Ignacio Sierra: “Reciclar no siempre significa mayor calidad, hay que recuperar el respeto por las prendas”

Ignacio Sierra, presidente del Observatorio del Textil y la Moda, repasa los retos del sector para 2026

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Ignacio Sierra es el presidente del Observatorio del Textil y la Moda. Observatorio del Textil y la Moda.

Ignacio Sierra es el presidente del Observatorio del Textil y la Moda. Observatorio del Textil y la Moda.

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El currículum de Ignacio Sierra es amplio. Es abogado y trabaja en el sector textil desde 2000 cuando se incorporó a Cortefiel (ahora Tendam) como director general corporativo. Además, en los últimos años ha sido vicepresidente del Observatorio del Textil y la Moda  y, desde diciembre de 2025, ejerce como presidente. Mientras que su presidente anterior, Juan Parés, ha sido nombrado presidente de la Federación Internacional de Fabricantes Textiles (ITMF) recientemente. Una prueba más del prestigio internacional de este sector español.

Sierra ha hablado con Demócrata de cuáles son los grandes retos del sector en 2026, haciendo hincapié en el marco regulatorio europeo (también es presidente de la European Branded Clothing Association (EBCA)), en los objetivos relacionados con el reciclaje textil, en la necesidad de que España impulse a sus pymes para que puedan escalar y ganar dimensión (es vicepresidente del Foro de Marcas Renombradas Españolas) y en uno de los desafíos más relevantes para el sector: el absentismo laboral.

Pregunta: ¿Cuáles son los grandes retos del sector en 2026?

Respuesta: Será un año movido y apasionante. Pocas veces hemos tenido un marco externo tan desafiante, pero espero que 2026 marque bases sólidas para poder operar y que se despejen incertidumbres regulatorias. El sector en España ahora está unido y bien organizado, tiene amplias fortalezas y capacidad para generar ventajas competitivas.

El primer desafío es el marco regulatorio. Es un desafío para el sector, porque establece requisitos complejos y que añaden un corsé en determinadas cuestiones que, dentro de un libre mercado, lo complica. Es importantes que la legislación europea establezca un marco claro.

En este marco regulatorio, hay dos subretos muy claros: por un lado, la fragmentación del mercado único. Si fragmentamos la legislación de modo que cada Estado miembro, o cada región de cada Estado, haga una interpretación de los marcos regulatorios europeos, vamos a deteriorar nuestra capacidad de competir de una forma dramática.

El segundo es que seamos capaces de convertir todo este cuerpo normativo en una ventaja competitiva. Que una regulación que va a establecer nuevas formas de diseñar el producto, de acompañarlo en su ciclo de vida, de responsabilizarnos de su fin de vida, realmente sea algo atractivo para el mercado. Se está haciendo un esfuerzo enorme en la industria para adaptarse con antelación a este marco.

Pantalones vaqueros de segunda mano. Pixabay.

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El tercer desafío es, sin duda, la vigilancia efectiva de mercado. Mismas reglas para todos los jugadores. Nosotros podemos tener una legislación exhaustiva y garantista en el mercado europeo, pero nuestros competidores son mundiales. Conseguir que la vigilancia de mercado sobre los productos y la vigilancia aduanera sean las correctas, será algo decisivo para implantar con éxito ese nuevo marco regulatorio europeo.   

El sector ha hecho varias propuestas para facilitar la gestión en las aduanas que han sido muy bien acogidas. Principalmente, organizar el sector de forma que las pequeñas y medianas empresas puedan de manera agrupada en sus clústeres –como hacemos las grandes compañías– configurarse como Operadores Económicos Autorizados (OEA), es decir, tener su propia aduana, para que, con un sistema de autorizaciones, verificaciones y auditorias potente, asuman parte del flujo de importaciones liberando a las autoridades.

Un problema aparte es la importación de productos vía paquetería -basada en las reglas de minimis que, en su momento, fueron adoptadas por la OMC de forma previa al boom de estos modelos de negocio digitales- y que la Comisión europea tiene ahora en su foco.   

El cuarto reto es el absentismo que, en España, es de una enorme gravedad y que impacta ampliamente sobre la productividad. Las bajas médicas han crecido exponencialmente y esto está destruyendo la productividad de una forma incluso más acusada entre las pymes. Es algo que debemos atajar como país, no solo como sector.

El quinto desafío está vinculado con el tamaño. Si un país no incentiva el crecimiento de sus empresas, si se penaliza que tengas más de 50 trabajadores, si no quieres contratar por el absentismo, por el coste desorbitado, por la burocracia, realmente es imposible que agreguemos tamaño a nuestro sector, que nos haga competitivos. España tiene que incentivar que sus empresas pequeñas y medianas quieran y puedan ser grandes (empezando por facilitar el paso entre ser pequeñas a medianas). Si solo plantas pymes, solo recogerás pymes.

Y el sexto es de capacidades tecnológicas. En España tenemos algunos de los centros tecnológicos europeos más avanzados en el sector, de las facultades más potentes, grandes universidades a las que todo el mundo de fuera viene a estudiar... Tenemos que hacer que esas ventajas también sean palancas de la competitividad.

P: La circularidad va a ser esencial en este sector, ¿se está avanzando de manera adecuada?

R: En este campo, la regulación europea se va a notar especialmente (incluida su adaptación por cada Estado miembro). Empezando por el producto, la regulación en curso sobre ecodiseño definirá requisitos de durabilidad, reciclabilidad o contenido reciclado, establecerá un pasaporte digital de producto para robustecer su trazabilidad y, tal vez, infiera en cuestiones como compras públicas ecológicas o ecomodulación. Necesitamos acelerar innovación, inversiones adaptativas y, por supuesto, nuevos planes de formación.

