Joan Batalla (presidente de SEDIGAS): "El sistema gasista necesita una retribución suficiente para garantizar la seguridad energética"

¿Qué es Sedigas y por qué es clave en el sector energético? Su presidente, Joan Batalla, nos da la respuesta

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Joan Batalla Bejerano, presidente de Sedigas, Asociación Española del Gas, en un momento de la entrevista concedida a Demócrata. Foto: Demócrata.

Joan Batalla Bejerano, presidente de Sedigas, Asociación Española del Gas, en un momento de la entrevista concedida a Demócrata. Foto: Demócrata.

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PREGUNTA-. Buenos días, señor Batalla. Muchas gracias por venir a nuestra casa, a Demócrata, su casa, a partir de ahora su casa. Qué le parece si antes de hablar de tanta actualidad como nos arrollan los acontecimientos, antes nos cuenta qué es SEDIGAS

RESPUESTA-. Sedigas es la Asociación Española del Gas, una organización con más de 50 años de trayectoria que representa de forma integral a toda la cadena de valor del sector gasista. Bajo su paraguas se agrupan cerca de 200 empresas que desarrollan actividades que van desde el transporte, la regasificación y la distribución —actividades reguladas— hasta la comercialización en mercados liberalizados.

Pero más allá de su dimensión organizativa, Sedigas es hoy un actor clave en la transformación del modelo energético. En los últimos años hemos incorporado nuevos perfiles empresariales vinculados al desarrollo de los gases renovables, lo que refleja la evolución del sector hacia soluciones descarbonizadas. En ese sentido, Sedigas no solo representa una industria consolidada, sino también un sector en plena transformación, con una vocación clara de contribuir activamente a la transición energética.

P-. Bueno, este sector representa el 0,5% del PIB; para el trabajan más de 150.000 personas y, además, en la última década, ustedes han invertido unos 7.000 millones de euros. ¿Esto es así? ¿Nos equivocamos con algún dato?

R-. Efectivamente, el sector gasista representa aproximadamente el 0,5% del PIB y genera empleo para más de 150.000 personas, con una inversión acumulada de miles de millones de euros en la última década. Sin embargo, creo que el verdadero valor del sector no se entiende únicamente desde una perspectiva macroeconómica.

Su impacto es especialmente significativo a nivel microeconómico. Estamos hablando de más de 30.000 empresas que forman parte de una potente industria auxiliar: instaladores, mantenedores, ingenierías, fabricantes… todo un ecosistema que genera empleo estable, cualificado y distribuido territorialmente.

Además, es un sector intensivo en innovación. En un contexto de transición energética, el gas —y especialmente los gases renovables— se posiciona como un vector tecnológico clave. Estamos invirtiendo en I+D+i, en digitalización, en nuevas soluciones energéticas. Es decir, no solo contribuimos a la economía actual, sino que estamos construyendo el modelo energético del futuro.

Joan Batalla

“España puede convertirse en un referente, en un hub de los gases renovables, atendiendo a nuestro potencial, y donde la calidad de nuestras infraestructuras juega un papel crucial”

P-. Bueno, ya veo que usted ha centrado ya la importancia de este sector, subrayando los tres vectores mollares para esa descarbonización buscada, y con ello quiero que nos explique, cómo hemos pasado de la relevancia de la red básica eléctrica, prioritaria, a la red básica del gas (clip)

R-. La transición energética no puede plantearse como un proceso excluyente, sino integrador. La electrificación es, sin duda, un pilar fundamental, pero hoy representa aproximadamente el 22% del consumo final de energía. El gran reto es cómo descarbonizar el resto.

Y ahí entran en juego las moléculas renovables. El gas natural, en el corto y medio plazo, aporta flexibilidad y respaldo al sistema. Y, en paralelo, los gases renovables -como el biometano o el hidrógeno renovable- serán determinantes para avanzar en la descarbonización de sectores donde la electrificación no es viable, ni técnica ni económicamente.

España tiene una oportunidad extraordinaria para posicionarse como un hub europeo de estos gases renovables. Disponemos de recursos, de conocimiento industrial y, sobre todo, de unas infraestructuras que nos sitúan en una posición de ventaja competitiva.

