El exconsejero de Cohesión Territorial del Gobierno de Navarra, Bernardo Ciriza, ha declarado este martes ante la comisión de investigación del Parlamento foral sobre adjudicación de obra pública que solicitó al exdiputado socialista Santos Cerdán que les acompañara a las reuniones en el Ministerio sobre distintas infraestructuras en Navarra porque tenía “una posición de referencia”. Ha subrayado, no obstante, que esos encuentros se preparaban internamente con su equipo del departamento y que a Cerdán únicamente se le trasladaba la información.
Durante su comparecencia, Ciriza ha indicado que conoce a Cerdán desde 2011, que no tiene relación con el administrador de Servinabar, Antxon Alonso, que al exasesor ministerial Koldo García lo conocía “de vista” y que no tenía trato con los exdirectivos de Acciona —compañía que resultó adjudicataria en UTE de la obra de los túneles de Belate— Fernando Merino y Justo Vicente Pelegrini.
Ha descrito su trato con Cerdán como una relación “normal” y “cordial” entre compañeros. Sin embargo, el parlamentario de UPN, Javier Esparza, ha señalado en su turno que “yo definiría la relación entre usted y el señor Cerdán como de confianza mutua”. Esparza ha añadido que su designación como consejero de Cohesión Territorial “coincide con el poder enorme del señor Cerdán en el PSOE y en el PSN” y ha llegado a afirmar: “No dudo de que el señor Cerdán quiso que usted fuera también consejero. Si Cerdán no hubiera querido, usted no hubiera sido consejero”.
Respecto a los motivos por los que invitaba a Cerdán a acudir con él a las reuniones ministeriales sobre obras en Navarra, Ciriza ha asegurado que “a mí el señor Cerdán no me dijo absolutamente nada de la consejería, nunca”. “Yo con Cerdán, de la consejería, no he hablado nunca”, ha recalcado, para aclarar que acudía con él al Ministerio porque “el señor Cerdán ocupaba una posición de referencia, entonces, dentro del PSOE, como diputado por Navarra y como secretario de Organización del PSN y después como secretario de Organización del PSOE”.
Según el exconsejero, los encuentros en Madrid se organizaban con los responsables de su departamento, sin participación de Cerdán. “Le contábamos que íbamos a ir y a qué íbamos a las reuniones, y le comentaba lo que íbamos a hablar”, ha explicado, detallando que la intervención del exdiputado era “normal, incluso a veces discreta, siempre discreta”. “La voz cantante la llevaba yo por parte de Navarra”, ha remarcado.
Esparza ha recriminado a Ciriza que “usted permitió que quien, según la UCO, es el presunto líder de una trama corrupta, estuviera en las reuniones con el Ministerio del Gobierno de Navarra, en las que se hablaba de adjudicaciones de obra pública”. Ciriza ha respondido que “eso ha sido ahora, entonces no lo sabíamos nadie”. Preguntado sobre “si se arrepiente de haber pedido a Cerdán de que le hubiera acompañado”, ha contestado que “no me lo he cuestionado”, aunque ha añadido que “sabiendo lo que sé, claro que no, no lo hubiera llevado”.
El exconsejero ha manifestado su confianza en quien fue presidente de la mesa de contratación de Belate, Jesús Polo, y en el exdirector general de Obras Públicas, Pedro López. Ha insistido en que, como consejero, no pretendió dirigir la actuación de esa mesa, algo que Esparza ha puesto en duda al afirmar que “usted quiso decidir quién estaba en la mesa de contratación de Belate, quiso colocar, nada más y nada menos, que al director general de Obras Públicas, un alto cargo del Gobierno de su plena confianza”.
Ciriza ha matizado que esa propuesta, recogida en un correo remitido por el propio director general, era una idea “de trabajo” cuyo objetivo era que la mesa resultara “lo más plural y transparente”. “Estábamos buscando lo mismo que ahora, mejorar los procesos de adjudicación”, ha defendido, replicando a Esparza que “usted ha dicho que mi único objetivo era meter al director general en la mesa y eso le tengo que decir categóricamente que es mentira”. Ha apuntado que, en el momento de esa propuesta, “no había ni proyecto de los túneles”.
Ante la crítica de Esparza, que ha calificado de “una ocurrencia querer meter a un alto cargo en una mesa de contratación”, el exconsejero ha respondido que “no quisimos meterlo, se estaba hablando en una propuesta”. “En el momento que nos dijeron que no se podía, pues se quitó”, ha indicado. El portavoz de UPN ha reiterado que “usted quiso meterlo, otra cosa es que no pudo” y ha sostenido que “ustedes querían controlar y ya está”, subrayando que “después de todo lo que ha ocurrido, esto resulta muy llamativo”.
Sobre el funcionamiento de la mesa de contratación de Belate, Ciriza ha relatado que “pregunté a ver cómo iba la licitación y me dijeron que había discrepancias, pero que la mesa era autónoma e independiente, que había que tener paciencia y esperar a que emitiera su propuesta de adjudicación y es lo que hice, esperar; el 18 de agosto me fui y la mesa siguió deliberando”. Por ello, a la cuestión de si tuvo alguna intervención en la mesa de contratación de Belate, ha contestado que “no”.
La prórroga de Jesús Polo y el cambio de criterios
En relación con la decisión de mantener en su puesto a Jesús Polo pese a haber superado la edad de jubilación, Ciriza ha explicado que “teníamos una gran necesidad de personal, esto es obvio, en años anteriores hubo muchas jubilaciones sin ninguna reposición”. Ha añadido que el departamento afrontaba “muchas dificultades para cubrir las plazas de dirección que se tienen que cubrir con funcionarios”.
Esparza ha replicado que, con la llegada de Ciriza al departamento y el nombramiento de Polo, “se cambia la manera de puntuar en las adjudicaciones de obra pública, pasando a un procedimiento que, según los jurídicos, es viciado”. “¿Para eso querían al señor Polo?”, ha planteado el parlamentario de UPN.
El exconsejero ha contestado que Polo “no era el hombre del Gobierno en la mesa, no era mi hombre en ningún sitio y por lo que yo sé no era el hombre de nadie en la mesa y ninguno de los ocho miembros de la mesa eran de nadie, eran funcionarios independientes, y cuando llegué al departamento llevaban mucho tiempo, años, y habían trabajado con gobiernos de todos los colores”.
Esparza ha insistido en que, en la práctica, “solo una persona podía terminar decidiendo la adjudicación de toda la obra pública en Navarra”. A su juicio, “ese cambio en la forma de puntuar llega con ese PSN de Santos Cerdán, María Chivite, Ramón Alzórriz y Bernardo Ciriza”. Ha afirmado que “esos cambios que se producen cuando llega el PSN a Obras Públicas han ayudado de forma evidente a que la UTE en la que estaba Santos Cerdán terminara siendo la adjudicataria de la obra más importante de los últimos diez años en Navarra”.
Pese a estas críticas, Ciriza ha reiterado que sigue “confiando” en Jesús Polo y en el exdirector general de Obras Públicas Pedro López.
El exconsejero ha admitido que fue testigo de una discusión entre el presidente de la mesa de contratación y uno de los técnicos, que, según este último, se originó porque Polo le habría solicitado que revisara sus puntuaciones sobre las ofertas de Belate, algo que el presidente de la mesa negó. “Yo oí, salí y pregunté qué pasaba, y me dijeron que era un tema personal que estaba aclarado”, ha señalado.