Aagesen descarta reactivar la excepción ibérica al no repetirse los precios de la crisis de Ucrania

Aagesen descarta reactivar la excepción ibérica y prepara un plan escalable con escudo social y renovables ante la crisis en Oriente Próximo.

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La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen Carlos Luján - Europa Press

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La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, ha rechazado por el momento volver a poner en marcha la denominada 'excepción ibérica', el mecanismo temporal aplicado en España y Portugal entre 2022 y 2023 para topar el coste del gas destinado a la generación eléctrica. A su juicio, la tensión derivada del conflicto en Oriente Próximo no ha provocado todavía unos niveles de precios comparables a los que se registraron con la guerra en Ucrania.

En una entrevista en La Sexta, recogida por Europa Press, Aagesen recordó que este instrumento necesita además el visto bueno previo de Bruselas y remarcó que cuando se activó entonces se partía de unos precios en el mercado "muy superiores a los que estamos viviendo ahora".

La ministra subrayó que la situación del sistema eléctrico español ha cambiado de forma notable gracias al despliegue de las energías renovables. Explicó que, mientras en 2019 el gas natural —"que es lo más volátil" y marca los picos de precio en la generación— determinaba el 75% de las horas en el mercado mayorista, en 2025 esa proporción se ha reducido hasta el 19%.

"En todo caso, insisto, el mecanismo ibérico requirió de muchísimo trabajo y del visto bueno de la Unión Europea y de precios muchísimo más altos de lo que estamos viendo hoy en los mercados", afirmó.

Un plan frente a la crisis en Oriente Próximo

Aagesen recalcó que el Ejecutivo trabaja "sin descanso" en un plan de respuesta ante las consecuencias económicas del conflicto en Oriente Próximo. Detalló que se están celebrando reuniones con agentes sociales, sectores afectados y formaciones políticas para diseñar un paquete que combine "medidas estructurales y medidas coyunturales".

En el bloque de las medidas de carácter estructural, avanzó que se reforzarán los instrumentos de escudo social para proteger "a los más expuestos" y "los más vulnerables", incluyendo la prohibición de cortes de suministro y el refuerzo del bono social eléctrico. También se contemplan actuaciones específicas para actividades especialmente impactadas por el encarecimiento de los carburantes, como el transporte, el campo o la pesca.

En el ámbito eléctrico, la ministra indicó que se prevén iniciativas orientadas a abaratar la factura de los consumidores y a combatir el fraude, con el objetivo de que "tengan su impacto real al final en todos los consumidores".

Respecto a las medidas estructurales de más largo plazo, Aagesen puso en valor la "ventaja competitiva" que supone para España apostar por una energía autóctona basada en renovables. "Es momento de la electrificación de ese parque renovable y de esa generación en nuestro país", añadió.

Subrayó, además, que el plan de respuesta del Gobierno "se podrá escalar en función de las circunstancias". "En función de cuánto dure esta guerra, que todavía no lo sabemos, y de la intensidad", apuntó.

Lecciones de Ucrania y un escenario distinto

Ante las críticas por una supuesta reacción tardía, Aagesen defendió que el Gobierno está actuando de forma "muy diligente" y apoyándose en la experiencia adquirida durante la crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania. Reivindicó también el diálogo como pilar del plan: "Pero también otra parte que es fundamental, desde el diálogo, queremos escuchar a todos los sectores. Llevamos esta semana teniendo reuniones sectoriales distintos ministros con los agentes sociales y queremos escuchar a los grupos parlamentarios. No olvidemos que todas estas medidas luego tienen que ser aprobadas".

Sobre si la coyuntura actual le preocupa más que la vivida con Ucrania, la ministra señaló que se trata de contextos diferentes. Admitió que en estos momentos se registra una situación de "alta volatilidad" en los precios, pero insistió en que no se ha alcanzado el grado de tensión de 2022, ni se aprecian problemas de suministro ni riesgos para la seguridad energética en la Unión Europea.

"Es un problema de volatilidad de precios y de incremento de los precios en los mercados. Esto no ocurre así en Asia. Por decirlo de alguna manera, yo creo que Asia es la Europa en el contexto de Ucrania. Asia está sufriendo problemas reales de suministro, Europa está recibiendo a consecuencia de esta guerra la volatilidad y la exposición a los mercados de los combustibles fósiles", concluyó.