Nueva escalada bélica y energética: Israel golpea South Pars, Irán contraataca ... y Madrid desestabiliza a su propio campeón de defensa

Mientras anoche la guerra de Oriente Medio llegaba al gas globa, con Israel golpeando South Pars e Israel contraatacando en Qatar, Madrid decidió, a una hora insólita -las 22:30- intentar desestabilizar a su propio campeón de defensa

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Vista de la planta de producción de gas natural licuado en la ciudad industrial de Ras Laffan, en Qatar Stringer/dpa

Vista de la planta de producción de gas natural licuado en la ciudad industrial de Ras Laffan, en Qatar Stringer/dpa

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El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán entró este miércoles en una fase que los analistas llevaban semanas señalando como la más peligrosa para la economía global: la guerra de infraestructuras energéticas.

Las fuerzas israelíes atacaron instalaciones del campo de gas de South Pars, en la costa iraní de la provincia de Bushehr, el mayor yacimiento de gas natural del mundo.

Horas después, Irán respondió con un ataque de misiles balísticos contra las instalaciones de Ras Laffan, en Qatar, uno de los principales nodos de exportación de gas licuado del planeta. El banco de gas de South Pars, compartido con Qatar bajo el nombre de North Dome en el lado catarí, es la mayor reserva de gas natural del mundo.

La ofensiva israelí contra South Pars y la represalia iraní sobre las instalaciones de Ras Laffan en Qatar disparan el precio del gas un 6% en Europa y abren una nueva fase del conflicto. En paralelo, en Madrid, el Gobierno eligió ese mismo miércoles para presionar al presidente de Indra, el principal campeón nacional de defensa.

Presión energética sobre la nueva escalada bélica

Los ataques de Estados Unidos -que se ha desmarcado posteriormente- e Israel a Irán y las represalias iraníes sobre los países del Golfo han perturbado las exportaciones de petróleo y gas natural de Oriente Medio, forzando paradas de producción.

La reacción de los mercados fue inmediata. El precio del gas natural europeo subió un 6% el miércoles, el barril Brent avanzó un 3,8% hasta 107 dólares y el West Texas Intermediate tocó los 98,60 dólares. Un oficial israelí confirmó al Jerusalem Post que el ataque estaba coordinado y aprobado por la Administración Trump, aunque su objetivo era enviar una señal a Irán: si continúa provocando disrupaciones en el suministro de petróleo a través del Estrecho de Ormuz, la escalada en el ataque a sus instalaciones energéticas podría ir a más. “Fue una señal de lo que podría venir”, dijo el oficial.

Sin embargo, Donald Trump intentó desmarcarse parcialmente. En un mensaje en Truth Social, el presidente estadounidense aseguró que Israel actuó “movido por la ira” y que ni Estados Unidos ni Qatar participaron en la ofensiva. Al mismo tiempo lanzó una amenaza directa a Teherán: si Irán continúa con sus represalias, Estados Unidos “va a explotar masivamente todo el campo de gas de South Pars con una fuerza y poder que Irán nunca ha visto”. Irán no esperó.

Riesgo extremo para Europa 

Las autoridades iraníes amenazaron con atacar infraestructuras energéticas en Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar, señalando cinco objetivos concretos: la refinería SAMREF y el complejo petroquímico de Jubail en Arabia Saudí, el campo de gas Al Hosn en los EAU, y la refinería de Ras Laffan y el complejo petroquímico de Mesaieed en Qatar. Poco después, las autoridades cataríes confirmaron un incendio en Ras Laffan tras el impacto de un misil iraní, aunque lograron controlarlo. Iraq comunicó una interrupción del suministro de gas iraní tras el ataque a South Pars.

Irán suministra entre el 30 y el 40% de las necesidades eléctricas y de gas de Iraq, y desvió el flujo al consumo doméstico tras el golpe a sus instalaciones.

La naturaleza compartida del yacimiento introduce riesgos adicionales. El North Dome catarí sustenta una parte significativa del suministro global de GNL a Europa y Asia. La inestabilidad en el lado iraní introduce incertidumbre sobre la gestión del yacimiento, la seguridad operativa y los efectos de contagio. Emmanuel Macron ha informado de que ha mantenido una conversación con Trump en la que ambos discutieron la posibilidad de una moratoria para proteger las plantas de energía y agua de nuevos ataques.

Y en España, presión política sobre Indra

En este contexto de escalada militar y energética, el Gobierno español eligió la misma noche del miércoles para enviar un comunicado a la CNMV condicionando o bien la fusión entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) la saida del presidente ejecutivo de la compañía, Ángel Escribano.

Ambas opciones, además del momento delicado geopolítico, son estratégicamente poco viables, tanto por el sumatorio de capacidades insutriales que proporciona EM&E para la escalada de Indra al status de campeón europeo y las necesidades de reindustrilización de España en este sector, como por los resultados conseguidos dirante la presidencia de Escribano: Indra cerró 2025 con un beneficio de 436 millones de euros, un 57% más que el año anterior, y una cartera de pedidos que se ha más que duplicado hasta los 16.083 millones, impulsada por los contratos de los Programas Especiales de Modernización del Ministerio de Defensa.

Además, la compañía acaba de firmar un acuerdo estratégico con la alemana Diehl Defence para desarrollar sistemas de defensa aérea de medio alcance para las Fuerzas Armadas españolas, y participa en programas europeos críticos como el FCAS.

El fondo activista Third Point, que ha entrado recientemente en el capital de Indra, ya advirtió a la SEPI de que los retrasos continuados en la operación se están convirtiendo en una distracción en un momento estratégico clave, y que podrían erosionar el valor bursátil de la compañía. 

En este contexto, distintos expertos coinciden en que el actual entorno -marcado por la escalada en Oriente Medio y el aumento del gasto en defensa en Europa- reduce el margen para movimientos que puedan introducir incertidumbre en compañías consideradas estratégicas.