En España, únicamente se recoge el 12% de la ropa usada. Son cifras bajas y muy alejadas de los objetivos de reciclaje textil (“difíciles de cumplir con las tecnologías hoy existentes”, según el sector textil) incluidos en el Proyecto de Real Decreto por el que se regulan los productos textiles y de calzado y la gestión de sus residuos. El cual establece que el porcentaje de ropa recogida debería ser del 50% en 2030 y del 70% cinco años después. En el reto de, al menos, tratar de acercarse, jugará un papel clave la Asociación de Investigación de la Industria Textil y Cosmética (Aitex).
Aitex nació en 1985 por iniciativa de los empresarios textiles de la Generalitat Valenciana, y ha logrado convertirse en el centro de referencia a la vanguardia en innovación, investigación y desarrollo tecnológico en España y uno de los cinco principales de Europa. Dispone de una red de 10 oficinas internacionales, más de 30 laboratorios, 400 empleados, 100 investigadores y desarrolla casi 300 proyectos de I+D al año.
Inquirir en el funcionamiento de Aitex es conocer de primera mano cómo se desarrolla el reciclaje textil en España. De sus laboratorios surgen las más novedosas soluciones de innovación en lo referente a ensayos de caracterización y certificación de artículos y materiales textiles con aplicación a sectores muy diversos como hábitat, moda e indumentaria, salud y medicina, higiene y cosmética, indumentaria, equipos de protección individual, deporte y ocio, transporte público, automoción, náutica, aeronáutica, obra civil y construcción, superficies deportivas, y durante los últimos 10 años, también cosmética, belleza y salud.

Un amplio catálogo, que precisa para su progreso de las más modernas infraestructuras, equipos de laboratorio y, por supuesto, de un centro de mando en consecuencia: desde 2023, el 100% de la plantilla trabaja en la nueva sede de 30.000 metros cuadrados, sita en Alcoy.
‘Demócrata’ ha hablado con los responsables de Aitex, para profundizar en los entresijos de una labor cada día más crucial y entender las diferentes modalidades de reciclaje textil que se están desarrollando actualmente.
¿Cómo ayuda Aitex a las empresas?
En la compañía explican que acompañan a las empresas en todo el proceso de reciclaje textil, ofreciendo un enfoque integral que combina innovación, asesoramiento y transferencia tecnológica.
Desde los laboratorios especializados y el área de proyectos de I+D, el centro desarrolla soluciones para la valorización de residuos, garantizando la calidad y trazabilidad de los materiales reciclados.
Además, a través de iniciativas como el Concept Hub for Circularity, fomenta la colaboración y la innovación, creando espacios donde las empresas pueden experimentar, validar y escalar soluciones sostenibles, fomentando la creación de sinergias.
Para ello, añaden, trabajan con distintas tecnologías:
Reciclaje mecánico
En declaraciones a Demócrata, explican que el reciclaje mecánico es un proceso físico que no altera la composición química del material y se centra en recuperar fibras para darles una segunda vida.
Comienza con la clasificación y separación de los residuos textiles por tipo de fibra, seguida del triturado y desfibrado para convertir los tejidos en fibras. Posteriormente, se eliminan impurezas como botones, cremalleras o etiquetas.
En Aitex trabajan con dos enfoques bien diferenciados: el reciclaje fibra a fibra, orientado a la fabricación de nuevos hilos y tejidos; y el reciclaje fibra a producto, donde las fibras se emplean en no tejidos, rellenos, materiales aislantes o aplicaciones técnicas.
Aunque es una opción más sencilla y económica que el reciclaje químico, indican, “presenta limitaciones en cuanto a la calidad del material reciclado y su aplicación en tejidos mixtos, por lo que requiere procesos optimizados para garantizar su viabilidad industrial”.
Reciclaje químico
El reciclaje químico se basa en un proceso con dos etapas altamente controladas: depolimerización y polimerización.
En la primera, las cadenas de polímeros se rompen en sus unidades fundamentales o monómeros, que se aíslan y purifican. En la segunda, esos monómeros se utilizan para sintetizar nuevos polímeros con propiedades equivalentes a las originales, lo que permite reciclar indefinidamente sin pérdida de calidad.
Esta tecnología avanzada se aplica tanto a poliéster como a mezclas con algodón y es robusta frente a diferentes niveles de degradación o presencia de contaminantes como tintes y acabados, reduciendo al mínimo la generación de residuos.
Para su proceso, Aitex dispone de reactores de varias capacidades, sistemas de purificación y plantas piloto de hilatura, capaces de transformar residuos textiles en nuevas fibras con calidad similar a la virgen.
“Entre sus ventajas destacan la posibilidad de reciclar cualquier residuo textil, la tolerancia a contaminantes, la eliminación del uso de materias primas fósiles y la reutilización de reactivos y subproductos, lo que convierte este proceso en una solución circular real para la industria”, subrayan.
Reciclaje termoquímico
El reciclaje textil termoquímico aplica calor y reacciones químicas para descomponer materiales complejos, como mezclas de fibras naturales y sintéticas, en componentes básicos que pueden reutilizarse en nuevas aplicaciones.
Esta tecnología, resaltan, “es especialmente útil para residuos difíciles de reciclar por métodos convencionales”.