P-. Nos habla de tres principales vectores energéticos para descarbonización, y claro, para el desarrollo de estas energías son necesarias, como ya adelanta, una tecnología, unas infraestructuras. Y, claro, la pregunta es si este sector puede garantizar la seguridad de estas energías, de la que, por cierto, se habla muy bien fuera de España. (clip)

R-. Las infraestructuras gasistas son uno de los grandes activos estratégicos de España. Contamos con uno de los sistemas más robustos y mallados de Europa, con una elevada capacidad de almacenamiento, regasificación y transporte.

Esto no es un elemento menor. Estas infraestructuras han demostrado su valor en momentos de máxima tensión, como la crisis energética de 2022, donde España pudo garantizar el suministro sin interrupciones, a diferencia de otros países europeos, gracias a una elevada diversificación de los aprovisionamientos. El pasado año, contamos con un portfolio de suministro de gas con origen en 16 países distintos.

Pero su importancia va más allá del corto plazo. Son infraestructuras preparadas para integrar gases renovables, lo que las convierte en una palanca fundamental para la transición energética. Preservarlas, adaptarlas y ponerlas en valor es clave para asegurar una transición ordenada, eficiente y económicamente sostenible.

P-. Y, ¿cree que todo este desarrollo tecnológico que tiene España, que en los sectores especializadas está muy prestigiado, que, en efecto, somo muy punteros, usted cree que esto lo conoce la gente de la calle?

R-. Probablemente no en toda su dimensión. Y es importante trasladarlo. Porque cuando hablamos de seguridad energética, hablamos de algo muy tangible: que los hogares tengan calefacción, que las industrias puedan operar con total fiabilidad y eficiencia, que los servicios básicos funcionen.

En España hemos vivido situaciones complejas —la crisis de 2022, fenómenos meteorológicos extremos como Filomena o la DANA— y el sistema gasista ha respondido con absoluta normalidad. Incluso en situaciones de tensión en el sistema eléctrico, como el cero eléctrico acontecido ahora hace justo un año, el gas ha sido clave para la recuperación del suministro.

Esto demuestra que contamos con un sistema resiliente, fiable y esencial para el funcionamiento del país. Y ese es un mensaje que debemos ser capaces de trasladar con mayor claridad y rotundidad.

Joan Batalla

“España tiene infraestructuras modernas, preparadas, resilientes, que garantizan la seguridad energética en un contexto como el actual, y preparadas además para un futuro de la mano de los gases renovables”

La importancia del gas para el sistema eléctrico

P-. ¿Sin gas no se puede encender la luz?

R-. Sin ninguna duda. No son vectores en competencia, sino complementarios. De hecho, permítame señalar que el consumo de gas natural en España supera al consumo eléctrico, lo que pone de manifiesto su carácter esencial. La demanda de gas en 2025 alcanzó los 331 TWh frente a 256 TWh de la eléctrica. Y la generación de los ciclos combinados de gas aportó el 17 % del total de electricidad.

Además, hay sectores industriales —especialmente aquellos que requieren altas temperaturas— donde la electrificación no es una solución viable. Para estos casos, los gases renovables son la única alternativa técnica y económicamente eficiente.

Por tanto, si queremos una transición energética realista y pragmática, debemos integrar ambos vectores, aprovechando sus ventajas y garantizando la seguridad y la competitividad del sistema productivo nacional.

P-. Antes de comenzar esta entrevista, usted y yo hemos hablado de las propuestas circulares de la CNMC, relativas a las metodologías de retribución de las actividades reguladas de Transporte, Regasificación y Distribución de gas natural para el periodo 2027–2032. Pero antes de entrar en esta materia, a Demócrata le gustaría que usted nos diera más apuntes acerca de esos tres grandes vectores del sector; es decir, del fomento del gas renovable, del biometano, por el que recientemente han firmado un acuerdo con Asaja o, del hidrógeno verde, y de ese corredor ibérico, con Francia y Portugal, por el que muchos de nuestros lectores se preguntan

R-. El biometano representa una oportunidad estratégica extraordinaria para España. Nuestro país cuenta con un sector agroganadero muy potente, que genera una gran cantidad de residuos orgánicos.

