Domínguez (PP) respalda alzas salariales si se vinculan a productividad y competitividad

Domínguez respalda subidas salariales ligadas a productividad y competitividad, mientras NC-BC defiende el alza del SMI como cuestión de justicia social.

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Domínguez (PP) respalda alzas salariales si se vinculan a productividad y competitividad

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El vicepresidente y consejero de Economía, Industria y Comercio del Gobierno de Canarias, Manuel Domínguez, defendió este viernes los incrementos de sueldos, siempre que estén conectados con una mejora efectiva de la productividad y de la competitividad del tejido empresarial.

En una comparecencia en comisión parlamentaria, a raíz de una pregunta formulada por NC-BC, reiteró su apoyo "indiscutible" a las subidas salariales, pero condicionadas a que se alcancen mediante acuerdos entre patronales y sindicatos y no de forma "unilateral", como, a su juicio, ha ocurrido con la última revisión del Salario Mínimo Interprofesional (SMI).

Matizó, en cualquier caso, que si el aumento de los salarios termina trasladándose a un encarecimiento generalizado de los precios se convierte en un "malísimo negocio", al considerar que la inflación es el impuesto "más agresivo para la clase social más baja". "Puede que tengas más euros pero menos capacidad adquisitiva", ha indicado.

Domínguez citó como referencia la negociación de los convenios turísticos en Canarias, donde se han pactado mejoras salariales, si bien recordó que en la provincia de Santa Cruz de Tenerife el proceso estuvo condicionado por una huelga. Advirtió también de que, en determinados sectores, cuando el SMI supera el 60% del salario medio "se pierde competitividad" y determinadas compañías pueden verse comprometidas.

"Debe haber negociación, cuando no hay negociación pasan cosas malas", ha comentado, expresando asimismo su aspiración de que "los canarios se igualen por arriba no por abajo".

Por su parte, el portavoz de NC-BC, Luis Campos, subrayó que la subida del SMI "no va salvar la vida a la agente" pero que "37 euros al mes" pueden suponer en muchos casos la "diferencia" para poder adquirir productos y servicios básicos.

Insistió en que la inflación es el impuesto "más gravoso" precisamente por ser "invisible" y rechazó que los salarios sean el principal motor de las tensiones inflacionistas, apuntando a que los beneficios "extraordinarios" de algunas empresas también influyen en la formación de precios.

"Actualizar un 3,1% a los que menos ganan es de absoluta justicia, cuando gobernaba el PP se subía en pocos céntimos", ha comentado, para añadir a continuación que "lo ideal es llegar a consensos entre patronal y sindicatos pero si se bloquea no se puede dejar como está".