Brecha digital de género en 2026: qué se está haciendo mal y cómo solucionarlo

¿Qué está haciendo el Gobierno?, ¿qué pide la patronal? La realidad sobre la desigualdad de género en el área tecnológica en España

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De los casi 300.000 contratos STEM que se firmaron en 2025, solo el 38,4% fueron mujeres. Pixabay.

De los casi 300.000 contratos STEM que se firmaron en 2025, solo el 38,4% fueron mujeres. Pixabay.

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La brecha digital de género persiste en España pese al alto nivel de acceso a Internet entre la población. El informe Brecha digital de género 2026, elaborado por el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (Ontsi) —dependiente del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública— señala que el uso semanal de Internet es prácticamente universal y similar entre hombres y mujeres: el 95,7% de las mujeres y el 95,1% de los hombres se conectan al menos una vez por semana. Sin embargo, las diferencias siguen siendo relevantes en ámbitos como la especialización tecnológica, la formación o la seguridad en el entorno digital.

El documento también subraya que las desigualdades se concentran especialmente en tres frentes: la desconexión de las mujeres de mayor edad, el menor nivel de competencias digitales y la escasa presencia femenina en profesiones tecnológicas. A ello se suma el impacto de la violencia digital, que afecta de forma significativa a las mujeres y condiciona su participación en el entorno online.

Persistencia de la brecha digital en formación, empleo y seguridad

El informe del Ontsi analiza las diferencias entre hombres y mujeres en distintos ámbitos del entorno digital, como el uso de Internet, el comercio electrónico, la educación, el empleo o la seguridad online. Aunque el acceso semanal a la red es prácticamente igualitario, las diferencias se amplían en determinados grupos de edad y en ámbitos más especializados.

Uno de los ejemplos más claros se observa entre la población mayor. Según el informe, el 53% de las mujeres de 75 años o más nunca ha utilizado Internet, frente al 44,3% de los hombres de esa misma edad.

En cuanto al uso de tecnologías emergentes: el 39,9% de los hombres ha utilizado inteligencia artificial generativa en los tres meses anteriores a la publicación del estudio, frente al 35,9% de las mujeres, que además se muestran más cautas ante sus posibles riesgos.

Las desigualdades también se reflejan en las competencias digitales y en la formación tecnológica. El 64,9% de las mujeres alcanza al menos competencias digitales básicas, una cifra inferior al 68,1% de los hombres. Además, ellas continúan infrarrepresentadas en titulaciones universitarias y de formación profesional vinculadas a la ingeniería o la informática.

Brecha en el empleo digital y en las profesiones tecnológicas

Las distancias se acentúan en el mercado laboral tecnológico. Desde Ontsi indican que solo el 19,6% de los especialistas digitales en España son mujeres, aunque el número de profesionales femeninas ha aumentado de forma sostenida durante la última década hasta alcanzar las 200.100 especialistas.

Las ocupaciones digitales con mayor presencia femenina se concentran en determinados ámbitos, como el diseño gráfico y multimedia (52,6%) o la instrucción en enseñanza TIC no reglada (52,3%). No obstante, la participación femenina en áreas tecnológicas más especializadas continúa siendo reducida.

A esta situación se suma el impacto de la violencia digital. Según el informe, el 13,7% de las mujeres (2.675.518) ha sufrido insistencia controladora para conocer su ubicación a través del móvil, aplicaciones o redes sociales, mientras que el 9,4% (2.005.630 personas) ha recibido mensajes sexualmente explícitos inapropiados que les hicieron sentirse ofendidas, humilladas o intimidadas.

Medidas del Gobierno para combatir la brecha digital de género

El Plan Nacional de Competencias Digitales del Gobierno de España incluye una línea específica de actuación dirigida a combatir la brecha digital de género. Esta estrategia busca “cerrar la brecha digital de género (…) para garantizar la participación plena de la mujer en la sociedad y economía digitales, incentivando la formación en competencias digitales para mujeres y niñas”.

El Plan señala que esta brecha se explica, entre otros factores, por la incorporación tardía de las mujeres a los distintos procesos de transformación digital que se han producido desde la década de 1990. Además, advierte de que la falta de competencias digitales puede generar riesgos de exclusión social y económica en un contexto en el que las tecnologías de la información y la comunicación están presentes en la mayoría de las actividades de la vida cotidiana.

Entre las actuaciones previstas, el plan contempla programas de fomento de vocaciones científico-tecnológicas en el sistema educativo. Estas iniciativas incluyen formación del profesorado para eliminar prejuicios de género, la incorporación de orientación profesional tecnológica desde la educación primaria y programas de comunicación y mentoría que visibilicen referentes femeninos en el ámbito científico.

Asimismo, se prevén programas de capacitación digital para mujeres y actuaciones para impulsar su participación en itinerarios formativos tecnológicos, así como iniciativas orientadas al emprendimiento femenino, como el programa “Desafío Mujer Rural”, desarrollado por la Escuela de Organización Industrial (EOI) y el Instituto de las Mujeres.

Propuestas del sector tecnológico para reducir la brecha

Desde el ámbito empresarial y tecnológico también se han planteado propuestas para reducir estas desigualdades. En DigitalES destacan que solo el 36% de las estudiantes de Matemáticas son mujeres, porcentaje que se reduce al 15% en la titulación de Informática. En el mercado laboral, las diferencias continúan: cuando hombres y mujeres cuentan con la misma titulación, ellas tienen un 3% menos de posibilidades de incorporarse a puestos STEM.

Entre las medidas que proponen en esta Asociación están las de reducir las barreras burocráticas en los procesos de contratación, revisar determinadas dinámicas del sistema educativo para facilitar el acceso a la formación tecnológica y visibilizar el impacto social de la digitalización como forma de atraer más vocaciones femeninas. También la importancia de potenciar referentes femeninos, reconocer el papel del profesorado y combatir la tecnofobia.

Entre sus propuestas también está la de reforzar la orientación profesional en los centros educativos e implicar a las familias en la elección de estudios tecnológicos. En este sentido, recuerdan que la OCDE recomienda contar con al menos un orientador por cada 250 estudiantes, mientras que, según un informe de DigitalES, en España existe un orientador por cada 750 alumnos de media.

Otros datos que aportan son los siguientes: las mujeres (que son el 56,5% del alumnado universitario total) representan el 30,7% de los graduados en STEM, pero solo el 3,2% de las mujeres ocupadas trabaja en estas especialidades. De los casi 300.000 contratos STEM registrados en 2025, solo el 38,4% fueron mujeres.

Añaden que los estereotipos de género siguen presentes en el imaginario juvenil:

  • Entre el 20% y el 30% de los jóvenes considera que sectores educativos y de cuidados son más adecuados para mujeres.
  • Entre el 20% y el 35% cree que los sectores STEAM son más apropiados para hombres.

Por ello, resaltan la necesidad de impulsar acciones de acompañamiento a largo plazo y reforzar la colaboración entre administraciones, empresas y sistema educativo para aumentar las vocaciones STEM