José Monzonís, Observatorio Textil y Moda: "El reto está en construir un ecosistema circular robusto"

España, ante una oportunidad histórica en reciclaje textil. Monzonís advierte sobre la competencia asiática y la necesidad de recuperar el valor de la prenda.

9 minutos

José Monzonis repasa para ‘Demócrata’ los grandes retos del reciclaje textil en España y en Europa. Observatorio Textil y Moda.

Publicado

9 minutos

Para muchos, España podría convertirse en el gran hub europeo del reciclaje textil. No lo niega José Monzonís, director general del Observatorio Textil y Moda, aunque deja claro que queda mucho camino por recorrer: “Nuestro país todavía debe hacer un esfuerzo inmenso en recogida selectiva, en sus instalaciones de clasificación -para reutilización o para reciclado- y de tratamiento de estos residuos, de una forma previa a su reciclado”.

En esta entrevista con Demócrata pone deberes a España y a Europa y alerta, sin ambages, de la necesidad de fortalecer los controles de las importaciones textiles. Reconoce que se le ha perdido respeto a la prenda textil y que es necesario recuperarlo: “Cada vez hay menos prendas respetables en nuestros mercados”.

Pregunta: ¿En qué debería mejorar Europa para afrontar los retos del reciclaje en todas sus fases, incluyendo el destino de las fibras resultantes?

Respuesta: El reciclaje textil es un reto inmenso para todo el continente por la secuencia de normas, directivas y reglamentos sobre el sector que influyen unas sobre otras.

Por ejemplo, los futuros actos delegados sobre ecodiseño en prendas incluirán muy probablemente obligaciones sobre contenido de fibras recicladas en los productos textiles comercializados en Europa. Y, aunque el escenario más previsible es que se admitan fibras de orígenes distintos -incluidos geográficos-, es muy probable que las tasas a los SCRAP europeos se modulen priorizando el reciclado posconsumo europeo. Pues, sin traccionar la demanda de fibras recicladas de ese posconsumo europeo, todo puede quedar en un castillo de naipes.

Así que se han de casar inteligentemente unas normas con otras para impulsar la circularidad tanto desde la oferta -a través de, por ejemplo, las obligaciones de la RAP sobre las marcas- como desde la demanda -a través de incentivos en fiscalidad, ecomodulación y compra pública ecológica- para incorporar ese reciclado posconsumo europeo en la Industria.

P: ¿Y qué habría que hacer en España?

R: Existe también una alta incertidumbre sobre las tecnologías de reciclado que van, finalmente, a triunfar en el mercado. Por lo que los financiedores atienden algunas grandes inversiones -diría, entre 100 a 200 millones de euros- con cierta cautela. Y, además, éstas pueden localizarse en unos u otros países atendiendo residuos de sus países limítrofes.

En ese escenario es importante que en España tratemos de reducir razonablemente el periodo de retorno de estos primeros proyectos a través de subvenciones, que el marco normativo nacional de desarrollo de la RAP permita que los SCRAP puedan firmar acuerdos de suministro de residuos a largo plazo con estos proyectos y que habilitemos paquetes de financiación con periodos de carencia lo suficientemente amplios para que sus inversores hagan frente a estas actuales incertidumbres.

La mala noticia es que queda mucho por hacer hasta recorrer curvas de aprendizaje y alcanzar economías de escala adecuadas. La buena noticia es que toda Europa se enfrenta a ese mismo escenario, y, por lo tanto, podemos posicionarnos.

P: En una entrevista con Enric Carrera, comentaba que España carece de infraestructura para el reciclaje textil, ¿está de acuerdo?

R: Nuestro país todavía debe hacer un esfuerzo inmenso en recogida selectiva, en sus instalaciones de clasificación -para reutilización o para reciclado- y de tratamiento de estos residuos de una forma previa a su reciclado. Junto con RE-VISTE hemos iniciado un estudio para evaluar proyectos, inversión y cadencia necesarios para alcanzar un objetivo razonable de gestión selectiva de estos residuos textiles a diez años. Esperamos tenerlo para finales de este año.

Y, en cuanto a plantas de reciclado, nuestra industria manufacturera tiene mucha experiencia en reciclar mecánicamente residuos textiles de origen posindustrial (de mezclas ricas en algodón fundamentalmente). En esto somos líderes europeos, nos estamos expandiendo -dentro y fuera de Europa- y es una buena oportunidad. A su vez, tenemos fabricantes de esta maquinaria que son referentes internacionales.

P: ¿En cuanto al reciclado de esos residuos posconsumo?