Estos residuos, que hoy suponen un reto ambiental, pueden convertirse en una solución energética y circular. A través de procesos de digestión anaerobia, es posible transformarlos en biometano, un gas renovable plenamente compatible con las infraestructuras gasistas existentes.

Nuestras estimaciones indican que podríamos cubrir hasta el 50% de la demanda actual de gas natural de origen fósil e importado con producción nacional de biometano. Esto implica reducir la dependencia exterior, fortalecer nuestra autonomía estratégica, generar empleo en zonas rurales, impulsar la economía circular y avanzar en la descarbonización.

Joan Batalla

“Tenemos 100.000 kilómetros de redes de transporte y distribución, preparadas para no solo para dar respuesta a nuestras necesidades domésticas, si no también, para contribuir a la seguridad del suministro del resto de Europa”

P-. ¿Sólo con el biometano?

R-. El hidrógeno renovable es otra de las grandes palancas de futuro. España dispone de recursos renovables que permiten producir hidrógeno a costes potencialmente diferenciados y competitivos respecto de los países de nuestro entorno.

El desarrollo del Corredor Ibérico —la conexión con Francia y el resto de Europa— representa una oportunidad clave en este sentido. No solo permitirá abastecer la demanda interna, sino también exportar energía limpia a países con mayores necesidades energéticas, como Alemania y otros países del centro y norte de Europa.

Se trata de un proyecto estratégico a nivel europeo, que avanza en su fase de desarrollo y que puede consolidar a España como un actor central en la nueva economía del hidrógeno.

P-. Para contar con esas buenas infraestructuras de las que se ha dotado el sector, hacen falta unas inversiones, pero también hace falta un clima, una atmósfera que ayude a esas inversiones

R-. Para cualquier segmento económico que trabaje con innovación y desarrollo es importante este clima. En el caso de los gases renovables, me permitirá subrayar que, por ejemplo, en el caso del biometano, estamos ante una energía madura, segura y probada. A nivel europeo ya existen más de 1.700 plantas de biometano funcionando. Y luego hay países punteros, como es el caso de Francia, el de Italia, Dinamarca, Reino Unido, que han convertido de un problema, como es la gestión correcta de los residuos, en una oportunidad para producir gases renovables. Por tanto, es necesario un desarrollo tecnológico, sin duda, pero esta tecnología ya existe y está a nuestro alcance. En nuestro caso, también estamos viendo cómo vamos creciendo en el número de plantas de biometano. En estos momentos tenemos 24 plantas de biometano operativas. En el último año hemos duplicado el número de plantas. Pero tenemos un enorme recorrido. El RDL de medidas para paliar los efectos del conflicto en Oriente Medio ha puesto de manifiesto la relevancia que tienen los gases renovables y, en particular el biometano.

P-. Y, ¿en el caso del hidrógeno?

R-. En el caso del hidrógeno, estamos dando pasos decididos. Tenemos que escalar los proyectos, tenemos que ser capaces de generar esas oportunidades. Y esto para Europa es importante. Y de los proyectos estratégicos de la UE, el de la Península Ibérica es uno de ellos, porque España y Portugal tienen unas condiciones que son imbatibles, además de sus magníficas infraestructuras.

Los vectores del gas para la transición energértica

P-. ¿En qué situación se encuentra el Corredor Ibérico?

R-. A nivel europeo está con financiación de fondos europeos y, está en la fase de análisis de ingeniería previa. Requiere toda la fase de pasos para que esté operativo en 2030. Pero se está avanzando de forma sólida y se le reconoce como uno de los principales corredores a nivel europeo en la economía del hidrógeno.

P-. Si le parece, antes de abordar las propuestas circulares de la CNMC con respecto al horizonte de futuro del sector, propuestas, que ustedes han valorado, pero donde hacen unas anotaciones al respecto. Por ejemplo, el efecto de la inflación, y en cómo esta inflación no ha afectado de manera homogénea a todos los sectores

