La consejera de Derechos Sociales, Economía Social y Empleo del Gobierno de Navarra, Carmen Maeztu, ha censurado a Vox al considerar que “siguen obsesionados con los niños y las niñas menores que llegan solos a nuestro país” y ha trasladado al parlamentario de la formación que “a los humanos se nos atribuye un sentido de empatía y de compasión, más si cabe sobre todo ante personas vulnerables, que en ustedes no se aprecia por ningún sitio”.
Maeztu ha intervenido en el pleno del Parlamento foral para contestar a una pregunta oral de Vox relativa al coste por plaza y año que la Administración abona por cada menor extranjero no acompañado atendido en Navarra. En su respuesta, ha precisado que “las plazas para menores migrantes no acompañados tienen los mismos costes que las de los demás menores que se atienden en el sistema de protección y que proceden de familias navarras”.
Dirigiéndose al representante de Vox, la consejera ha subrayado que “usted insiste una y otra vez en hacer distinciones por el lugar de procedencia, pero son simplemente menores, menores que por un motivo u otro se encuentran en situaciones de vulnerabilidad especial y que tenemos que atender”. Ha remarcado, además, que “son menores a los que debemos ayudar a transitar, a caminar en la vida desde la mejor posición posible y sobre todo restaurando al máximo las heridas que hayan podido sufrir”.
En su intervención, Maeztu ha denunciado que “Vox no tiene reparos en señalar día a día hablando de ellos en términos de peligrosidad y de delincuencia y organizando actos de partido en los centros en los que viven para asustarles y amedrentarles”. A continuación, ha interpelado al parlamentario preguntándole: “¿Se ha puesto en el lugar de uno de esos menores usted alguna vez? ¿Ha pensado usted cómo se sentiría una niña detenida?”, insistiendo en que “tenemos un deber ético y un deber legal”.
Por su parte, el portavoz de Vox, Emilio Jiménez, ha argumentado que “los menores tienen que estar con sus padres, con sus familias”; y ha añadido que “muchos llegan manipulados por redes criminales y su Gobierno le da refugio, incentivando más llegadas”. A su juicio, “eso no es protección, es desprotección absoluta. Un abandono cruel y los meten en centros que están saturados, donde no reciben educación real, no se integran y terminan en la marginalidad, expuestos a abusos sin futuro y, en muchos casos, delinquiendo”.