El director general de Administración Local y Despoblación del Gobierno de Navarra, Jesús María Rodríguez, ha dado a conocer este martes el Libro Blanco de la Despoblación, definido como “un documento de reflexión estratégica que tiene como finalidad ordenar el conocimiento existente, sistematizar diagnósticos, identificar problemas estructurales, analizar tendencias y proponer grandes líneas de actuación”.
En su intervención ante la comisión de Cohesión Territorial del Parlamento de Navarra, Rodríguez ha remarcado que el objetivo del Libro Blanco de la Despoblación es configurar “un marco común de análisis y reflexión, servir de base para el debate público y político y facilitar la elaboración posterior de leyes, estrategias y la revisión de las mismas”.
Entre los principios de partida del documento se subraya que “la despoblación es un problema de cohesión territorial y de igualdad de oportunidades”. Para afrontar esta situación, ha señalado Rodríguez, “se plantean tres ejes de actuación sobre las personas, el territorio y la identidad” bajo la premisa de que “combatir la despoblación no es llenar pueblos, es garantizar derechos y oportunidades en todo el territorio”.
Las líneas de trabajo propuestas, ha detallado el director general, incluyen avanzar hacia nociones más amplias como la población vinculada, la presencia temporal, los flujos diarios de movilidad y la funcionalidad territorial. “Este cambio de mirada es fundamental, porque condiciona las políticas públicas. No se puede actuar bien sobre lo que no se comprende adecuadamente”, ha apuntado.
El Libro Blanco de la Despoblación constata, según ha indicado, que la Cuenca de Pamplona y la Ribera agrupan el 80% de la población navarra, mientras que extensas áreas del Pirineo, del Noroeste y de la Navarra Media sufren una pérdida sostenida de habitantes, “un envejecimiento acusado y densidades muy bajas”.
A partir de este diagnóstico, una sección clave del documento examina quién reside actualmente en las zonas rurales en riesgo de despoblación, con el fin de asegurar “su bienestar, arraigo y participación activa en la revitalización del medio rural”, ha señalado Rodríguez, insistiendo en la necesidad de políticas específicas y diferenciadas tanto para las personas mayores como para la juventud.
El texto también subraya que la despoblación presenta un marcado sesgo de género. En este ámbito, ha añadido, “la perspectiva de género no es un añadido, sino un eje transversal de análisis”.
La cuestión de la vivienda se plantea igualmente como uno de los pilares para hacer frente a la despoblación. El Libro Blanco propone varias líneas estratégicas orientadas a movilizar la vivienda vacía; promover la rehabilitación adaptada al entorno rural; reforzar las fórmulas de colaboración público-privada y adecuar las políticas de vivienda a la realidad y diversidad de los territorios rurales.
En cuanto al territorio rural, el documento defiende la necesidad de redefinir la relación entre lo rural y lo urbano, “avanzando hacia un modelo basado en la corresponsabilidad, el equilibrio territorial y la sostenibilidad”, ha concluido el director general de Administración Local y Despoblación.
Largo camino recorrido
Rodríguez ha rememorado “el compromiso del Gobierno de Navarra con las políticas para luchar contra la despoblación”. Ha explicado que, en coordinación con el Departamento de Desarrollo Rural, se está elaborando el anteproyecto de la Ley Foral de Despoblación y Desarrollo Rural, que se prevé remitir al Parlamento a lo largo de este año.
Asimismo, ha señalado que se han reforzado las medidas y los recursos económicos destinados al despliegue de la Estrategia de Lucha contra la Despoblación; se han puesto en marcha proyectos directores vinculados al ámbito de los cuidados; se ha editado una guía para diseñar convocatorias con criterios de despoblación; se ha perfeccionado el indicador multidimensional que mide la vulnerabilidad territorial de los municipios; se ha realizado un estudio sobre la población flotante y su impacto, así como la iniciativa Comarca de los 30 minutos.
A lo largo de este año, ha avanzado, concluirá el despliegue de los Centros de Innovación Territorial (CIT Navarra), con sedes en Sangüesa y Estella-Lizarra; se mantendrá la colaboración con los cuatro Grupos de Acción Local a través del proyecto RuralNav; la iniciativa Pueblos Vivid/Herriak; Tejiendo Caminos en la Sierra de Codés; el proyecto Kliko, y el convenio con la Fundación Universidad Pública de Navarra y con la Universidad de Navarra para la realización de prácticas en municipios en riesgo de despoblación.
Dentro de la estrategia frente a la despoblación, ha señalado el Ejecutivo foral, se están consolidando y ampliando los recursos directos dirigidos al Plan del Pirineo. Este año también se activará la gestión del Palacio de Arce y su entorno; se abordará la rehabilitación de la Casa Ascunce en Navascués y se prevén nuevas actuaciones destinadas a impulsar la Red Explora.