La reforma, que actualizará la ley del honor y la intimidad, refuerza el consentimiento en el uso de imagen y voz, eleva la protección de los menores y amplía el derecho de rectificación a los influencers.
Los deepfakes pasarán a considerarse una intromisión ilegítima
El Consejo de Ministros aprobará en primera vuelta el anteproyecto de ley que actualiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Según citan distintos medios, el texto incorpora de forma expresa las creaciones manipuladas mediante inteligencia artificial -imagen o voz simuladas con apariencia realista- como posibles vulneraciones del honor cuando se difundan sin consentimiento.
La norma contempla excepciones claras para usos creativos, artísticos, satíricos o de ficción, siempre que se haga explícito que el contenido ha sido manipulado.
Una reforma vinculada al Plan de Acción por la Democracia
La iniciativa se enmarca en el Plan de Acción por la Democracia comprometido por el presidente Pedro Sánchez en 2024 y amplía medidas ya incluidas en otras normas recientes sobre protección de menores en entornos digitales.
Según el anteproyecto elaborado por el Ministerio que dirige Félix Bolaños, las manipulaciones con IA dejarán de limitarse al ámbito penal vinculado al contenido sexual y pasarán a tener relevancia civil general, cuando afecten al honor o a la reputación de una persona.
El consentimiento deja de ser un “cheque en blanco” en redes sociales
Uno de los ejes centrales de la reforma es el refuerzo del consentimiento. El texto establece que autorizar el uso de una imagen no implica libertad absoluta para terceros ni para las plataformas digitales.
Según explican fuentes gubernamentales citadas por varios medios, la cesión de contenidos en redes sociales quedará limitada al uso concreto autorizado, evitando prácticas abusivas o usos no previstos inicialmente por el titular del derecho.
Además, el consentimiento será revocable en cualquier momento, aunque con la obligación de indemnizar los daños causados si se generan perjuicios.
Los menores solo podrán consentir a partir de los 16 años
El anteproyecto fija en 16 años la edad mínima para que un menor pueda prestar consentimiento válido en el uso de su imagen o su voz. El Gobierno defiende que es a partir de esa edad cuando se presume una madurez suficiente.
Esta medida se alinea con la posición de España en el debate europeo sobre la edad mínima de acceso a redes sociales y con otras iniciativas para controlar el acceso de menores a contenidos sensibles.
Límites al uso comercial, publicitario y al auge del true crime
La reforma también endurece la protección frente a contenidos con finalidad comercial o publicitaria y pone el foco en fenómenos como el true crime. La difusión de hechos que causen daño a las víctimas podrá considerarse una intromisión, incluso cuando no exista beneficio económico.
Asimismo, se permitirá prohibir por testamento el uso de la imagen o la voz -original o manipulada- con fines publicitarios o comerciales tras el fallecimiento.
Indemnizaciones y publicación de sentencias
Las compensaciones por vulneración del derecho al honor o la intimidad deberán tener en cuenta tanto el daño patrimonial como el moral, valorando la gravedad, la reincidencia, el impacto en audiencia y las repercusiones sociales. El texto establece expresamente que las indemnizaciones no podrán ser simbólicas.
En determinados casos, el afectado podrá solicitar la publicación de la sentencia en el BOE.
El derecho de rectificación se amplía a los influencers
En paralelo, el Consejo de Ministros aprobará en segunda vuelta la reforma del derecho de rectificación, que se extenderá a los influencers. Aquellos con más de 100.000 seguidores en una plataforma o 200.000 en varias deberán habilitar canales visibles para ejercer este derecho.
A diferencia de versiones anteriores, la responsabilidad recaerá directamente sobre los creadores de contenido y no sobre las plataformas. La rectificación deberá publicarse con relevancia semejante a la información original y con avisos visibles para la audiencia.