Aunque todavía debe pasar por el Parlamento y el Consejo Europeo para su aprobación definitiva, la Ley de Redes Digitales (Digital Networks Act, DNA) va cogiendo vuelo con su presentación oficial por parte de la Comisión Europea (CE), que se ha producido este miércoles, 21 de enero. Es una iniciativa clave para avanzar hacia el ansiado mercado único de conectividad en la Unión Europea (UE).
La nueva legislación pretende modernizar y armonizar el marco regulatorio europeo sobre redes de conectividad. El objetivo principal es crear condiciones más favorables para que los operadores inviertan en el despliegue de redes avanzadas de fibra y móviles, esenciales para tecnologías como la inteligencia artificial y la nube. Según la Comisión, la disponibilidad generalizada de conectividad avanzada para personas y empresas es la base de la competitividad de Europa.
La ley se enmarca en la estrategia comunitaria de fortalecer el mercado único de conectividad y sustituirá al Código Europeo de Comunicaciones Electrónicas de 2018. Además, se apoya en el Libro Blanco de la Comisión de febrero de 2024, ¿Cómo satisfacer las necesidades de infraestructura digital en Europa?, y en el Discurso sobre el Estado de la Unión de 2025 de la presidenta Ursula von der Leyen, que subrayó la necesidad de avanzar hacia ese mercado único de conectividad para 2028 e impulsar la inversión en tecnologías transformadoras.
Además, la CE estima que la expansión de redes avanzadas para 2035 podría tener efectos significativos en la economía y el medio ambiente, incluyendo:
- Incremento acumulado del PIB de aproximadamente 400.000 millones de euros.
- Reducción total de emisiones de CO₂ de 0,7 millones de toneladas.
Medidas clave
Entre las medidas clave se incluyen:
- Acelerar y alcanzar la cobertura total de fibra entre 2030 y 2035, realizando la transición desde el cobre tradicional hacia redes digitales preparadas para el futuro.
- Autorización armonizada y estratégica del espectro satelital a nivel de la UE.
- Un pasaporte único de la UE para que los proveedores se registren en un solo Estado miembro y operen en varios Estados miembros.
- Un plan para reducir dependencias y abordar riesgos de desastres naturales e interferencias externas en las redes.
- Mecanismo de cooperación voluntaria entre proveedores de conectividad y otros actores, como proveedores de aplicaciones de contenido y servicios en la nube.
- Autorización del espectro consistente y predecible respaldada por una Estrategia Europea del Espectro.
Fortalecimiento del mercado único de conectividad
La DNA pretende crear un mercado único de la UE más eficaz mediante la armonización de normas y la facilitación de la actividad transfronteriza. Para lograrlo, la propuesta incluye medidas concretas como:
- Facilitar que las empresas presten servicios en toda la UE registrándose en un único Estado miembro.
- Incentivar la creación de servicios paneuropeos de comunicaciones por satélite estableciendo un marco de autorización de espectro a escala de la UE, en lugar de a nivel nacional.
- Aumentar la coherencia regulatoria en la autorización nacional del espectro, otorgando a los operadores licencias de espectro más largas y renovables por defecto para aumentar la previsibilidad.
- Garantizar que todo el espectro disponible se utilice, haciendo que el uso compartido del espectro entre operadores sea más común (“úsalo o compártelo”).
- Introducir un mecanismo voluntario de cooperación entre proveedores de conectividad y otros actores, como proveedores de aplicaciones de contenido y servicios en la nube.
Simplificación y seguridad
La DNA propone modernizar el marco regulatorio reduciendo la carga administrativa y las obligaciones de información, con el fin de que las empresas puedan destinar sus recursos a la inversión y la innovación. La propuesta también contempla una mayor flexibilidad en las relaciones entre empresas (B2B), manteniendo un alto nivel de protección al consumidor.
Además, la nueva legislación refuerza la seguridad y la resiliencia de las redes limitando las dependencias en el ecosistema de conectividad y promoviendo la cooperación a nivel de la UE. La propuesta introduce un plan de preparación comunitario para hacer frente a los crecientes riesgos de crisis, incluidas catástrofes naturales e interferencias externas en las redes.
Luces y sombras
DigitalES, patronal del sector de telecomunicaciones y transformación digital en España, ha hecho una primera valoración del borrador de la Ley de Redes Digitales (DNA) con estos hitos:
- Aseguran que “introduce nuevas cargas burocráticas y duplicidades en materias como privacidad y protección del usuario, afectando negativamente a la competitividad del sector sin mejoras tangibles para los consumidores. La UE debe profundizar en la armonización normativa”.
- Respecto a las licencias de espectro de duración ilimitada, consideran que “representa una señal clara y positiva para el mercado, al alinear a la UE con los líderes globales en 5G y mejorar la certidumbre regulatoria necesaria para la inversión a largo plazo”. Por ello, apoyan firmemente esta orientación y consideran esencial que se mantenga y refuerce en el proceso legislativo.
Pese a incluir propuestas relevantes en política de espectro, subrayan que “la DNA deja fuera buena parte de las reformas estructurales anunciadas, ofreciendo una actualización limitada del marco regulatorio en un momento en el que el sector necesita cambios profundos”.
DigitalES destaca que la DNA “debe convertirse en una reforma profunda del marco regulatorio, orientada a simplificar normas, reducir cargas administrativas y facilitar un verdadero mercado único digital”. La asociación advierte de que “el actual exceso de regulación y la fragmentación normativa limitan la capacidad de inversión de los operadores, en un momento en el que es imprescindible acelerar el despliegue de redes de muy alta capacidad, 5G y futuras tecnologías como el 6G”.
En el contexto español, DigitalES recuerda que España es líder europeo en despliegue de fibra y uno de los países más avanzados en 5G, “un liderazgo que solo podrá mantenerse con un entorno regulatorio más predecible y favorable a la inversión a largo plazo”. En este sentido, la asociación reclama que la Ley de Redes Digitales “aborde de forma decidida el desequilibrio en la cadena de valor digital, donde los operadores asumen la mayor parte del esfuerzo inversor mientras grandes plataformas digitales se benefician intensivamente de las redes sin contribuir proporcionalmente a su financiación”.
En sus palabras, “Europa no debe entender la Digital Networks Act como un punto de llegada, sino como un punto de partida. El futuro económico de Europa, su seguridad y su capacidad de innovar dependen de contar con redes digitales fuertes. Ahora es el momento de que los Estados miembros y el Parlamento Europeo refuercen la propuesta y la conviertan en un verdadero motor de competitividad y liderazgo digital”, indica Miguel Sánchez Galindo, director general de DigitalES.