La Asociación de Bibliotecarias y Bibliotecarios Documentalistas de Canarias compareció este viernes ante la comisión de Cultura del Parlamento regional para exponer la situación "lamentable" que, a su juicio, atraviesa la red de bibliotecas públicas del archipiélago, y reclamar que se ponga en marcha el desarrollo efectivo de la ley autonómica aprobada por unanimidad en 2019.
La presidenta de la entidad, Ángeles Domínguez, subrayó la "imperiosa necesidad" de hacer cumplir la norma con el fin de garantizar unos servicios bibliotecarios "dignos" y que se "respeten" plenamente los derechos culturales de la ciudadanía.
Recordó que la aprobación de esta ley "llenó de orgullo" al sector, al tratarse de una de las legislaciones "más avanzadas de España", pero lamentó que con el actual Gobierno de Canarias se haya "vuelto a la casilla de salida", dado que "poco o nada se ha avanzado" y las perspectivas, según dijo, "no son halagueñas".
"Está todo hecho y es una pena que el Gobierno actual no lo aproveche", afirmó Domínguez, que planteó como prioridad para los próximos años la creación de una Dirección General del Libro y la Biblioteca dentro de la estructura autonómica.
La presidenta censuró igualmente que el Plan de Lectura de Canarias apenas haya pasado de una fase inicial y que el mapa de bibliotecas "está desfasado", lo que, en su opinión, deja la política bibliotecaria "en un limbo". A ello se suma que la formación continua de los profesionales es "nula" y que sigue "pendiente" la puesta en marcha del servicio de inspección de bibliotecas previsto en la ley.
En esta línea, advirtió de que este escenario empuja a las bibliotecas canarias hacia la "obsolescencia e irrelevancia" y apeló a cabildos y ayuntamientos para que "trabajar en colaboración" con el Ejecutivo regional y así "sacar a Canarias del vagón de cola".
Domínguez denunció también que en numerosos centros trabajan "trabajadores sin cualificación, becarios o voluntarios", que muchos edificios no alcanzan la superficie mínima exigida, resultan "poco accesibles" y carecen del equipamiento adecuado, una situación "más preocupante" en el medio rural y en los municipios de menor tamaño.
Insistió en que las bibliotecas "no son una ocurrencia" sino un "lugar de encuentro" y un "pilar de acceso a la cultura". Ante la propuesta del Grupo Nacionalista de impulsar un pacto institucional acompañado de un "plan de inversiones sostenible en el tiempo", replicó que bastaría con convocar al Consejo Asesor para empezar a avanzar.
La vocal de la asociación, Natalia Navarro, recalcó que las bibliotecas resultan "fundamentales" en las ciudades e "imprescindibles en los pueblos", donde constituyen el "único vínculo estable con la cultura" y gozan de una alta valoración ciudadana, según el último barómetro con datos de 2025, que les otorga una nota de 8,1 puntos.
A la cola en lectura y recursos
Navarro precisó que el último informe "Bibliotecas Públicas en Cifras" sitúa al archipiélago "a la cola" del conjunto del Estado, únicamente por delante de Ceuta y Melilla, lo que dibuja, dijo, "un panorama nada alentador".
Indicó que no se respeta la superficie mínima de los centros ni se alcanza la dotación adecuada de personal. En Canarias hay un bibliotecario por cada 6.800 habitantes, cuando la media nacional se sitúa en 5.170, una brecha que refleja el déficit estructural del sistema.
La vocal criticó la "falta de compromiso" de la administración pública, que "no destina financiación ni se ha preocupado por una planificación estratégica", manteniendo un modelo basado en subvenciones "inestables" y proyectos "coyunturales". "Necesitamos políticas a largo plazo y estructurales", reivindicó.
Señaló además que "no hay interés" real en revertir los bajos índices de lectura en Canarias y reclamó que familias, comunidad educativa y bibliotecas actúen de manera "coordinada", pese a que los centros reciben "migajas" de los presupuestos públicos para desarrollar sus programas.
Navarro destacó igualmente que las bibliotecas "sirven para que los jóvenes dejen la tecnología" y no estén "en la calle", al ofrecer un espacio seguro de socialización, y que cumplen una función clave para las personas mayores, al contribuir a "combatir la soledad no deseada".