El paso que se está dando ahora es cómo reciclar residuos posconsumo y, entre éstos, tejidos multicomposición -con dos o más fibras- a través de, por ejemplo, procesos químicos para obtener fibras con calidades vírgenes o casi vírgenes. En este campo, hemos de poner en valor, por un lado, nuestros excelentes centros tecnológicos y de investigación textil y, por otro, el que el sector español de la moda tiene una gran capacidad de atracción internacional de nuevos proyectos. Así lo estamos viendo. El reto está en construir un ecosistema circular robusto desde nuestras fortalezas con humildad, prudencia y ambición.

P: El ‘nearshoring’ se está aplicando a la producción, ¿cómo aplicarlo también al reciclaje (y con reciclaje me refiero a todas las fases de éste, también el destino final de los productos)?

La industria textil europea importa cerca de un 80% de sus fibras de Asia; por lo que reciclar en Europa nos aporta resiliencia. Durante décadas hemos asistido a una amplia deslocalización hacia Asía de la industria de cabecera occidental. Y no sólo textil sino en múltiples sectores.

Debemos reciclar en Europa y debemos buscar las mejores fórmulas para que esas materias primas resultantes alimenten también -y principalmente- a cadenas de valor europeas. Deberíamos tratar de “apropiarnos” de la mayor parte del valor añadido a esos residuos en sus procesos de reciclado con objetivos de resiliencia, competitividad y reindustrialización. Pero, para ello, es también necesario que enfrentemos algunos retos. Y, entre otros, de simplificación administrativa, infraestructura energética y costes de energía.

Noticia destacada

Actualidad y seguimiento legislativo

Estrategia de ‘nearshoring’ textil en el Mediterráneo

5 minutos

P: ¿A qué se refiere con cadenas de valor europeas?

R: Pues que, para tener éxito en esta circularidad europea, hemos de impulsar mucho más la producción en proximidad. Es también el momento; ya que sabemos que las cadenas de suministro globales se están reconfigurando en alguna medida. Desde el COVID hemos aprendido que empresas, al igual que países, deben gestionar sus riesgos de forma distinta. La eficiencia está dando paso también a resiliencia y, en su caso, a seguridad estratégica.

Por ejemplo, el ecosistema textil se relaciona con otros ecosistemas estratégicos para Europa en infraestructuras (“geotextiles”); agroalimentación; salud, defensa y protección (EPIS); o automoción, aeronáutica, navegación y espacio por sólo poner algunos ejemplos. De ahí que la Comisión europea incluyera al textil como uno de los 14 ecosistemas estratégicos en 2021 (tras COVID).

Pero la industria manufacturera local no puede sobrevivir sin atender también a los sectores textiles más convencionales como la moda, decoración y productos hogar que requieren de cadenas de suministro distribuidas geográficamente.

P: ¿Hacia dónde deberíamos tender entonces?

Pongamos un ejemplo: en datos recientes de la ECA -Asociación Europea de Productores de Algodón- un 25% de estas fibras de alta calidad se manufacturaban en Europa -suponiendo sólo un 40% de sus recientes necesidades- mientras que el 75% restante se exportaba, no sólo a la cuenca mediterránea de proximidad, sino también al Sureste Asiático, de donde una parte retornan transformadas.

La visión a largo plazo sobre la que deberíamos construir la circularidad europea es la de controlar en Europa la producción de materias primas secundarias, fortalecer la industria local sobre circularidad y tecnología y apostar más por proximidad con un mayor impulso de cadenas de valor más cortas, resilientes y sostenibles.

Grandes marcas de moda occidentales están desplazando gradualmente algunos de sus centros productores hacia localizaciones próximas a sus mercados. Lo que les da agilidad, flexibilidad y mayor fiabilidad. A ello se une -lógicamente- su menor huella de carbono. Algo cada vez más introducido en el “ADN” europeo.

Ahora, por ejemplo, buscamos potenciar también otras fibras autóctonas como la lana que, en España, fue perdiendo calidad por las mezclas ovinas.

P: ¿Cómo apostar por ello?

R: Hace cierto tiempo escuché que la industria textil manufacturera europea será innovadora, tecnológica y, en su caso, multilocalizada -próxima a sus mercados atendidos- o, simplemente, no será. Pero más de un 95% de esta industria son PYMES. Por lo que el reto está en hacerlas crecer. Para ello debe generarse un marco que facilite su innovación, competitividad local y reinversión de beneficios. En tres palabras: curiosidad, compromiso y confianza.

Así que deberíamos asumir un gran compromiso con esta industria como clave de resiliencia y, en su caso, autonomía estratégica. E impulsar su transformación con circularidad, nuevas tecnologías -a través de la IA, digitalización y automatización & robotización- y capacidades productivas. Es tal vez posible que, por ejemplo, los progresos en la confección automatizada pueden allanarnos parte del camino.

