Navarra reconoce a 32 familias de víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista

El Parlamento de Navarra entrega certificados de reparación a 32 familias de víctimas de la Guerra Civil y la dictadura en un acto centrado en memoria y democracia.

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Navarra reconoce a 32 familias de víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista

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El Parlamento de Navarra ha celebrado este miércoles un acto institucional para la entrega de las Certificaciones de las Declaraciones de Reparación y Reconocimiento personal previstas en la Ley de Memoria Histórica, dirigidas a 32 familiares de ciudadanos que sufrieron violencia o persecución durante la Guerra Civil y la dictadura.

En la ceremonia han intervenido el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, y la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, junto a representantes de AFFNA-36 y familiares de las víctimas. Han asistido también miembros de todos los grupos con representación en la Cámara foral, salvo Vox.

El presidente del Parlamento, Unai Hualde, ha recordado que en Navarra, donde “formalmente no hubo frente de guerra”, se registran “3.507 víctimas mortales” de la represión entre 1936 y 1948. Ha admitido que “queda mucho camino por recorrer” y ha alertado sobre el “retroceso en las políticas de memoria que se están llevando a cabo en otras comunidades autónomas”, con “una proliferación de discursos de odio y banalización o apología de la dictadura franquista”, llamando a “no bajar la guardia”. Además, ha aprovechado la presencia del ministro para subrayar que sigue en vigor la Ley de Secretos Oficiales, “que no permite que se investiguen documentos clasificados”.

A continuación, la presidenta de AFFNA-36, Amaia Lerga, ha agradecido la organización de este homenaje que “contribuye a nombrar, reconocer y devolver existencia pública a quienes fueron condenados al silencio” y ha recalcado que “hoy no entregamos solo documentos” sino “reconocimiento, que llega tarde, pero es necesario” para unas víctimas que “fueron durante años relegadas a los márgenes de la historia, la memoria y el relato oficial”. Ha insistido, sin embargo, en que no renuncian “a una reparación integral”, lo que implica, entre otros aspectos, “superando el vacío penal, para terminar con la impunidad, y consumando la eliminación de todos los símbolos franquistas, incluido el Monumento a los Caídos de Pamplona”.

En un escenario geopolítico “marcado por guerras, violencias y el blanqueamiento de dictaduras pasadas y presentes”, Lerga ha llamado a “fortalecernos” y ha subrayado que “como sociedad, tenemos la responsabilidad de frenar cualquier intento del neofascismo de instalarse en nuestra vida cotidiana excluyendo a quien no encaje en su estrecho molde”. “Frente a eso, somos y queremos seguir siendo el antídoto: una respuesta basada en la defensa firme de los derechos humanos, la inclusión y la convivencia democrática”, ha señalado.

La memoria como protección democrática

Posteriormente han intervenido familiares de las personas reconocidas. Iñaki Beaumont ha destacado que “pensaron que la muerte impondría el silencio, pero la memoria siguió viva entre quienes permanecimos” y ha dedicado un recuerdo especial a “todas las mujeres, madres y compañeras de los asesinados que sufrieron toda su vida, el miedo y el silencio”. “Una sociedad que recuerda, se protege”, ha enfatizado.

Ha añadido que “hemos de procurar que la memoria colectiva sirva para la liberación de las personas. La memoria es pasado, la memoria es presente y la memoria es futuro. La memoria democrática es también una escuela de valores para las nuevas generaciones”. “No podemos dejar que el fascismo siga adelante”, ha rematado.

Acto seguido, Unai Hualde, María Chivite, Ángel Víctor Torres, el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, y la propia Amaia Lerga han hecho entrega de los certificados a los familiares de 32 represaliados durante la Guerra Civil y la dictadura. El público ha respondido con un prolongado aplauso y algún grito de “Viva la República”.

“La democracia es más frágil de lo que podemos pensar”

Tras la entrega, el ministro Torres ha subrayado que “las víctimas no desaparecen mientras las tengan presentes”. Ha destacado que son ellas y sus familiares “quienes nos inspiran y quienes nos impulsan a seguir adelante” y ha reafirmado el compromiso del Gobierno de España “con la democracia y con los derechos humanos”. “Nunca más el olvido. La violencia no vino del caos o del azar. Fue una violencia planificada y sistemática, un rodillo cruel para imponer a sangre y a fuego el poder”, ha denunciado.

Torres ha señalado que “uno de los símbolos más elocuentes de esa represión” fue el Fuerte de San Cristóbal, concebido inicialmente como fortaleza militar pero que “se tornó en un penal de vergüenza” marcado por “el frío, el hacinamiento, el hambre y las enfermedades”. Ha apuntado que “estos hechos terribles hoy aún nos interpelan, nos ponen frente al espejo y nos enseñan lo que nunca debió ocurrir y lo que nunca más debe volver a pasar”, y ha recordado la firma este miércoles de un convenio con el Gobierno de Navarra para su declaración como Lugar de Memoria.

Ha advertido de que “la democracia es más frágil de lo que podemos pensar y de lo que podíamos pensar hace unos años”, y ha señalado que “esa sombra de intolerancia se extiende en algunos casos por la violencia, pero también viaja de móvil en móvil”, lamentando que “comprobamos con impotencia cómo hay demasiada gente joven que vería hoy con buenos ojos vivir en un régimen autoritario”. Frente a ello, ha defendido que el “antídoto” es “la memoria de ayer, de hoy y de mañana”.

Chivite reclama verdad, memoria y convivencia

En la clausura, la presidenta Chivite ha puesto en valor que “las sociedades democráticas somos mejores cuando avanzamos en términos de prosperidad compartida” y también en “memoria y convivencia”. Ha trasladado su “afecto y cariño” a las familias de las víctimas y ha confiado en que el acto contribuya a “sanar heridas de ese duelo colectivo y contribuir a esa memoria”. Ha recordado que “el silencio, el ostracismo, a menudo se han impuesto sobre el derecho a manifestar el dolor, a hablar de lo ocurrido. Han sido muchos años en los que al duelo personal se ha sumado el duelo del silencio cuando no de la estigmatización y eso no debe volver a ocurrir”.

Chivite ha defendido que “la historia hay que contarla como fue y no cabe pensar que para avanzar hay que callar, hay que olvidar”. “Para avanzar hay que conocer la verdad y situarla en su lugar, sobre todo para aprender”, ha reiterado. Ha advertido de que “en estos tiempos de negacionismo y con sectores nostálgicos del franquismo tenemos que estar más unidos que nunca para no dejar que el desconocimiento o la frustración nos traigan de nuevo violencia, muerte y vulneración de derechos”. “Lo que está en juego es mucho”, ha concluido.

La ceremonia ha terminado con la interpretación de un aurresku y una ofrenda floral en memoria de las víctimas.