vinculen el territorio con su legado histórico: “Estas jornadas son un ejemplo de cómo los municipios pueden liderar proyectos culturales de gran valor, capaces de generar conocimiento, cohesión social y oportunidades”. La presidenta de las Cortes ha recordado además que Aragón dispone de un patrimonio histórico “extraordinario” que debe darse a conocer y ponerse al alcance de toda la ciudadanía.
En la misma línea, Navarro ha concluido que el valor de estas iniciativas resulta esencial para reforzar la identidad común: “Aragón también se construye desde el conocimiento de su historia, y jornadas como estas nos ayudan a entender quiénes somos y de dónde venimos”.
Durante seis días, Pina de Ebro se convertirá así en un punto de encuentro entre pasado y presente, donde la historia dejará de ser un mero relato para transformarse en una experiencia viva, participativa y abierta a toda la ciudadanía.