Barnahus, el nuevo recurso para menores víctimas de violencia sexual, abrirá sus puertas el 4 de mayo

Barnahus, el nuevo centro navarro para menores víctimas de violencia sexual, iniciará su actividad el 4 de mayo con atención integral y coordinada.

3 minutos

Barnahus, el nuevo recurso para menores víctimas de violencia sexual, abrirá sus puertas el 4 de mayo

Publicado

3 minutos

El próximo 4 de mayo comenzará a funcionar Barnahus, el nuevo servicio de atención integral dirigido a menores víctimas de violencia sexual. Este miércoles, una representación de la Comisión de Presidencia e Igualdad, de la Comisión de Interior, Función Pública y Justicia y de la Comisión de Derechos Sociales, Economía Social y Empleo del Parlamento de Navarra ha recorrido las dependencias del centro.

La comitiva parlamentaria ha sido recibida por Maite Arenaza, directora general de Justicia del Gobierno de Navarra, y por la psicóloga forense y coordinadora de Barnahus, María Muñiz. La visita, promovida a instancias de PSN, EH Bildu, Geroa Bai, PPN y Contigo-Zurekin, tenía como finalidad “conocer las instalaciones del nuevo recurso público especializado, dependiente del Servicio Social de Justicia del Gobierno de Navarra y que tiene como objetivo garantizar que todos los niños y niñas víctimas de violencia sexual se beneficien de una respuesta integral, amigable, multidisciplinar e interinstitucional”.

El modelo Barnahus, término islandés que significa ‘la casa de la infancia’, es una referencia consolidada en Europa y se sustenta en la protección, la generación de confianza y el respeto a la infancia. La finalidad es ofrecer “un espacio amigable y especializado” que concentre, en un único entorno, los recursos necesarios para la atención de niñas y chicas adolescentes de 3 a 15 años (a partir de los 16 años son atendidas en el CAIVS) y de niños y chicos adolescentes de 3 a 17 años, además de menores con discapacidad que puedan haber sufrido violencia sexual.

Según han detallado las responsables del dispositivo, la meta última es “evitar que los niños y niñas víctimas de violencia tengan que recorrer un camino complejo debido a múltiples entrevistas, distintos entornos institucionales y procesos largos que, en ocasiones, podían generar una revictimización”. En este sentido, Barnahus propone “un espacio seguro, adaptado a la infancia, donde todos los sistemas implicados -justicia, servicios sociales, sanidad, fuerzas policiales y atención psicológica- puedan trabajar de manera coordinada”.

Para alcanzar ese propósito, Maite Arenaza ha explicado que se ha concebido un entorno “acogedor”, con techos de madera y zonas abuhardilladas para aportar sensación de hogar. Se entiende que el diseño arquitectónico y la ambientación también forman parte del proceso terapéutico, por lo que el centro dispone de salas con decoración infantil y juvenil para entrevistas y terapias individuales, además de una cocina anexa que se integra en las intervenciones psicológicas.

Las instalaciones incorporan asimismo espacios específicos para la práctica de las pruebas preconstituidas, es decir, las declaraciones judiciales, evitando así el desplazamiento del menor al Palacio de Justicia, un contexto considerado “mucho más hostil”.

En relación con el acceso a Barnahus, se ha establecido un protocolo interdepartamental que marca el circuito de derivación: ante la sospecha de una agresión sexual a una persona menor o con discapacidad intelectual, los distintos departamentos del Gobierno de Navarra y los profesionales que intervienen deben formalizar la derivación y remitir a la persona al centro para su valoración y posterior seguimiento. Paralelamente, las víctimas, sus familias o personas de referencia pueden acudir por iniciativa propia a Barnahus.

Una vez recibido el caso, el equipo técnico analiza la información disponible y recopila, cuando es preciso, datos adicionales para poder emitir una valoración completa y rigurosa de la situación.

Posteriormente, en una reunión interdepartamental, se diseña un plan de intervención coordinado que define los servicios que se ofrecerán a la familia y a cada menor, dando prioridad a que la mayor parte de las actuaciones se desarrollen en la Barnahus, “garantizando así un proceso centrado en la protección de las niñas, niños y adolescentes en un entorno amigable”. En 2025, fueron atendidos en Navarra 78 menores víctimas de agresión sexual.