Todo sobre el regreso de Artemis II: claves de una reentrada a la Tierra en la que cada minuto cuenta

13 minutos decisivos a velocidades hipersónicas donde cada segundo es vital para los cuatro astronautas

3 minutos

Vista de la Tierra desde la cabina de la nave Orión de la misión Artemis II Europa Press/Contacto/Nasa/Nasa

Publicado

Última actualización

3 minutos

La misión Artemis II encara su fase más peligrosa tras completar su viaje alrededor de la Luna. La cápsula Orion se dispone a ejecutar este viernes la maniobra de reentrada en la atmósfera terrestre, un proceso de apenas trece minutos en el que pasará de velocidades hipersónicas a casi detenerse por completo en una secuencia donde cada segundo es vital.

El amerizaje está previsto para hoy a las 02:07 (hora peninsular española) frente a la costa de San Diego, en la costa este de Estados Unidos,.y ya hay previsto un operativo conjunto entre la NASA y la Armada estadounidense espera recuperar tanto a la tripulación como a la nave.

¿Por que son decisivos esos 13 minutos?

Durante la reentrada, la nave alcanzará velocidades cercanas a los 40.000 km/h en 13 minutos, lo que la someterá a temperaturas superiores a los 2.700 grados centígrados. En ese entorno extremo, cualquier error en el ángulo de entrada puede resultar fatal: demasiado superficial y la nave rebotaría al espacio; demasiado pronunciado y podría desintegrarse.

Antes de ese momento, la cápsula ejecutará una maniobra crítica: la separación del módulo de servicio, quedando completamente expuesta y dependiendo únicamente de su escudo térmico para sobrevivir.

¿Cómo será el amerizaje?

El buque anfibio USS John P. Murtha ya se dirige a la zona designada, preparado para recuperar tanto a la tripulación como a la nave, a la que sus propios astronautas han llamado “Integrity”. Este despliegue logístico demuestra la planificación rigurosa que requiere garantizar la seguridad de quienes participan en estas misiones históricas.

Las inspecciones realizadas por la NASA, apoyadas en tecnología avanzada de monitoreo, han arrojado resultados tranquilizadores. Según Debbie Korth, subdirectora del programa Orion, no se han detectado problemas que comprometan el regreso.

¿Es solo una cuestión de calor?

El choque con la atmósfera no es solo una cuestión de calor. Los astronautas experimentarán fuerzas de hasta 4G, multiplicando su peso corporal y dificultando incluso acciones básicas como respirar. Por ejemplo, si pesan 70 kilos en la Tierra, durante esos momentos su cuerpo se comportará como si pesara 280 kilos. Aunque conviene recalcar que la temperatura en el interior del aparato permanecerá estable.

El escudo térmico, diseñado con material ablativo, se irá consumiendo capa a capa para disipar el calor, en un proceso controlado que será clave para proteger la estructura de la nave.

Una maniobra con “rebote” para sobrevivir

A diferencia de otras misiones, Orion no realizará una entrada directa, sino una “reentrada con rebote” (skip entry). Este sistema permite que la cápsula entre parcialmente en la atmósfera, vuelva a elevarse y posteriormente inicie el descenso final.

Esta técnica reduce el estrés térmico y mejora el control de la trayectoria, permitiendo ajustar con mayor precisión el punto de amerizaje.

Su regreso al Pacífico

Superada la fase más violenta, se desplegará un complejo sistema de once paracaídas que reducirá la velocidad hasta unos 30 km/h antes del impacto con el océano Pacífico, donde espera un amplio dispositivo de rescate coordinado por la NASA y la Marina estadounidense.

Los astronautas serán evacuados en helicóptero tras el amerizaje y sometidos a una evaluación médica inmediata.

La reentrada de Artemis II no solo es crítica por la seguridad de la tripulación, sino también porque servirá para validar el sistema tras las dudas surgidas en la misión Artemis I, cuando el escudo térmico mostró un desgaste superior al esperado.

Los hitos de Artemis II

El éxito o fallo de esta maniobra marcará el futuro del programa espacial estadounidense y su objetivo de regresar a la Luna con misiones tripuladas.

Artemis II no solo es un avance tecnológico, sino también un paso hacia una exploración espacial más inclusiva y representativa. La misión ha marcado hitos importantes: Victor Glover como el primer hombre negro en viajar al espacio profundo, Christina Koch como la primera mujer en lograrlo, y Jeremy Hansen como el primer astronauta no estadounidense en una misión lunar.

Más allá de los logros científicos, la experiencia humana ha sido profundamente significativa para la tripulación. La conexión entre sus integrantes refleja el valor de la colaboración y la diversidad en proyectos de gran escala.

Ahora, el mundo observa con atención el desenlace de esta misión: un descenso controlado, un amerizaje preciso y una recuperación exitosa que simbolizarán no solo el cierre de Artemis II, sino también el comienzo de una nueva etapa en la exploración espacial impulsada por el trabajo conjunto y la visión compartida.