La Generalitat reclama parar Rodalies ante una situación “excepcional”
La Generalitat de Catalunya ha pedido este sábado a Renfe y Adif la suspensión total del servicio de Rodalies mientras no se pueda garantizar la seguridad de la infraestructura ferroviaria. La petición llega tras una nueva jornada de confusión para los viajeros, con cortes parciales en todas las líneas y falta de información clara sobre el estado real del servicio.
“No se pueden hacer milagros”: el Govern admite un colapso sin precedentes
El conseller de Presidencia, Albert Dalmau, ha calificado la situación de “excepcional y sin precedentes”, reconociendo abiertamente que la red de Rodalies arrastra problemas estructurales acumulados durante años. En una comparecencia conjunta con la consellera de Territorio y portavoz del Govern, Sílvia Paneque, Dalmau ha defendido que no es viable mantener el servicio operativo si no se puede garantizar la seguridad, y ha insistido en la necesidad de una paralización total mientras se realizan las comprobaciones necesarias.
El Govern asume así un escenario de colapso operativo, en el que la continuidad parcial del servicio podría agravar los riesgos y aumentar la desconfianza ciudadana.
Servicio parcial, retrasos y falta de información
A la espera de una respuesta formal por parte de Renfe, solo algunas líneas han funcionado con relativa normalidad, mientras que el resto ha operado con fuertes restricciones, frecuencias muy reducidas y la activación de servicios alternativos por carretera.
La confusión se ha visto agravada por la falta de coordinación institucional. En un primer momento se anunció la suspensión total del servicio, pero finalmente se optó por una reanudación parcial tras una decisión adoptada de madrugada, lo que dejó a muchos usuarios sin información fiable sobre cómo desplazarse.
Auditoría de urgencia y petición de gratuidad
El detonante inmediato del desorden ha sido la decisión de activar una auditoría de seguridad urgente ante el riesgo de nuevos desprendimientos, especialmente tras los episodios de lluvias registrados en Cataluña. En una reunión técnica celebrada en las últimas horas, en la que participaron representantes del Govern, del Ejecutivo central, de Renfe y de Adif, la Generalitat reclamó no solo la suspensión del servicio, sino también la gratuidad del transporte mientras dure la crisis ferroviaria.
El objetivo, según el Govern, es evitar que los usuarios sigan pagando por un servicio que no puede garantizar ni regularidad ni seguridad.
Malestar de usuarios, maquinistas y oposición
La situación ha generado un creciente malestar entre los usuarios, que denuncian jornadas de incertidumbre, falta de información y dificultades para acudir a sus puestos de trabajo. A ello se suma la preocupación de los maquinistas, que mantienen protestas por las condiciones de seguridad en algunos tramos de la red.
En el plano político, la crisis ha derivado en reproches cruzados. El presidente de Junts, Carles Puigdemont, ha acusado al Govern de “incompetencia” en la gestión de Rodalies, elevando la presión sobre el Ejecutivo catalán en un momento especialmente delicado.
Mientras continúan las revisiones técnicas y se mantienen los servicios alternativos, ni Renfe ni Adif han concretado plazos para la normalización del servicio. La incertidumbre se prolonga así en un contexto de desconfianza creciente hacia el sistema ferroviario catalán, convertido de nuevo en un foco central del debate público.