En otra entrevista para el Observatorio, Christel Delberghe comentaba que Europa se enfrentaba a “una afluencia masiva de productos que no cumplen las normativas”. Trasladando esa afirmación al reciclaje, ¿cómo conseguir que las empresas low cost de países lejanos se comprometan con el reciclaje?

R: No se trata sólo de que estos agentes se comprometan con el reciclaje. Más allá de esto, el presidente de EURATEX, Mario Jorge Machado, afirmaba hace unos días que el cierre semanal de fábricas está desmantelando ecosistemas estratégicos para la defensa, la sanidad y la movilidad en el continente, tras tres años consecutivos de cifras de producción, facturación y empleo en negativo, y asfixiados por los costes energéticos, las cargas regulatorias y la competencia de plataformas asiáticas.

Venimos exigiendo desde hace años un mayor control a las importaciones textiles. Pedimos ahora que se exijan las mismas obligaciones RAP a cualquier importador y, también, plataforma digital que actúa como tal en la práctica. Y esperamos que la futura Autoridad Aduanera Europea impulse el control estricto en frontera de las importaciones. Cualquier prenda textil que se comercialice en Europa va a tener que cumplir también con ciertos requisitos de ecodiseño. Y va a tener que venir acompañado de un pasaporte digital de producto que, esperamos, contribuya de forma rotunda a esta tarea supervisora. Nos jugamos mucho.

P: ¿Se atreve a pintar un escenario?

R: Nosotros democratizamos la moda. Otros la están vulgarizando. Así. Hoy en día, no se respeta lo suficiente a la prenda textil. Hay que volver a hacerlo. Pero, al mismo tiempo, cada vez hay menos prendas respetables en nuestros mercados. Y, desde luego, esto impactará en los futuros ecosistemas circulares textiles europeos.

Pero, más allá de esto, debemos entender que China compite por el dominio de cadenas globales de valor. Y que plataformas como SHEIN o TEMU -más allá de lo cuestionables que sean sus productos actuales en diseño, seguridad, fabricación y sostenibilidad- son pilotos iniciales de algo mucho más estratégico: consolidar el dominio de los ecosistemas chinos sobre la moda desde la producción de materias primas al consumidor final. Dicho de otro modo, tras un proceso de aprendizaje profundo en fabricación, tecnología, mercados y diseño, ahora toca desintermediar también a las marcas occidentales. Y esos modelos B2C aprovechan brechas en las normas comerciales de la OMC anteriores a este último gran salto tecnológico.

Las marcas españolas son un referente internacional en inspiración, accesibilidad, asequibilidad, respeto diligente y, cada vez más, en sostenibilidad. Pero no están exentas de esa amenaza existencial y eso puede suponer otros cientos de miles de empleos adicionales en juego en todo nuestro continente.

Como afirma José Luis Nueno, profesor del IESE, vamos a ver seguramente nuevos actores siguiendo este modelo.

P: La Comisión Europea considera a China como socio colaborador y, al mismo tiempo, rival sistémico....

R: China es hoy una olla exprés hirviendo. Sobreproducción, desarrollo tecnológico, competencia interna descarnada y, a menudo, financiación casi ilimitada generan una atmósfera de altísima presión. Y su válvula de escape es la enorme capilaridad de sus exportaciones.

Si, antes, competir por ese dominio de cadenas globales de valor podía ser una decisión estratégica como país, ahora es una necesidad. Y eso sólo puede significar una cosa para Europa: asimetría. De China debemos copiar, replicar y mejorar, es decir, aprender de sus éxitos y, allí donde podamos, avanzar disruptivamente. Pero no podemos seguir importando vulnerabilidades.

P: ¿Qué diferencia a España de otros países en el sector textil, que hace que se la vea como el posible hub del reciclaje en Europa? ¿Quizá que no se ha deslocalizado tanto la industria como en otros lugares?

R: Nuestra industria manufacturera, los conocimientos científico-tecnológicos que hemos ido acumulando y, por supuesto, el fuerte empuje internacional de nuestras marcas de moda. Ya lo hemos hablado. Pero, además, juega un papel importante nuestra posición geográfica. Si nuestra identidad está en Europa y nuestra vocación es América y, aunque en menor medida, el Indo-Pacífico, nuestra misión está en el Mediterráneo y, por lo tanto, en el Continente Africano con el que compartimos fronteras.

Si los consumos textiles se han desplazado hacia el sudeste asiático en este primer tercio de siglo XXI, no podemos olvidar que el rápido crecimiento de la población de África hará que, a mediados de este siglo, sea el segundo continente más poblado del mundo.