El comisario europeo Kubilius reclama en el Congreso elevar el gasto militar al 3,5% del PIB para no debilitar la defensa colectiva

Kubilius pide en el Congreso elevar el gasto en defensa al 3,5% del PIB y alerta de que, sin más inversión, la defensa colectiva europea se debilitará

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El comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius (c), comparece ante la Comisión Mixta para la Unión Europea, en el Congreso de los Diputados, a 19 de febrero de 2026, en Madrid (España). Gabriel Luengas - Europa Press

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El comisario europeo de Defensa, el democristiano lituano Andrius Kubilius, ha reclamado este jueves en el Congreso de los Diputados que se destine un 3,5% del PIB a seguridad y defensa, advirtiendo de que, si no se alcanza ese nivel de esfuerzo, la arquitectura de defensa colectiva se resentirá. “Si no somos capaces, la defensa colectiva será mucho más débil”, ha subrayado.

En la cumbre de La Haya del pasado junio, los socios de la OTAN acordaron fijar como referencia para 2035 un esfuerzo de hasta el 5% del PIB, con un 3,5% reservado al gasto estrictamente militar y un 1,5% adicional para inversiones vinculadas a la seguridad. España se desmarcó de esa cifra, que calificó de “arbitrario”.

Finalmente, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, concedió a Madrid margen para definir su propia trayectoria de gasto, siempre que cumpla los objetivos de capacidades “en tiempo y forma, independientemente del porcentaje del PIB que ello suponga”.

El Gobierno español sostiene que destinar el 2,1% del PIB al presupuesto de defensa, nivel de inversión ya comprometido, proporciona una cuantía “suficiente” para satisfacer las exigencias de capacidades militares. España insiste en priorizar metas concretas por proyectos frente a los porcentajes globales, y argumenta que la industria nacional tendrá problemas para absorber un volumen tan elevado de inversión en tan poco tiempo.

Las necesidades militares de España se concentran en gran medida en medios navales, capacidades logísticas, infraestructuras y movilidad militar. La Alianza Atlántica, sin embargo, recalca que los nuevos estándares de defensa no se podrán cumplir sin alcanzar, al menos, el 3% del PIB, por lo que insta a España a mantener una senda de incremento continuado de la inversión en este campo.

Un objetivo ambicioso y complejo

Durante su comparecencia ante la Comisión Mixta de la Unión Europea (Congreso-Senado), en la Cámara Baja, Kubilius ha puesto en valor el compromiso de llegar al 3,5%, al que ha definido como “un hito”, aunque ha admitido que “evidentemente no será fácil” para los Estados miembros acercarse a esa meta, sin citar de forma expresa a España.

El comisario ha insistido en la necesidad de “comprender” una realidad que considera “básica”. “Nuestra seguridad depende de principios de defensa colectiva”, ha recordado. “Si no somos capaces de garantizar que se invierten cantidades sustanciales en la defensa para mejorar estas capacidades esta defensa colectiva será mucho más débil”, ha añadido.

Para ilustrar su planteamiento, Kubilius ha recurrido a un ejercicio realizado en Lituania hace dos años con la participación de tropas estadounidenses. “Hicieron una simulación de guerra y concluyeron que en los primeros diez días, hasta que llegara la OTAN, tenemos que invertir más del 5% en nuestra defensa para tener las suficientes capacidades para defender el país mientras se espera a que entre en vigor el principio de defensa colectiva”, ha explicado.

Desafíos: Rusia y el papel de Estados Unidos

En su intervención, el comisario europeo ha detallado los principales desafíos que encara la UE en materia de seguridad y defensa. El primero es Rusia, que “posiblemente está sopesando una agresión contra la UE, ya sea en Polonia, los Países Bálticos o Finlandia, según los datos de Inteligencia que manejamos”. Ha instado a tomar esta amenaza “muy en serio”.

El segundo reto, a medio plazo, está relacionado con el giro estratégico de Estados Unidos. Washington ha pedido a sus socios de la Alianza Atlántica que asuman una mayor parte de las responsabilidades dentro de la “defensa convencional” en Europa. Kubilius ha indicado que, de acuerdo con las estimaciones estadounidenses, necesitan redirigir recursos hacia la región del Indo-Pacífico y el hemisferio occidental.

“Tenemos que estar dispuestos a asumir responsabilidades y salir de esta era en la que estábamos contentos y cómodos porque Estados Unidos asumiera la responsabilidad o llevara sobre sus hombros, y sobre los de sus contribuyentes, nuestra defensa”, ha expuesto.

En este contexto, Kubilius ha hablado de la “sustitución” de determinados “elementos” y de la “participación” de efectivos estadounidenses. “Necesitamos facilitadores estratégicos porque hasta ahora hemos dependido mucho de determinados servicios estadounidenses”, ha señalado, citando como ejemplos las capacidades en el ámbito espacial, las comunicaciones satelitales seguras y el intercambio de datos.

Además, ha recordado que alrededor de 100.000 militares desplegados en territorio europeo son estadounidenses y deberían ser reemplazados si se reduce su presencia. Kubilius también ha planteado “cómo suplementar las fuerzas de reacción rápida”, cuestión que ha situado como una “prioridad” para los Veintisiete.

En este marco, ha aludido a la opción de constituir un ejército europeo, aunque ha matizado que, antes de avanzar en esa dirección, es imprescindible concentrarse en sustituir las capacidades y la implicación actuales de Estados Unidos.

Financiación, capacidades e impulso político

Partiendo de este escenario, Kubilius ha identificado tres pilares que considera esenciales para reforzar la seguridad y la defensa en Europa: la preparación de las capacidades materiales; la preparación institucional, es decir, cómo organizarse ante una eventual “retirada” estadounidense; y la preparación política, que exista una voluntad clara de reforzar la defensa europea.

En el plano económico, ha mencionado varias herramientas aprobadas en el ámbito comunitario para favorecer el incremento del gasto en defensa, como los préstamos SAFE o el Programa para la Industria Europea de Defensa (EDIP), orientados a mejorar el nivel de preparación y a reforzar la base industrial europea de defensa ante un entorno de seguridad cada vez más exigente.

En 2024, el gasto de los Estados miembro alcanzó los 343.000 millones de euros, de los que 106.000 millones de euros se destinaron a inversiones. En 2025, la cifra global ascendió a unos 381.000 millones de euros, reflejando una tendencia al alza que Kubilius considera imprescindible consolidar.