R-. Para entender cuál es la situación. Por un lado, hay un sector gasista que comprende actividades reguladas, actividades liberalizadas. Las actividades reguladas son aquellas que se retribuyen a través de los peajes gasistas, transporte, regasificación y, las redes de distribución. Esta retribución se fija y se revisa cada seis años. Y ahora estamos en ese momento de revisión, de ahí la importancia, porque estamos definiendo las reglas de juego de los próximos seis años, que van a ser cruciales para el conjunto del sector. Dicho esto, venimos de un periodo regulatorio, donde se han producido tres efectos. Por un lado, una fuerte caída de las retribuciones de las actividades reguladas -una caída superior a los 2.000 millones de euros, que ha incidido en la rentabilidad y la situación económico-financiera de las empresas- y, mientras, paralelamente, se producido, como consecuencia de la pandemia, la ruptura de las cadenas de suministro a nivel global, la crisis energética de 2022 y, por tanto, un fuerte incremento de los costes en términos de IPC y. de incremento de los costes industriales. En términos de índice de precios industriales hemos llegado a sufrir un incremento acumulado superior al 40% y, en términos de IPC, del 20%. Incrementos que no estaban recogidos en la propuesta que se hizo para el año 2021. Esta es una reflexión que hemos compartido con el órgano regulador, la CNMC.

P-. Y, ¿cuál es la propuesta que ustedes hacen como sector?

R-. La inversión necesita estabilidad y previsibilidad. Nos encontramos en un momento clave, en el que se están definiendo las reglas del próximo periodo regulatorio 2027–2032.

Venimos de un ciclo en el que se ha producido una reducción significativa de las retribuciones —superior a 2.000 millones de euros—, en paralelo a un incremento muy notable de los costes totales, tanto por la inflación como por el encarecimiento de las condiciones de financiación.

Por tanto, es necesario ajustar el marco retributivo para garantizar una rentabilidad razonable que permita mantener y adaptar unas infraestructuras críticas. Y todo ello es factible sin comprometer la competitividad de nuestro tejido productivo.

Joan Batalla 

“España en estos momentos, representa un tercio de toda la capacidad de almacenamiento de todo el gas licuado que existe en Europa. Un 25% de toda la capacidad de regasificación está en España”

P-. ¿En la rentabilidad justa están los peajes?

R-. Bueno, es que los peajes de gas, por los que se retribuyen esas infraestructuras reguladas, a parte de tener un peso tangencial del precio final del gas natural, lo que es más importante, es que estamos muy por debajo de la media europea. Los peajes industriales están un 70% por debajo de la media europea, y los domésticos, cerca del 40% de la media europea. En conclusión, podemos dotarnos de un marco regulatorio y razonable, sin erosionar la competitividad y garantizando la viabilidad y el futuro de estas infraestructuras tan críticas.

P-. Pero esos peajes van a grabar más al consumidor

R-. Los peajes en España están muy por debajo de la media europea: hasta un 70% en el caso industrial y cerca de un 40% en el doméstico. Esto demuestra que existe margen para garantizar la sostenibilidad del sistema sin trasladar impactos significativos al consumidor.

El objetivo no es incrementar costes, sino asegurar que el sistema sea viable y pueda seguir prestando servicio con garantías, especialmente en momentos de crisis.

La importancia de la seguridad regulatoria

P-. Además del efecto inflación, de los peajes, la propuesta de la CNMC incorpora aspectos relativos a los incentivos y las penalizaciones. Y bueno, entretanto, ustedes tienen que invertir para mantener y desarrollar esas infraestructuras

R-. Claro. En el tema de los gases renovables, es cierto que tenemos un potencial y unas infraestructuras que nos sirven para canalizar esos gases renovables, pero también tenemos que invertir en digitalización. El sector gasista está haciendo una apuesta por la digitalización, por cuestiones de ciberseguridad. Y es el caso, por ejemplo, de sustituir el parque de contadores analógicos, por el parque de contadores digitales, que le permiten al consumidor mejoras de servicio y con más medidas de seguridad… Y, eso, en efecto, requiere de inversiones que no estaban previstas hace seis años.

Esto mismo pasa con el biometano, y con la necesidad de adecuar la infraestructura para esos gases renovables. Y aquí es donde la metodología retributiva incorpora estos elementos como incentivos a la retribución. Y sí, le puedo adelantar que, por nuestras conversaciones, algunos requerirán de algún pequeño ajuste, en el sentido de adecuarse a las realidades del sector. Pero sí, vamos en la línea del reconocimiento del papel de las infraestructuras y, de otros elementos que antes no estaban encima de la mesa hace años, cuando se revisó el modelo retributivo.