El sector textil lleva muchísimos años trabajando en la circularidad de sus residuos, pero de manera muy residual, sobre residuos posindustriales básicamente. Y es algo muy complejo, porque los productos finales que se llevan al consumidor no siempre son monomateriales. Por eso, su reciclado, tras finalizar su vida útil (posconsumo), ha sido complejo tradicionalmente.

Se está avanzando en tecnologías, especialmente en reciclaje químico. Además, por parte del tercer sector se está haciendo un gran ejercicio, porque hay una parte de separación para la reutilización, que todavía es muy intensiva en mano de obra.

Estamos tratando de impulsar un ecosistema completo alrededor del fin de vida del producto como oportunidad nacional por actores, resiliencia, competitividad y reindustrialización.

P: ¿Qué opina del pasaporte digital?

R: El pasaporte digital es otro de los retos regulatorios más importantes, porque va a contener los datos de las prendas que colocamos en el mercado para garantizar su trazabilidad. No es algo fácil en el sector, porque las empresas europeas tenemos cadenas de valor complejas, fragmentadas y localizadas en cualquier lugar del mundo.

P: ¿Y sobre la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP)?

R: Tenemos que ser capaces de construir un ecosistema circular eficaz, eficiente y adaptable en torno al fin de vida de los productos textiles, que haga que sus operaciones sean sostenibles económicamente. Podemos tener un sistema garantista, legislativo, que establezca primas, pero si no logramos impulsar un ecosistema circular sostenible, será muy complicado que prospere, genere impactos positivos y se alcancen objetivos europeos.

El pasar de un sistema lineal a uno circular no puede hacerse si no es desde la óptica de su propia eficiencia. Se trata de que sus costes operativos se minimicen, y que sus potenciales ingresos por reutilización o incorporación de materias primas secundarias en la Industria se maximicen, para que el impacto sobre empresas, usuarios finales y administraciones públicas sean también los mínimos.

P: ¿Se corre el riesgo de que pueda haber una gran fragmentación en los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP)?

R: Puede haber duplicidades. Hay que tener mucho cuidado con eso. Si yo ya he asumido los costes en un mercado y tengo un área de libre mercado, que no se vuelva a introducir un producto que ha asumido sus costes de ciclo de vida en un Estado miembro, porque finalmente se venda en otro.

P: ¿Es posible que haya un aumento en el precio de la ropa?

Todo en la vida tiene un coste, pero se puede hacer de forma razonable o disparatada. Esto puede ser caro, muy caro o exageradamente caro. Pero vamos a intentar que sea lo menos gravoso posible.  Hoy hemos de hablar también de corresponsabilidad. Una industria próspera beneficia a los ciudadanos.

R: ¿Respecto a la calidad?

Reciclado no significa mayor calidad. Tenemos que volver a recuperar el respeto por las prendas, por nuestros productos, por su contenido artístico (es una industria creativa) por el diseño. Un concepto, que lo vinculo también con la durabilidad (pues no sólo se trata de durabilidad física sino también emocional). . Respeto por lo que significa en nuestra vida; cada mañana, cada tarde o cada noche, entre semana o fin de semana, lo que me pongo determina quién quiero ser.  España es líder en moda inspiracional.

P: ¿Y en qué punto de ese respeto por la calidad entran las low cost?

R: Mientras sea una competencia lícita, con las mismas reglas y normas, yo no soy quien para decir qué precio tienen que establecer. Pero sí que compitan con productos respetables. Cuando hablamos de respeto, es respeto por el producto, pero también que el producto sea respetable.

P: En su web dan 10 recomendaciones para abordar una nueva transformación de negocios, ecosistemas y cadenas de valor basada en la IA, ¿cómo se va a integrar la IA en el sector?

R: Es una oportunidad. En todas las revoluciones industriales hay una angustia con respecto a la fuerza laboral, pero todas han conducido a un cambio de actividad, mejor calidad de vida y un mayor desarrollo. Soy optimista. Va a ser una revolución de la eficacia, pero también de la eficiencia. Servirá para no generar stocks redundantes, habrá una mejora en la calidad de los servicios, en cuanto al conocimiento del producto y su fabricación. Y eso, al mismo tiempo, nos ayudará a generar menos residuos.

P: ¿Por qué se creó el Observatorio?

R: El Observatorio culmina un proceso en el cual la industria estaba extraordinariamente fragmentada- ha llegado a ser casi cismática- y se catalizó en una necesidad clarísima para que las Instituciones públicas nunca pudieran echarnos en cara que estuviéramos fragmentados. Hicimos un esfuerzo tremendo de generosidad, de suma de partes, de limitar y determinar cuáles eran las oportunidades y las amenazas para un sector estratégico en España.

Era muy importante transmitir a las Administraciones públicas y a la sociedad, que somos un sector coordinado, unido y que, aunque con mucha diversidad, tiene retos, objetivos, amenazas y oportunidades comunes.

Constituimos el Observatorio en 2021, primero fue una brújula estratégica para establecer las prioridades y poder comunicárselas a las Administraciones, como un interlocutor válido de colaboración público-privada. Ya en 2021 se hizo un plan estratégico muy potente.

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A partir de ahí hemos hecho también de brújula regulatoria para el sector. Tenemos capacidad para realizar talleres, webinars, traer a expertos de todo el mundo para que el conocimiento fluya de las grandes (que estamos muy involucradas) a las pequeñas (que también lo están).

Esto es lo que consolida a un sector para que sea competitivo y capaz de ponerse en valor y de dar valor a un país. Hay que tener exigencias, pero también colaboración, apertura. Y Lo hacemos también de la mano de otras organizaciones como ARTE o RE-VISTE.

Y los ministerios saben perfectamente cuáles son nuestras capacidades.