El diputado de ERC en el Congreso, Francesc-Marc Álvaro Vidal, reconoce que la izquierda, y en particular la socialdemocracia, ha incurrido en el "error" de situar debates como el feminismo en el "carril central" de sus prioridades, relegando a un segundo plano cuestiones sociales tradicionales como la educación, la sanidad, el empleo, las pensiones o la vivienda. A su entender, este desplazamiento ha "despistado" y "desorientado" a parte de su base electoral.
Álvaro Vidal se expresa así en una entrevista con Europa Press con motivo de la publicación de su libro 'El franquismo en tiempos de Trump', editado por Galaxia Gutemberg, donde examina el crecimiento de Vox, formación a la que vincula con el neofranquismo".
El autor sostiene que la izquierda ha incurrido en "dos errores cruzados": por un lado, dejar fuera del foco público asuntos que preocupan a la ciudadanía como la seguridad o la inmigración y, por otro, sacar del "carril central" los temas clásicos de la socialdemocracia.
A su juicio, los debates relacionados con el género, la identidad o los nuevos derechos son "relevantes" y deben estar presentes en la discusión política, pero sin "desplazar" los asuntos tradicionales, porque eso genera "desconcierto" en el votante histórico. "No es que la agenda feminista no sea importante, lo es mucho, pero no puede implementarse tapando la agenda sobre vivienda, salud o educación", argumenta, admitiendo que "determinadas batallas culturales hayan despistado al electorado socialdemócrata".
Del desconcierto a la antipolítica y el avance ultra
Ese desconcierto, prosigue, deriva en una ruptura entre votantes y partidos y desemboca en la antipolítica. "Antes de la ola ultra, llega la antipolítica, que es un cráter que crece a partir del desconcierto, la abstención, el malestar y el cabreo. Cuando los votantes se desvinculan de las opciones porque no las entienden o no se sienten reflejados, se pasa de la desconexión a la antipolítica", expone.
Mientras la izquierda se aleja de una parte de su electorado de siempre, los partidos ultras "trabajan la antipolítica para convertirla en apoyo electoral y social" y pasan a ocupar el espacio de temas que la izquierda ha orillado. "Por ejemplo, con muchas trampas y medias verdades, pero Vox ya está hablando de vivienda", indica.
Al mismo tiempo, admite que la izquierda ha tenido "miedo" a dar explicaciones sobre cuestiones como la inmigración, convertida en un "tabú". "Eso es un gravísimo error", enfatiza, reclamando abordar tanto esta cuestión como la de la seguridad "con tranquilidad, sin comprar el marco de la ultraderecha, pero sin soslayar lo problemático".
Monólogo ultra sobre inmigración y seguridad
"Al dejar estos temas fuera de la conversación pública, la izquierda se los ha entregado a la ultraderecha, que lo ha convertido en un monólogo. Ahora queremos transformarlo en un diálogo y eso es muy difícil, porque ellos ya llevan mucho tiempo hablando solos", reconoce.
Este profesor de Periodismo, que concurrió como independiente en las listas de ERC en las últimas elecciones generales, advierte de que el "autoritarismo contemporáneo", con Donald Trump como figura más visible y promovido por movimientos catalogados como neofascismo, ultraderecha o populismo ultra, persigue "reventar las costuras de la democracia".
El diputado sostiene que la meta de Santiago Abascal es que su partido se convierta en la fuerza hegemónica del bloque de la derecha y augura que el PP "va al abismo" con Alberto Núñez Feijóo, al que acusa de haberse "entregado a la ultraderecha" mediante un "vasallaje político e ideológico" a Vox. En su opinión, el presidente del PP no sólo es un dirigente "débil" dentro de su formación, sino también en el conjunto de la derecha, porque se limita a hacer "modulaciones sobre lo que le viene dado" por el "marco" que fija Abascal.
Feijóo, Ayuso y el peso de Vox en la derecha
"No es un líder que demuestre lo que en Madrid se llama cuajo, más bien transmite desconcierto e inseguridad", añade, antes de remarcar que "la única que tiene capacidad de combatir" en la pugna con Abascal es Isabel Díaz Ayuso, a la que describe como "lo más parecido a Vox sin ser de Vox".
Cuestionado sobre si Feijóo deberá asumir la responsabilidad de haber alimentado a Vox, responde que, si los de Abascal logran el 'sorpasso', "será un fracaso notorio" del líder del PP. Aunque no prevé que esto ocurra ya en las próximas generales, apunta que también podrían exigírsele responsabilidades si Vox "le pisa los talones" y crece lo suficiente como para "alterar la correlación de fuerzas", por ejemplo, si un eventual Gobierno del PP quedara condicionado por 60 diputados de la ultraderecha.
En su diagnóstico, existe un "PP de los moderados", pero actualmente está "hibernando" porque "han perdido la batalla", lo que dificulta la que considera la única vía para frenar la "normalización del fascismo": "la unidad de los demócratas".
Unidad democrática y el papel de Junts
"No digo un frente de izquierdas, digo la unidad de los demócratas --puntualiza-- que desde la izquierda verde, pasando por la socialdemocracia, y los democristianos, los liberales y los conservadores demócratas, estén unidos en tres o cuatro ítems, que son los que marcan la raya entre el autoritarismo y la democracia y deben ser inamovibles".
Sin embargo, admite que esta estrategia, aplicada en países como Francia, "tiene un fallo en España" porque el PP está "enganchado a Vox". Aun así, ve posible trasladarla a Catalunya si Junts, "que tiene un debate interno muy fuerte", no repite el "error" que, a su juicio, ha cometido el PP y no se entrega a Aliança Catalana.