P-. Conoce usted el resultado del último Índice de Libertad Económica del año 2025, según el cual, España está entre los peores países de la OCDE, ocupando la posición 31 de 38 países. ¿Estos balances hacen daño al sector?

R-. Más allá de este índice, la estabilidad regulatoria es crucial. Y, también dar las señales oportunas para un sector que es crucial, que lo seguirá siendo y, que tiene una capacidad tractora e inversora que es muy relevante para el conjunto a la economía.

P-. Imaginemos que la CNMC adopta las propuestas del sector del gas, y entendemos que con eso ya no se mueve el modelo retributivo. Pero, es que ustedes también dependen de otros agentes externos y de otras administraciones territoriales, por ejemplo, para algunas tramitaciones. ¿Habría que poner de acuerdo a la CNMC con estos otros agentes? ¿Hay que alienar actuaciones?

R-. Uno de los principales es la necesidad de inversión en digitalización, ciberseguridad y adaptación de infraestructuras. Estamos hablando, por ejemplo, de la sustitución de millones de contadores, o de la adecuación de las redes para gases renovables.

Además, es fundamental mejorar la coordinación administrativa. La transición energética no depende solo del regulador, sino también de la agilidad en la tramitación de proyectos, de la claridad normativa y del desarrollo de la demanda.

Joan Batalla

“Si materializamos todo el potencial de biometano que tenemos en España, podríamos disponer de la mitad de la demanda de gas natural que disponemos en estos momentos”

P-. ¿Existe algún modelo de país para España?

R-.Valoramos la actitud de la CNMC y su disposición al diálogo en un momento clave como este. Este tipo de interlocución es fundamental para construir un modelo regulatorio sólido, coherente y alineado con los retos del sistema energético y los intereses generales del país.

Desde el sector estamos participando con una actitud constructiva, trasladando propuestas técnicas rigurosas y orientadas a reforzar la sostenibilidad económica del sistema y garantizar la calidad y seguridad del suministro para los hogares y nuestra industria. Y, confiamos en que este proceso permita avanzar hacia un marco más equilibrado, estable y con visión de largo plazo, incorporando de manera efectiva el conocimiento y la experiencia del sector

P-. Con tanta inestabilidad geopolítica, con un conflicto que no sabemos ni cómo ni cuándo puede terminar, ¿los españoles pueden estar tranquilos al menos con el suministro de gas?

R-. Tenemos que dar un mensaje de tranquilidad y de prudencia. España tiene unas infraestructuras que nos permiten aprovisionarnos de múltiples orígenes. Eso lo vimos en 2022. En el año 2022, otras economías europeas sufrieron el efecto de la invasión de Ucrania, porque tenían una dependencia del gas ruso. En el caso español, nuestras plantas de gasificación nos permiten aprovisionarnos de cualquier mercado global. Tenemos seguridad de suministro porque tenemos diversificación de las fuentes. Lo comentaba antes, tenemos una infraestructura con una gran capacidad de almacenamiento y de regasificación. Y eso es lo que nos da un carácter singular a nivel europeo. Hemos sido capaces a lo largo de las últimas décadas de una reducida capacidad con el resto de Europa, convertirlo en una virtud y ser capaces de crear nuestro propio modelo y sistema, y sobre todo con enorme diversificación.

Joan Batalla, en un momento de la entrevista. Foto: Demócrata.
Joan Batalla, en un momento de la entrevista. Foto: Demócrata. -

 

El reconocimiento explícito del hidrógeno verde

P-. Pero reconocerá que estamos ante una situación compleja

R-. El sector gasista puede trasladar un mensaje de tranquilidad basado en hechos. Tenemos un sistema diversificado, flexible y con capacidad de acceso a múltiples mercados internacionales.

A diferencia de otros países europeos, no dependemos de un único proveedor. Esto nos permite gestionar mejor la volatilidad global y garantizar el suministro incluso en escenarios complejos.

P-. ¿Nosotros compramos gas a Estados Unidos?

R-. Sí, compramos gas a Estados Unidos, pero también a 15 países más. Esa es nuestra fortaleza. Nosotros participamos de mercados globales, gracias a nuestras infraestructuras, y no todos los países lo tienen. A Alemania, la crisis energética de 2022, la coge sin ninguna planta de regasificación. En nuestro caso, nuestro sistema gasista es enormemente flexible para dar respuesta a nuestras necesidades

P-. ¿Trump nos puede cortar el gas?

R-. Los que compran y venden el gas son las empresas no la administración

P-. A propósito del RDL 7/2026, el Gobierno ha determinado que la capacidad de almacenamiento subterráneo sea a canon cero. Esa es una buena noticia

R-. Es una buena noticia. Yo creo que el RDL o la apuesta del Gobierno de España ha sido una de las apuestas más decididas de la UE, recogiendo cómo mitigar los efectos de la subida de precios sobre los consumidores, especialmente el impuesto sobre el valor añadido. Pero, lo que es más importante. Más allá de esto, el RDL da señales a nivel estructural para el futuro. Y yo creo que eso se puede apreciar en algunas cuestiones como el tema de estudio de los gases renovables, el reconocimiento explícito del hidrógeno como un gas estratégico. Estamos dando respuesta a nuestras necesidades estructurales de presente, pero ya avanzando en la descarbonización de los gases sostenibles.

P-. ¿Algunas medidas fiscales son quizá un poco cortas en el tiempo?

R-. Nosotros estamos contribuyendo con la administración, con la vicepresidenta tercera, con el Gobierno a esa monitorización de las necesidades en cada uno de los momentos. Pero estamos lejos de 2022. Ahora bien, hay que ver cómo evoluciona el conflicto y qué impacto va a tener, y tener preparadas las medidas público-privadas que se requieran. Estas medidas tienen de plazo hasta el verano, pero obviamente hay tiempo para revisarlas.

Joan Batalla 

“Con nuestro hidrógeno verde podríamos dar respuesta a la descarbonización de Europa, y especialmente a la industria de Alemania”

El sector del gas y la puerta a los trabajos de calidad

P-. La transición energética ofrece muchas posibilidades laborales, y además de calidad en el empleo

R-. Y, no solo la transición ecológica. Antes hablamos de la digitalización. Está previsto que -ya estamos en la fase última-, una sustitución de todos los contadores, como ya mencioné antes, analógicos a nivel doméstico. Son más de cinco millones de contadores. Eso es una oportunidad para la generación de empleo. Antes me preguntaba, qué es SEDIGAS. Pues SEDIGAS también forma a personas. Estamos preparando todos los trabajos necesarios para que se pueda culminar toda esa generación de empleo, en algo que es tan relevante como la digitalización. Y, ese es un ejemplo clarísimo de todas las oportunidades que nos blinda la transición energética o la digitalización.

P-. Y, en España hay talento suficiente, no tenemos que irnos fuera

R-. Somos un referente. Pero, es que es más, como le digo, tenemos una oportunidad de generar empleo, y en el caso de los gases renovables, de generar ese empleo en zonas rurales, donde está la España vacía.

P-. ¿Qué opina de la idea de algunos países de la UE, entre ellos España, de querer gravar más a las energéticas, fruto del rendimiento de este nuevo contexto geopolítico?

R-. Nuestro sector está comprometido con ese proceso de transformación energética. Y eso requiere de un marco regulatorio estable y predecible, y sobre todo, no se puede reducir la capacidad y el atractivo que tiene Europa para atraer inversiones en ese proceso de transición.

De manera que, como consecuencia de este anuncio, de estas conversaciones que están encima de la mesa, pues, obviamente, se requiere una reflexión sosegada, así que, cuando tengamos los detalles, hablaremos. Pero, lo importante es que el sector privado está comprometido con las inversiones, así que, no limitemos el atractivo europeo. En cualquier caso, que las medidas que se adopten finalmente, que tengan un enfoque coordinado a nivel europeo, para no romper con el Mercado Único.

P-. Si le parece, le emplazo a una próxima entrevista, para que hablemos de formación y de esa cantera de talento que puede encontrar cabida en este sector dentro de su mercado laboral

R-. Fantástico. Es un tema apasionante. Muchísimas gracias.